Viernes 17 de Abril de 2020
“Todo lo que puedo ofrecer en las redes, con mi edad y mi recorrido, es para que un día me encuentre con la gente. Eso es innegociable. No digo que deba ser así, pero lo vivo así”. Quien lo afirma es el actor, músico y luthier Salvador Trapani, autor de propuestas como “Desconcierto Grosso”, “L’Invencion” y “La Royalle” y referente de una personal forma de encarar proyectos teatrales que fusionan la música, el humor y la ejecución de instrumentos musicales creados a partir de elementos insólitos como botellas, barriles de cerveza y otros envases metálicos, además de sacarle a un serrucho el sonido de un theremín. El artista hoy pondrá a disposición de los rosarinos la grabación de “Concierto Excéntrico Musical”, un show estrenado en 2017 con la participación de la Orquesta de Cámara Municipal compuesta por 21 músicos bajo la dirección de Fernando Ciraolo.
“Concierto Excéntrico Musical”, contó Trapani, se estrenó “con el teatro lleno” en La Comedia y fue una de las dos únicas presentaciones que se hicieron de la propuesta. La expresión “con el teatro lleno” en el marco de la pandemia de Covid-19 suena a un pasado remoto y un futuro del que no hay certezas sobre cuándo llegará.
En ese contexto, Trapani está convencido de que “el teatro es en vivo; ver al actor es irreemplazable en esa ceremonia con el público”. Sin embargo, señaló: “Mi deseo es que esta situación sea desafiante. Es un aliento para decir acá hay que aggiornarse. Va por acá. Si no, yo estaría haciendo un volante para repartir en la peatonal”. La grabación de alta calidad técnica, grabada con cuatro cámaras y con sonido masterizado, se podrá ver, a partir de las 22, a través de la cuenta de Facebook de Trapani y en YouTube. Incluye obras de Astor Piazzolla, Ezequiel Diz, Erik Satie, Héctor Villa-Lobos, Giusseppe Verdi, Michel Corrette, Antônio Carlos Jobim, Atahualpa Yupanqui y del propio Trapani.
“Es un concierto que se planteó hacer con la Secretaría de Cultura. Fue una experiencia muy movilizante y muy enriquecedora. La idea era hacerlo en La Comedia y después en los distritos y otras presentaciones. Después de una función en un Distrito Oeste, la economía de nuestro país fue en declive y la cuestión política también, y fue de recorte , por lo cual se bajaron fechas. Fueron sólo dos presentaciones y el concierto tiene que ver con que fue una hermosa función con el teatro lleno y por eso nos quedamos con las ganas de seguir presentándolo”, explicó.
—¿Cómo está incidiendo o transformado la tecnología en el consumo cultural y cómo podría traducirse eso en Rosario, considerando la enorme cantidad de propuestas, tanto teatrales como musicales que ofrece la ciudad?
—Yo tengo un registro, como muchos colegas y amigos, de que el teatro es vivo. Para nosotros es como que no va filmado. Por otra parte, si no está planteado para dejar un registro audiovisual y para ser editado, me parece que si es cámara fija, para mi gusto el teatro se pierde. Creo que sin dudarlo se está transformando. Las cosas en el arte, como en tantas otras áreas, históricamente suceden y muchos nos damos cuenta después. Hay gente que no se da cuenta nunca que algo sucedió. Pero en este caso, eso viene por el lado de esta situación tan desgraciada y dolorosa como que mueren miles de personas y ahora se suma el encierro. Para mí esto es transformador, lo querramos o no. No podemos decidir si estamos de acuerdo o no, pero es arrollador. En cuanto a los medios, dentro de redes e internet, mi sensación por lo que estoy viendo, es que no estamos a la altura a nivel de tecnología. Es decir, hacemos lo que podemos con lo que tenemos con una señal de internet mediana. Las cosas que se ven en Facebook o YouTube, son un poco mejor, pero hacemos con lo que tenemos.
—¿Esa transformación obliga o desafía a adecuarse a los ritmos de la tecnología?
—Lo que está online lo ve gente en el mundo que uno jamás se va a enterar que se vio. Creo que hay que aclarar que el teatro ha recibido embestidas con el cine, la televisión, entre otros atractivos, y ha sobrevivido. Siento profundamente que el teatro es en vivo. Ver al actor es irreemplazable en esa ceremonia con el público. Me parece que no tiene que ver con la época o las edades, sino con el suceso en vivo. Ahora, cuando digo que no estamos a la altura lo digo un poco desde mí. Por eso me arriesgo y me gusta la idea de que se vea porque lo filmamos con cuatro cámaras, con una calidad óptima y está editado, de modo que es bonito de ver. Ahora estoy subiendo a redes, en Facebook e Instagram, cosas que hago a diario y resisten otra calidad. Me parece que son instancias que van por distintos carriles hacia una misma estación. Todo lo que puedo ofrecer en las redes, con mi edad y mi recorrido, es para que un día me encuentre con la gente. Eso es innegociable. No digo que deba ser así, pero lo vivo así.
—¿Las ofertas culturales online contribuyen a conservar el vínculo con el público hasta que se normalice a la actividad?
—Creo que sí. Es más, la decisión de publicar este concierto tiene que ver con que nosotros hicimos la edición, trabajamos el sonido, lo masterizamos, hubo todo un trabajo que apuntó a que sea un concierto grabado de manera profesional y que se pueda disfrutar como si te sentaras a ver una película con alta calidad técnica. Ahora, todo lo que es redes es extraordinario porque esa es nuestra conexión con el público, pero me parece que tiene una calidad inferior. No quiere decir que esté mal, pero es lo que tenemos.
—Estas experiencias digitales, ¿podrían generar una migración de públicos teatrales hacia otras opciones? ¿Somete a los creadores a pensar nuevas estrategias para llegar al público?
—La posibilidad puede existir, pero no confío que la gente se quede encerrada. Sí creo que puede cambiar de hábitos o de espacios. Mi deseo es que esta situación sea desafiante y no quedarnos llorando en la desgracia y pensando que el teatro era de otra manera. Creo que es de optimista pensar que todos estemos viendo cosas. Es un aliento para decir acá hay que aggiornarse. Va por acá. Si no yo estará haciendo un volante para repartir en la peatonal... En el 83, la primavera democrática nuestra, éramos tres o cinco grupos al mismo tiempo trabajando en plazas, haciendo teatro callejero, y eso no existía como tal con ese formato. Por eso confío que hoy van a salir otras formas, otros modos.
—¿Cómo benefician al teatro la multiplicidad de pantallas, las plataformas y las redes?
—El teatro no muere ni corre riesgo, la diferencia es que el avance de la tecnología y el modo de comunicación, que de eso se trata internet, es un gran beneficio y un gran viento para que la gente vaya al teatro porque se trata de la difusión, que es con lo que los teatreros tenemos serios problemas de comunicación, de cómo llegar a la gente. El panorama es alentador porque es una comunicación rápida, ágil, masiva e internacional.