El amor que te hace un juicio y te ata los cordones
Es imposible ver "Historia de un matrimonio" sin que alguna esquirla impacte en lo que uno vivió o pudo haber vivido en una relación de pareja.

Jueves 12 de Diciembre de 2019

Es imposible ver "Historia de un matrimonio" sin que alguna esquirla impacte en lo que uno vivió o pudo haber vivido en una relación de pareja. Noah Baumbach tuvo la inteligencia de convocar a dos actores premium, como lo son Adam Driver y Scarlett Johansson, y con eso tuvo la mitad del problema resuelto. Pero había que ir por más. Y el tema era hacer foco en cómo una pareja se desintegra sin que exista un detonante. En rigor, en la película hay una tercera en discordia y un crecimiento desigual de los protagonistas, si se quiere, pero no está visto desde el trazo grueso, ese que dispara la parcialidad del espectador hacia uno y otro lado de la cama. Lo que sobrevuela en la historia es el amor infinito que se tienen Nicole (Johansson) y Charlie (Driver), que se percibe en las discusiones más crueles y aún más cuando el juicio de divorcio toma aristas salvajes. Las miradas de ambos en medio de los despiadados alegatos de los abogados (sobresaliente el rol de Laura Dern y eficaz la actuación de Ray Liotta) recuerda una situación similar de una escena de "Kramer vs. Kramer" (1979), en la que Dustin Hoffman la mira muerto de amor a una joven Meryl Streep. No faltará quien diga qué se puede contar de la historia de un matrimonio que ya no se haya contado, y más después de citar este antecedente de 40 años atrás. Pero pocas películas como la de Baumbach pudieron reflejar ese pacto que va más allá del amor y el deseo hacia el otro u otra. Cuando un vínculo es tan fuerte, hay una cuestión de humanidad que todo lo puede. Y va desde salvarle la vida a una persona hasta, aún divorciados, atarle el cordón para que no se caiga al caminar solo.