El clásico que les dio voz a los adolescentes en el cine
Netflix acaba de sumar a su catálogo la película de John Hughes que marcó a toda una generación y se convirtió en un filme de culto.

Domingo 12 de Abril de 2020

Clásico, éxito de taquilla y película de culto. Hay pocas películas que puedan alcanzar ese estatus, y “El club de los cinco” es uno de los mejores ejemplos. El filme escrito y dirigido por John Hughes que se estrenó en 1985 se transformó en un hito para los adolescentes de esa época, que en aquella lejana era pre Internet habitaban el cine (o los videoclubes) como él único mundo de fantasía y escape posible. Cualquier joven podía sentirse identificado con la historia de cinco alumnos de la secundaria que tenían que pasar un sábado juntos castigados en la biblioteca de la escuela, y más todavía si la mirada del director se acercaba a la mirada de los chicos, cansados de la imposición de roles sociales y de un sistema educativo que no los representa.

   “El club de los cinco” —que Netflix acaba de agregar a su catálogo— tuvo un presupuesto de un millón de dólares y terminó recaudando más de 51 millones en todo el mundo. Fue un bombazo. Hughes, que entonces tenía 35 años, hizo todo bien: en principio estereotipó a los personajes (ahí estaban “la princesa”, “el deportista”, “el nerd”, “el rebelde desclasado” y “la freaky”), algo muy constitutivo de la adolescencia, y después, en la dinámica del castigo y el encierro (sí, algo muy parecido a la cuarentena) fue desarmando estos estereotipos tan distintos entre sí hasta descubrir sus puntos de encuentro, sus debilidades, sus angustias y sus zonas grises.

Un mundo nuevo. Con películas como “16 velas” (1984), “Todo en un día” (1986) y fundamentalmente “El club de los cinco”, John Hughes inventó lo que se llama la “teenage comedy” (comedia de adolescentes). En las décadas previas, el cine había retratado a los adolescentes como zombies aspirantes al mundo adulto, con películas almibaradas orientadas hacia el romance. En el otro extremo también estaba la saga de “Porky’s”, en donde la principal preocupación de los personajes era tener una relación sexual. Hughes describía por primera vez a los adolescentes como personas sensibles y pensantes, con sus propios códigos y temas de interés, y además hacía centro en los menos populares de la clase, en los perdedores y los marginados, y por eso la identificación con un gran sector del público era muy fuerte.

   Hughes escribió el guión de la película en sólo dos días. Pero eso fue en 1982, y tuvo que esperar dos años para que el estudio Universal le diera luz verde. Los de Universal decían que la historia de cinco personajes encerrados charlando no era un proyecto atractivo, y le pidieron al director que antes filmara otro de sus guiones, “Se busca novio”, que parecía tener mejores perspectivas comerciales. Una vez que “Se busca novio” funcionó, arrancó el “experimento” que Hughes pergeñaba.

   La realización de “El club...” no fue precisamente un camino de rosas. El casting era perfecto, pero hubo una serie de cambios. Emilio Estévez iba a interpretar el papel de Bender, el chico rebelde, pero cuando Hughes empezó a tener problemas para encontrar a un actor que diese el perfil de Andrew, el atleta, lo convenció para que asumiese este personaje. Molly Ringwald (actriz fetiche del director) en principio fue seleccionada para el personaje de la freaky, pero después ella personificó a la típica chica popular de la escuela y el rol de “la rara” lo asumió Ally Sheedy.

   El personaje más central y conflictivo (dentro y fuera de la pantalla) fue el de Bender. El segundo candidato a ese rol fue John Cusack. Sin embargo, el director consideró que Cusack tenía demasiada cara de buen chico, y finalmente se quedó con Judd Nelson, que ya tenía 26 años y venía de protagonizar “Fandango”. Nelson transformó su personaje pendenciero y provocador en inolvidable, pero filmar con él resultó una pesadilla. El actor trataba mal a sus compañeros (según él era una técnica para meterse más en el personaje), y Hughes amenazó varias veces con echarlo del set.

   Es más, la idea original del director era que “El club...” fuese la primera entrega de una serie de películas en las que nos reencontraríamos con sus personajes cada diez años. Sin embargo, el proyecto no prosperó porque el realizador no quería saber nada de volver a trabajar con Nelson.

Epílogo amargo. Si bien “El club de los cinco” fue un éxito de taquilla en su momento y se convirtió en un clásico, su epílogo en la vida real fue bastante triste. La notoriedad que tuvieron sus protagonistas en la juventud se evaporó con los años, y se puede decir que ninguno construyó una carrera sólida. En los 80 la prensa los bautizó como el Brat Pack (la pandilla de los mocosos), y en ese grupo también entraban actores como Rob Lowe, Andrew McCarthy y Demi Moore, que habían trabajado en otro filme emblemático de la época, “St. Elmo’s Fire” (acá se tituló “El primer año del resto de nuestras vidas”). La única de esa banda que se transformó en una estrella de Hollywood fue Demi Moore, aunque se sabe que pagó un precio muy alto.

   Molly Ringwald fue la musa definitiva de Hughes en los 80. El director la eligió para tres de sus películas: “Se busca novio”, “El club de los cinco” y “Pretty in Pink”. Pero la carrera de “la colorada” se diluyó pronto: rechazó ser la protagonista de “Mujer bonita” y “Ghost” (muy malas decisiones) y después deambuló por películas y series menores. Algo similar pasó con Emilio Estévez, Anthony Michael Hall, Judd Nelson y Ally Sheedy, aunque Estévez pudo anotarse en un par de películas que cumplieron con la taquilla y además se animó a debutar como director con el filme “Bobby” (2005), que estuvo nominado a los Globos de Oro.

   John Hughes, por su parte, la pegó en grande en los años 90 con el guión de “Mi pobre angelito” y sus dos secuelas. Sin embargo, todo lo que escribió después fue flojo, aunque las comedias que firmaba (“101 dálmatas”, “Beethoven”) seguían teniendo éxito.

En 2009, cuando ya estaba retirado de la industria luego de un par de fracasos, murió de un paro cardíaco a los 59 años. En 2010 recibió un emotivo homenaje póstumo en la ceremonia de los Oscar, y directores de comedias como Wes Anderson y Judd Apatow reconocen ahora que las películas de Hughes los marcaron y fueron una influencia en sus obras.

La historia de una canción inolvidable

Tal vez haya gente que no tenga ni idea de “El club de los cinco”, pero es más que seguro que alguna vez escucharon “Don’t You (Forget About Me)”, la canción de Simple Minds que fue el tema principal de la banda sonora de la película. Con su pegadiza intro y sus aires de himno, la canción se convirtió en uno de los mayores hits de los años 80. La historia de “Don’t You (Forget About Me)” es curiosa. Si bien fue el mayor éxito en la carrera de Simple Minds, la canción no fue compuesta por la banda escocesa. El hit fue escrito para la película por el productor británico Keith Forsey (que ganó un Oscar por “Flashdance”) y Steve Schiff, guitarrista de Nina Hagen. Forsey le ofreció el tema a Bryan Ferry y a Billy Idol, pero los dos lo rechazaron, y así este número uno quedó en manos de Simple Minds, que se terminó de consagrar en todo el mundo con este temazo.