Documental/Crítica de "Britney vs Spears": Una estrella pop en guerra con su padre
Calificación: Bueno. Testimonios: Andrew Gallery, Adnan Ghalib, Sam Lutfi, J. Edward Spar. Guión y dirección: Erin Lee Carr y Jenny Eliscu. Género: Documental. Emisión: Netflix.

Domingo 03 de Octubre de 2021

En los últimos meses vieron la luz varios documentales sobre Britney Spears. El motivo estuvo y sigue estando en los portales de noticias de todo el mundo: el miércoles pasado, después de una larga batalla legal, la Justicia determinó que el padre de la cantante será expulsado de la tutela que ha tenido desde 2008 sobre su hija, lo que le ha permitido controlar desde sus finanzas hasta las cuestiones más íntimas de su vida. Esta telenovela, sin embargo, todavía no ha terminado, porque en noviembre habrá otra audiencia para definir los detalles. En el medio, un puñado de documentales retrataron cuán tristes y conflictivos fueron los últimos años de Britney, una mujer ya madura (39 años) que tenía que pedirle permiso a su padre para absolutamente todo. El más reciente documental en cuestión es “Britney vs Spears”, firmado por la cineasta Erin Lee Carr y la periodista Jenny Eliscu, que escribe para Rolling Stone.

En principio “Britney vs Spears” da un pantallazo a los primeros años de la cantante: la fama temprana y desmedida, la relación con sus padres y la gran cantidad de dinero que empezó a manejar su familia. De ahí salta a un año clave, 2007, cuando ya siendo una estrella internacional se divorcia del bailarín Kevin Federline, sufre varias crisis psiquiátricas y pierde la custodia de sus dos hijos. Fue ahí cuando su padre Jamie pidió ser su tutor legal, alegando la fragilidad de su salud mental. El problema es que esta “tutela”, que debía ser provisoria, se extendió y se amplió con el tiempo, con Jamie Spears controlando cada aspecto de la vida cotidiana de su hija.

A través de diversos testimonios (algunos cuestionables, como el del ex manager Sam Lutfi), mensajes de texto y de audio, el documental demuestra cuán injusta era la tutela: por un lado se afirmaba que Britney Spears no podía hacer ni decidir nada por el estado de su salud mental, y por otro ella grababa discos y hacía giras como cualquier otro artista. También se asegura que poco importaba su “salud” cuando ni siquiera podía tomarse un descanso entre los tours. Otro dato importante es que la cantante luchó por su independencia desde un primer momento: tenía muy en claro que no quería saber nada con la figura de su padre.

“Britney vs Spears” no se regodea en el escándalo o el morbo, pero tampoco contiene grandes revelaciones. Sí sirve para entender y poner en perspectiva un tema que es tan antiguo como la historia misma de la industria del pop: las traiciones del círculo íntimo de las estrellas y los abusos de managers y empresas discográficas, entre otros. El documental trabaja con mucho material de archivo y algunos testimonios interesantes, aunque decae cuando las realizadoras establecen un diálogo en pantalla que es artificial y aburrido.

Britney vs. Spears | Tráiler oficial | Netflix