"El camino de la fuente" trae aquel pulso sanguíneo de García Lorca
El autor Sabatino "Cacho" Palma y el actor Pablo Razuk reflexionan sobre la puesta que fue estrenada en Madrid y este viernes llega al teatro Lavardén. El derrotero de un poeta que está "más vivo que nunca" y necesitaba contar su historia para recobrar su memoria perdida.

Viernes 25 de Marzo de 2022

Federico García Lorca dijo alguna vez: “Necesito un poco más de cielo, todavía no he podido encontrar ese poema que atraviese el corazón como una espada”. En la semana de la verdad, la memoria y la justicia, dos rosarinos le rinden homenaje a aquel dramaturgo español que con su pluma sanguínea marcó a fuego la literatura, la prosa y el teatro del siglo XX. Escrita y dirigida por Sabatino “Cacho” Palma e interpretada por Pablo Razuk, “El camino de la fuente” sube a escena hoy, a las 21, en el teatro Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Autor y actor, en diálogo con este diario, dieron su mirada pasional sobre esta obra, y no hay duda que Lorca les atravesó el corazón como una espada.

  “Dos años y medio después de su estreno (el 12/10/2019, en Madrid), seguimos en pie y haciendo «El camino de la fuente», transitando cuanto podemos esa huella de piedra y polvo, entre Viznar y Alfacar, allí donde está el manantial (de la fuente), de la poesía inagotable, de la que termina con toda la sed; y más allá el barranco, donde se pierden los huesos, la memoria y la dignidad. A lo lejos se puede divisar Fuente Vaqueros y el comienzo de esta historia, con la que nos encontramos en cada función, celebrando, recordando y habitando el cuerpo de un actor sensiblemente comprometido”, dijo Palma, quien después de Rosario, continuará presentando esta puesta en Venado Tuerto, Cañada de Gómez y la ciudad de Santa Fe.

  En “El camino de la fuente” el público se encontrará frente a frente con un actor que está tratando de hacer una obra que el autor original no pudo terminar. Y a su vez, no ha conseguido aún encontrarle el final. Asumiendo ese riesgo, el actor (Razuk) encara una función en la que se propone recuperar el espíritu del poeta, logrando una interpretación y un teatro tan vital como su palabra y, al mismo tiempo, sabrá que a medida que la obra avance, deberá procurarse un final.

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Autor. Sabatino “Cacho” Palma evocó el compromiso de Federico.

  Cacho Palma explicó la génesis de esta historia: “Durante 8 décadas se vienen poniendo en escena y en todo el mundo, y con notable frecuencia los textos dramáticos de Federico García Lorca, así como miles y miles de enamorados y recitadores se nutren de una poética increíble, vital, sensible y revolucionaria. Federico en el sitio criminal de Granada se encuentra en un tremendo encierro y sin escapatoria posible, decide refugiarse en la casa de los Rosales. Uno de ellos era también poeta y su madre lo adoraba. Sus otros dos hermanos eran jefes visibles de la genocida sublevación falangista. En esa casa lo secuestran y días después lo fusilan en el camino de la fuente. En su pequeño refugio y en su escritorio, se encontrarán junto a su inseparable máquina de escribir, papeles sin terminar, bocetos, ideas, proyectos. Entre esos papeles había una obra sin terminar; que los editores tuvieron la ocurrencia de llamar: «Comedia sin título». Pero resulta que no se trataba de una comedia y tenía su verdadero título: “La fuerza de la sangre». ¿Qué pasaría entonces si un actor vuelve al riguroso punto de partida e intenta llevar hasta el fin una obra que no tiene final y en el camino se encuentra con el poeta que «más vivo que nunca» necesita contar su historia y recobrar su memoria perdida como N N en un triste y solitario barranco?”.

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  A su turno, Pablo Razuk reflexionó sobre los temas que aborda la obra y contó cómo respondió el público español ante el debut en Madrid.

  —En “El camino de la fuente” tu personaje trata de cerra una obra sin terminar. Tratándose de Lorca, sería lo más lógico un final dramático en vez de un final feliz hollywoodense. ¿Pero qué final pondría Lorca si tendría que hacerlo en este 2022, pandemia mediante?

  —Es difícil saberlo. Quizás un poco jugando y un poco repasando su sentido del humor, hubiera puesto un final con una ironía o una moraleja en donde su inteligencia se pondría de manifiesto. Quizás haría un final hollywoodense, pero para después burlarse del mismo.

  

— La obra plantea romper la cuarta pared y el título que se refiere es “La fuerza de la sangre”. ¿Está preparado el público para hacer un ida y vuelta con un actor y tocar las fibras más íntimas, incluso las más dolorosas?¿Por qué era necesario romper esa pared?

  —El público es testigo y parte de un compromiso. El de nuestro actor, que sin final, se lanza a la aventura de encontrar uno. Por esto, la cuarta pared se pone en duda y se construye para, precisamente, romperla. Hoy la cuarta pared está rota de por sí. La gente/ espectador, disfruta tanto de la escena terminada y montada, como de la cocina en donde se cocinan las escenas. El ida y vuelta con el espectador es precisamente (otra vez esta palabra) el Teatro.

 —”El camino de la fuente” también hace alusión a todo lo que queda pendiente cuando alguien se va de este mundo. ¿Pensás que vale la pena seguir proyectando para que la muerte te agarre más vivo que nunca, o quizá es preferible parar la máquina para que no te queden tantas cosas inconclusas?

  —Parar la máquina es la muerte. No proyectar, no soñar, no desear algo que te ilumine a vos y la gente que amas es la única muerte real.

  —La obra pasó primero por Madrid antes que Buenos Aires y ahora llega a Rosario en una gira por la provincia de Santa Fe. ¿Cómo fue la recepción de una puesta sobre Lorca en su tierra natal?¿El público tuvo algunos prejuicios que un grupo de argentinos hablen sobre él o lo vieron como un homenaje sin tantos reparos?

  —La respuesta fue sorprendente y maravillosa. De hecho en 2020, al año siguiente del debut, fuimos invitados a hacer 6 funciones en el Teatro Umbral de Primavera de Madrid, y en las críticas de la prensa madrileña de espectáculos se pueden ver las reseñas auspiciosas. Yo tenía algún reparo por llevar las palabras de Federico en la voz de un argento y que no fuese bien recibido. ¡Pero pasó todo lo contrario! La gente aplaudió de pie en casi todas las funciones. Y me devolvían agradecidos haber recibido esas palabras de esa manera, con otra musicalidad y otra cadencia.