Sábado 06 de Agosto de 2022
“Desparejado” es similar a “Sex and the City” y “And Just Like That”, pero gay. Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha son ahora Michael, Stanley, Billy y Suzanne en la miniserie que estrenó Netflix. Las semejanzas no son casualidad porque las tres tienen los mismos creadores: Darren Star y Jeffrey Richman. “Desparejado” (Uncoupled), como “And Just Like That”, se enfoca en personas de mediana edad y los nuevos y viejos problemas que traen los años y las relaciones.
El protagonista es Michael (Neil Patrick Harris, también productor del envío), en pareja desde hace 17 años con Colin (Tuc Watkins) hasta que un día, en el cumpleaños sorpresa que Michael le preparó a Colin y sin previo aviso ni signos de que algo andaba mal, Colin le dice la frase demoledora: “Tenemos que hablar”, justo antes de entrar al salón donde se haría la fiesta.
A partir de ese momento Michael se refugia en sus amigos: el egocéntrico Billy (Emerson Brooks), el irónico Stanley y la pragmática Suzanne, a cargo de los excelentes Brooks Ashmanskas y Tisha Campbell. Juntos recorrerán los muy dinámicos ocho episodios de media hora cada uno, con un final sorprendente y abierto que anuncia una segunda temporada.
Uno de los aciertos de “Desparejado” es poner en el centro de la escena a un grupo de hombres maduros que aún esperan encontrar algo parecido al amor mientras se va develando con humor la decadencia inevitable, aunque es más incertidumbre que angustia lo que muestran. A pesar de que Star y Richman sucumben por momentos al estereotipo de mostrarlos como sugar daddys que se relacionan con jóvenes a los que doblan en edad, el guión, las buenas actuaciones, la dirección y la producción general hacen de “Desparejado” un producto poco frecuente del cual vale la pena esperar su segunda temporada.
“Desparejado” no pretende ser un cuento de hadas, aunque no se priva de algunas escenas idealizadas que son demolidas inmediatamente con situaciones absurdas y reacciones inesperadas de personajes que parece que están -y lo están- en crisis permanente, sin que eso les arruine el día. Otro acierto de los guionistas es que no intentan ser políticamente correctos.
Por ejemplo Michael afirma ser de los “gays malos”: no quiere hijos, tampoco casarse y formar una familia. Y el otro gran acierto es la forma en que el guión enfrenta los temas más ríspidos de la mediana edad.