El día que Dylan tocó en Rosario: la trastienda de un show histórico
El autor de "Blowing In The Wind", que mañana cumple 80 años, actuó en el Hipódromo el 18 de marzo de 2008. Un recital brillante, una estadía breve y una producción con pérdidas económicas pero sin arrepentimientos

Domingo 23 de Mayo de 2021

El 18 de marzo de 2008 Bob Dylan actuó en Rosario. La leyenda que mañana está cumpliendo 80 años fue el único músico de la Santísima Trinidad del Rock (Beatles, Dylan, Stones) que llegó a la ciudad. Fue un hecho histórico, y a la distancia (aunque en el presente también) se siente extraño, como surrealista: el tipo que compuso “Desolation Row” y “Ballad Of A Thin Man”, el que marcó a varias generaciones e inspiró a muchos artistas, estaba cantando en vivo a sólo quince minutos de nuestras casas.

Dylan y su banda tocaron en el Hipódromo del Parque Independencia en el marco de una gira latinoamericana. Pocos días antes habían actuado en el Orfeo Superdomo de Córdoba y en el estadio de Vélez en Buenos Aires. Los fans argentinos que fueron a los tres conciertos aseguran que el de Rosario fue el mejor: el trovador de Minnesota estaba de muy buen humor sobre el escenario (algo bastante infrecuente) y versionó muchos clásicos que no aparecieron en los otros shows. Eso sí, canciones gigantes como “Masters Of War”, “Highway 61 Revisited” y “Like A Rolling Stone” sonaron cuasi irreconocibles en vivo, porque a Dylan le gusta jugar con su leyenda, y porque jamás ha sido indulgente con el público.

La visita a Rosario de semejante ícono dejó una estela de anécdotas y preguntas. ¿Dylan estuvo en la ciudad sólo unas pocas horas? ¿Habló con algún rosarino o se mantuvo parco como de costumbre? ¿Es cierto que los organizadores del concierto perdieron plata?

Andrés Abiad, entonces integrante de Marcos Abiad Producciones y uno de los responsables de la logística de aquel show, responde: “Con este tipo de artistas, de esta magnitud, en ninguna oportunidad uno mantiene un gran diálogo. Siempre se puede dar la situación de que te lo presenten, y que uno como anfitrión de la ciudad o promotor del show pueda darle la bienvenida. Pero eso es todo. Además los artistas internacionales vienen con el cansancio lógico de las giras. Es común que no quieran que los molesten”, relató.

UN “HELLO” CORDIAL

La única “particularidad” que recordó Abiad con respecto a Dylan fue que el músico pidió hacer un trasbordo antes de llegar a Rosario. “El vino de Buenos Aires en un micro especial con todo su equipo. Pero a unos kilómetros de Rosario, a la altura del peaje, hizo un cambio de vehículo, y se fue con dos autos de la policía, la escolta privada de él y sus guardaespaldas hasta el Hipódromo”, detalló.

Al productor del recital, de todas maneras, ningún movimiento del cantautor le pareció extraño o fuera de lugar. “Yo lo vi como a una persona que viene a hacer un trabajo, con la seriedad que eso implica. Dylan tiene fama de ser un gruñón, eso es cierto, pero yo no lo puedo decir porque no tuve diálogo, no tuve contacto con él más que un «hello» cordial, como se tiene con los artistas que están de gira”, apuntó.

Si bien el músico tenía reservada la suite presidencial del hotel Plaza Real, nunca pasó por ahí. Fue directamente al Hipódromo y después del recital se marchó de la ciudad. Y su único pedido un tanto extravagante, según recordó Abiad, fue “un agua mineral de las islas Fiji, que después se cambió por una marca local, porque obviamente ese producto no se pudo conseguir acá”.

Al concierto de Bob Dylan en Rosario asistieron entre 3.000 y 4.000 mil espectadores. Dylan es famoso, es una leyenda, pero no alcanza los niveles de popularidad de otros grandes del rock. Aquel año, de hecho, no logró llenar el Orfeo de Córdoba, y en Vélez había convocado entre 20.000 y 25.000 personas.

Es por eso que siempre se habló de pérdidas económicas con respecto a la producción del show del Hipódromo, algo que ahora es matizado por Andrés Abiad. “En aquel momento nosotros no éramos una productora tan grande y no estábamos acostumbrados a organizar shows internacionales. Necesitábamos la oportunidad de hacer un concierto groso para después acceder a otro tipo de artistas”, explicó. “Más allá del resultado económico, se apuntó a posicionar a la empresa en Buenos Aires de una manera distinta, haciendo la producción de un artista complejo como Dylan. Eso era lo que buscábamos y eso fue lo que se logró. Dylan es el ícono más grande de la historia de la música que haya actuado en Rosario. Si uno hace un libro de música sobre los artistas que pisaron la ciudad, creo que el primer capítulo va a estar dedicado a él”, afirmó.

Abiad enfatizó que a nivel económico la “pérdida no fue tan grande, y menos si uno lo mensura desde el perder algo de plata en relación a la cantidad y la calidad de promoción que tuvimos como productora”. También dijo que después de 2008 trataron de producir otro show de Dylan en la ciudad, pero en esa oportunidad la gira en cuestión no estaba programada para llegar al interior del país.