El cómic, del pulp a una industria de alcance global

Domingo 19 de Febrero de 2023

¿Cuándo Batman dejó de ser Adam West? ¿Y por qué Robin fue abandonado a un costado de un camino sembrado de dudas, chismes y teorías conspirativas? ¿Y en qué momento el Guasón comenzó a ser llamado Joker? ¿Desde cuándo ese personaje estrafalario y cómico se transformó en la versión siniestra del mejor Guasón/Joker de la historia de “Batman”, como el que interpretó Heath Ledger? ¿Cuándo los cómics se alejaron del universo de la infancia, con sus Boom, Crack, Kaboom, y se internaron en multiversos? ¿Y por qué ese distanciamiento permeó franjas etarias, ideologías y culturas tan opuestas? ¿Cuándo ocurrió que el desarrollo de los personajes y su interacción haría necesaria una especie de médiums para que el espectador no se extraviara en mundos espectrales y argumentos cada vez más intrincados, con sus correspondientes franquicias de secuelas, precuelas, spin offs, crossovers y reboots creados con tecnología de punta? ¿Y cuándo el acto privado de leer un cómic tomó la forma de convenciones masivas?

La prodigiosa imaginación de Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby hicieron posible en los 60 y 70 la aparición no sólo de “Ant-Man”, sino de toda una legión de superhéroes que poblaron la imaginación y el interés de un público que se alejó del pulp y accedió de forma masiva a la televisión en todo el mundo, una herramienta que capturó inevitablemente una audiencia multitarget. El genial Stan Lee amó tanto la mutación de la tinta y el papel en animación audiovisual que se reservó hasta el final de su vida memorables cameos en las adaptaciones de Marvel Studios, y uno de los últimos fue en “Ant-Man y la Avispa”. Se lo va a extrañar en esta nueva película que fusiona aventuras, fantasía y humor, las puntas de la estrella que alumbró su carrera como uno de los creadores más célebres de la historia.