"Con este disco busqué despegarme del jazz más acústico y sofisticado"
 “Tengo una gran influencia del jazz, pero con este disco doy un paso más lejos. Esto tiene más de blues, de músicas negras de otro tipo y una energía que viene del rocanrol”, aseguró el músico y compositor Javier Malosetti sobre su reciente y noveno álbum, “Electrohope”, un poderoso cambio en su propuesta estética que fundamentó en la necesidad de “electrificar un poco la cosa”.  

Miércoles 22 de Julio de 2009

 “Tengo una gran influencia del jazz, pero con este disco doy un paso más lejos. Esto tiene más de blues, de músicas negras de otro tipo y una energía que viene del rocanrol”, aseguró el músico y compositor Javier Malosetti sobre su reciente y noveno álbum, “Electrohope”, un poderoso cambio en su propuesta estética que fundamentó en la necesidad de “electrificar un poco la cosa”.
  A lo largo de una entrevista con la agencia Télam y en la que desmenuzó las motivaciones que lo llevaron a este sonido, Malosetti primero apuntó que lo siente “como un pequeño volantazo más que como un gran cambio” y al final sostuvo que “empezar con este grupo es un cambio radical 100 por ciento”.
  Más allá de los porcentajes que marquen el nivel de mutación que sufrió su sonido, el bajista y guitarrista señaló que “lo que más varía es el enfoque dado a partir de buscar despegarme del jazz más acústico y sofisticado”.
  “Para lograr ese propósito —comentó— tenía que sumar otros músicos, con otro lenguaje, más jóvenes, que no vinieran del jazz y que fueran capaces de llevar mis ideas musicales a otros mundos”.
  Y el instinto lo empujó a convocar a Hernan Segret, guitarrista, bajista, cantante, ex alumno y ex asistente suyo; al baterista Tomi Sainz, hijo de Sergio “el muerto” Sainz, histórico bajista de Juan Carlos Baglietto, y al organista de blues Nico Raffetta.
  En la placa también participaron los integrantes del trío que acompañó al músico durante los últimos cinco años, con Oscar Giunta en batería y Hernán Jacinto en teclados.
  El intérprete, que es hijo de esa gloria del jazz argentino que es Walter Malosetti, relató que para conformar la banda “no hubo casting ni pruebas sino músicos que fui conociendo en distintas situaciones”.

La llamada. “El grupo se me armó solo como en un sueño en una mañana cuando me acordé de los tres caracteres y los llamé para juntarnos aunque no se conocían entre ellos. Los llamé desde las 9 de la mañana pero como son jóvenes y se acuestan tarde, recién pudimos hablar al mediodía”, recordó.
  Con la misma adrenalina de esa visión sonora, confió: “Me sedujo tocar con unos NN, unos pibes que se tocan todo, que tienen un gran espíritu y, en cambio, carecen de la ambición de otros músicos más formados o que ellos mismos van a tener después. Están un poquito más vírgenes y solamente tienen amor para dar”.
  Tras reconocer que junto a estos jóvenes por primera vez le da placer ensayar, indicó que “se armó un núcleo importante que se metió en la piel de armar un equipo aunque tampoco seamos una banda y este, en definitiva, sea mi grupo”.
  “Ellos cohesionaron muy bien, se hicieron amigos, se juntan sin mí y conspiran como lo hice yo también y no me necesitan para nada”, bromeó el músico que para este proyecto estrena el M2, instrumento de doble mástil que es a la vez bajo de cinco cuerdas y guitarra.
  Aunque “Electrohope” sólo entrega pistas de este encuentro eléctrico (el cuarteto apenas asoma en un par de los 13 temas), los shows que ya se hicieron oír en Neuquén, San Martín de los Andes, Bariloche y Uruguay y los viernes del corriente despliega su serie en la sala porteña La Trastienda, son una muestra cabal de esta apuesta.

En la ruta. El tour eléctrico estará el viernes 7 de agosto en Rosario —ya estuvo el mes pasado en el bar El Cairo con el grupo Jazz In The House”— , el 11 de septiembre en Corrientes y un día después en el Chaco y aguarda reconfirmar para septiembre otras paradas en Córdoba, Tucumán y Salta.
  Malosetti aseguró que los recitales “sirven para que toquemos los temas más al palo, estrenemos cosas que surgieron a partir de la banda y, en cambio, evitamos la parte más introspectiva, las baladas y esos intocables que en otra época no podía dejar de tocar”.
  El que sí está grabado e irrumpe en directo es “Cachito, el campeón de Corrientes”, versión bluseada del clásico de León Gieco sobre el que comentó que “es un tema que me gustó toda la vida por el bandoneón chamamecero de Dino Saluzzi y la historia que es como una novela impresionante”.  En este noveno álbum de su carrera también registró canciones propias, standards de jazz y el cover  de Prince “Vicky is Waiting”.
  La propuesta que sobrevuela el registro y explota en los conciertos abre aún más el abanico del artista porteño. “No me interesa decir qué soy musicalmente. Que el que escucha —propuso con ironía— se confunda tranquilo que así es bienvenido”.

Las influencias. A la hora de repasar influencias posibles para este salto, Malosetti comentó: “Haciendo memoria y demostrando que soy una persona mayor, por ahí recojo intenciones de bandas de jazz rock como Quinteplus y de los discos solistas de Navarro con Polenta”.
    El disco, que terminó llamándose como la banda, tenía otro nombre tentativo: “Vía Vía”. “Pero lo cambié”, contó Malosetti. “Es que acá hay un cambio radical en el estilo, aunque el jazz esté siempre en mi forma de hacer los solos y de componer. En el momento de armar la banda pensé en un término tipo mudar o mutar, y me acordé de la película “La armada Brancaleone”,  que me mata. Hay un momento en que los rajan de un lugar y salen volando con Brancaleone al grito de «vía, vía»”,
     En definitiva, una nueva vuelta de tuerca en la música de este inquieto bajista y compositor luego de ser el director musical del ciclo “Música para soñar”, formar un quinteto y también un trío de jazz contemporáneo, colaborar ocho años con Luis Alberto Spinetta, entablar una sociedad creativa con el uruguayo Rubén Rada y colaborar con grupos como Divididos y Los Tipitos.