Viernes 16 de Junio de 2023
Dalia Gutmann da, uno tras otro, varios títulos para esta entrevista. Son conceptos, frases potentes, sin filtro, graciosas o irónicas, que dejan ver algo de su vida, su trabajo, sus intereses, sus obsesiones. Lo hace durante una charla con La Capital para contar cómo es “Tengo cosas para hacer”, el espectáculo que estrena en Rosario y que sucede a “Cosas de minas”, su exitoso unipersonal anterior que representó durante nueve temporadas.
“Este show tiene más delirio y es más teatral, el otro era más estandapero”, adelanta y explica que lo que hace “es pura visceralidad y caos”. En su nueva propuesta habla del disfrute, los estándares de vida perfectos pero imposibles de alcanzar, la culpa, la relación con el cuerpo, el complejo y apasionado vínculo con su madre y su hija, la experiencia de ser mujer, los baños públicos, la autoestima, el sexo y una lista interminable de cosas que quiere hacer. “Cuando estás satisfecho, no hay mucho para hacer humor”, afirma la actriz. “Tengo cosas para hacer” se presenta hoy, a las 20.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Las entradas se pueden adquirir en la boletaría (Laprida 1223) o por Ticketek.
¿Cómo surge este show, sobre todo después de “Cosas de minas”, que tuvo nueve temporadas?
Me parece que en un momento, tuve una necesidad de ver qué tenía ganas de hacer ahora, después de un show que había armado a mis 30, con los chicos muy chiquitos. Tenía ganas de empezar de cero y meterle ingredientes que no me había animado antes. Este show tiene más delirio y es más teatral. Lo otro era más estandapero.
¿Qué cambió de tus 30 hasta ahora?
Sumó. Por un lado creo que es un show multigeneracional, que no solo los cuarentones entenderían el show porque aparte hablo bastante del vínculo con mis hijas, con mi vieja. Y por otro lado en este show me río un poco de las cosas de señora que tengo. Si bien tengo alma de niña, me canso, si bien soy muy enérgica. Y también tenía ganas de tener el desafío. Me parece que la vida se pone muy entretenida cuando uno se plantea algo nuevo. Estoy contenta con eso, los desafíos son muy duros, porque este show es como una pareja o un hijo que lo vas conociendo y por momentos te parece que está bueno y por otros decís que es no. Y ahora estoy en un momento que lo quiero. En cada función le descubro algo nuevo. Si bien es un show que tiene una esencia parecida a cosas de minas porque me gusta mucho hablar de las cosas que nos pasan a las mujeres, tenía ganas de autodesafiarme.
¿Hay lugar para los hombres en este show?
Yo me lo tomo con cierta naturalidad porque no soy confrontativa, pero es algo que siempre a las mujeres nos llamó la atención: cómo un show de hombres es para todo público y un show con una mina es para las minas. Es algo que da para reflexionar, pero creo que si bien el espíritu es como una charla entre amigas, no sé si fuesen todos chabones los hablaría así. Creo que el tipo por un lado se divierte porque hablo de cosas que nos pasan a los seres humanos, de las emociones, de la relación que tengo con mi cuerpo que es más cambiante que la de un hombre, pero se divierten porque hablo de temas universales y porque se enteran de cosas que nos pasan a las mujeres que tal vez no hay muchas oportunidades para contárselas.
¿Cuáles son las diferencias?
Es muy personal, pero por ejemplo el vínculo con la madre. Al tipo le cuesta entender por qué se aman, se pelean, por qué esa intensidad. Y me parece que a eso me refiero cuando digo que me gusta hablar de esas cosas que quizás son más propias de las mujeres. O la experiencia en el baño público, que es re distinta. Creo que lo hombres se llevan data en este show de mundos que son más típicos entre mujeres, como ese vínculo tan intenso con la madre que creo que el hombre no termina nunca de entenderlo.
¿Cómo decidís los temas que vas a incluir? ¿Antes te tienen que causar gracia a vos?
Una vez, hace muchos años charlaba con Carlos Belloso que es un actor increíble y él me decía que en el humor es importante que tenga verdad lo que decís. Si vos detestás los semáforos y de verdad querés transmitir lo que sentís por los semáforos, eso es más importante que buscar ser gracioso. Lo que sí busco es hablar de cosas que me interesan de verdad y que me pasan de verdad. Hoy pensaba un poco en la gente que entiende cómo hay que vivir, cómo ser exitosa, y un poco me gusta hacer humor con eso porque soy todo lo contrario, como que cuando me levanto no entiendo bien qué hay que hacer o qué no hay que hacer. Soy muy caótica y me gusta hacer humor con las preguntas que me hago día a día. Trato de compartir eso y si a uno le pasa, seguramente les pasa a otros también. Y otros vendrán y dirán que no es así. Creo que no hay algo identificatorio ciento por ciento. Todo esto para decir que lo que hago es pura visceralidad y caos.
Mencionaste la relación de madres e hijas. ¿Cómo te va con eso?
Tengo una hija de 15 y un hijo de 11 y de hecho digo eso, que es hereditario porque todo lo que me pasa con mi vieja , me pasa con mi hija (risas).
¿Cuál es el límite? ¿Tus hijos te pone límites a la hora de hablar de esos temas?
Soy bastante cuidadosa y de hecho en las redes, si subo una foto, solo subo algo que les muestro y ellos lo aprueban. Y después, cuando vienen al teatro los coucheo, les digo que algunas cosas son para que la gente se ría Trato de traumarlos lo menos posible, pero como padres uno nunca logrará no traumar a sus hijos, así que es parte del combo (risas). Entiendo que les gusta que nos dediquemos a esto, pero sí hay que diferenciar lo que uno muestra en el escenario con la vida real para preservarlos.
¿La autocrítica y el humor ayudan a superar los grandes temas y los más ligeros, desde qué hacemos en el mundo hasta el efecto de los años sobre los cuerpos?
Creo que el humor tiene que ver mucho con la aceptación y con el autoconocimiento. Podés hacer humor cuando te conocés mucho, cuando sabés cuáles son tus puntos débiles. De hecho creo que los que hacemos humor, lo hacemos con todo lo que no pudimos resolver en nuestra vida, lo que nos arruina la vida, que es lo más gracioso para el otro. Creo que uno parte de eso porque cuando estás satisfecho no hay mucho para hacer humor. Pero sí, soy muy autocrítica, soy intensa y a veces soy apabullante.
¿Cómo sería tener una madre como vos?
¡Ay, pobres! (risas) Igual creo que eso lo dirán mis hijos cuando sean grandes, pero sé que lo hago con mucho amor y responsabilidad. Por eso estas giras también están buenas para los pibitos, para que tomen un poco... Me he considerado una madre muy helicóptero, viste esas madres que están muy encima, pero también soy muy autocrítica y me doy cuenta cuando me paso de la raya. Y también hablo de eso.