Domingo 07 de Noviembre de 2021
“Lo mejor está por venir. Si me pongo autocompasivo, si pienso que el mundo se zarpó, tengo derecho a lastimarme. Por eso, si me pasa algo malo, pienso que lo mejor está adelante, tengo que seguir confiando”. Santiago "Chano" Moreno Charpentier, ex líder de Tan Biónica y hoy solista, volvió este sábado a encontrarse con su público en Rosario. Fue un concierto a corazón abierto. La música fue la excusa que le permitió al artista dialogar durante más de dos horas con sus fanáticos.
“Nunca hablo tanto”, confesó en un momento del show. También le dijo al público local que lo sentía “familia” y admitió estar “enamorado” de la ciudad, que hace muchos años lo hizo famoso cuando en el resto del país aún era un desconocido. No es de extrañar que este sábado, a orillas del Paraná, hits de su antigua banda y canciones posteriores se intercalaran con reflexiones, anécdotas y chistes. Imposible no emocionarse. Fue una noche feliz. Las dos mil personas que llenaron el anfiteatro festejaron -al igual que Chano- cada momento.
Y seguro que había mucho para celebrar. A fines de julio, Chano protagonizó un episodio violento y recibió un disparo por parte de un policía. Debieron extirparle un riñón, el bazo y parte del páncreas. El artista, de 40 años, logró recuperarse. Empezó luego un nuevo tratamiento de rehabilitación y se puso un objetivo: volver a la música. Este 4 de noviembre -fecha nada casual- pudo concretarlo: tocó ante un repleto estadio Luna Park, donde tiene otras dos citas pendientes a fin de mes. La segunda parada fue Rosario, su querida Rosario, donde tiene previsto este domingo otro recital. Y habrá otro recital en Córdoba.
“Venimos a celebrar el milagro”
En una noche de viento fresco y sin mosquitos, los fanáticos de Chano comenzaron a llegar bien temprano al anfiteatro Humberto de Nito, cuando recién se estaba yendo el sol. Había grupos de amigos, muchas familias -algunas con nenes chiquitos- y también parejas. Un grupo llevaba un cartel de “Chano, te queremos”. Había chicas con coronitas de luces en su pelo, otras guirnaldas con flores. Rocío, Agostina, Luz y Malena tenían vinchas que decían “Chano”. Contaron a La Capital que ellas mismas las habían hecho. Eran las primeras en la fila que esperaba entrar al estadio por avenida Belgrano, donde ingresaban quienes habían comprado las entradas más cercanas al escenario. Habían venido de Romang, localidad ubicada a más de 400 kilómetros de Rosario, en el norte de la provincia. “No es un recital más, esto es muy especial”, remarcaron.
En la misma hilera de avenida Belgrano se encontraba Jesica, quien había llegado con su pareja Gabriel y su hijo Juan, de 4 años, desde Buenos Aires. “En el Luna Park quedaban malas ubicaciones, acá conseguí cuarta fila, así que nos vinimos”, contò. Fanática de la primera hora, rechazó las críticas de quienes consideran que esta vuelta a la escena de Chano es algo apurada: “Creo que él necesita la música porque lo ayuda a salir adelante”, resaltó.
Camila y Nazarena, dos hermanas rosarinas, coincidieron. “Veíamos lo que pasaban las noticias y con mi mamá ya lo llorábamos, pero es el ave fénix. Hoy venimos a celebrar la vida, a celebrar el milagro”, sostuvieron. Rocío, quien había viajado desde la localidad entrerriana de La Paz, puso a la música en segundo plano: “Es un tema de salud mental. Celebramos que Chano la luche, vinimos a decirle que no está solo, que somos muchos”, dijo con la voz entrecortada.
Una ovación que duró toda la noche
Diez minutos pasadas las nueve de la noche, cuando el anfiteatro estaba ya repleto, Chano salió al escenario y hubo una ovación. Gritos, algunos llantos, muchos aplausos. La gente lo recibió de pie y nunca volvió a sentarse. Él los recibió con una gran sonrisa y nunca dejó de sonreír.
El tema de Tan Biónica “Hola mi vida” marcó el inicio del recital. Fue la primera de muchas veces en la noche donde Chano se las ingenió para incorporar la palabra “Rosario” en la letra. “Hola Rosario, no desconfíes de la música”, gritó y generó el delirio del público local.
“¿Cómo están? Qué bueno verlos, tanto tiempo, y tantas cosas que pasaron, pero bueno acá estamos”, se sinceró el músico. Fue el comienzo de un largo diálogo con el público. Llegaron entonces temas como “Mis noches de enero”, “Amor y roma”, “Para vos” y “Loca”.
“Qué linda que está Rosario, me quedo a vivir acá. Ya saben por qué. Me voy a terminar quedando por ustedes, amigos”, confió. Luego subió la apuesta: “No tengo vida yo, los amo. Soy muy solitario, esta es mi familia”, dijo dirigiéndose al público. “Lo digo con tristeza y orgullo”, remarcó. Alguien desde lejos le gritó a modo de respuesta “Te amo, Chano” y llegaron muchos aplausos.
Al promediar el recital, se generó un espacio íntimo, primero con la guitarra (en donde solo estuvo Chano) y luego con el piano (acompañado por Renzo Luca). En este segundo momento, hubo espacio para la improvisación y aceptaron sugerencias del público. “¿Qué termas quieren? Díganme, que estoy regalado”, invitó. Entre tema y tema, el cantante contó algunos diálogos mantenidos con sus psicólogos.
“¿Da que cuente boludeces? Una vez fui al psicólogo, salía con una chica que no sé si me gustaba tanto como pensaba, me hacía acordar a mi viejo”. “A otro psicólogo le dije que lo mejor estaba por venir y me dijo que lo que estaba por venir era la muerte”. “Adonde vayas te llevás, no podés escaparte de vos mismo, me dijo otra psicóloga”.
En el retorno de la banda, llegaron temas como “Obsesionario”, “Momentos de mi vida” y “Un poco perdido”. Y más confesiones. “En esta etapa de mi vida me dan ganas de hacer lo que carajo quiero. Mientras me haga bien y sea sano”, remarcó. En otro momento, se detuvo a aclarar: “Esto es todo de corazón”. Y quiso saber “¿Ustedes están bien? ¿Necesitan algo? ¿Un café? Porque cerveza no puedo”.
Cada canción hizo cantar y bailar a la multitud, que celebraba absolutamente todo lo que pasaba en el escenario, que lo acompañaba cantando cada canción, que celebraba cada chiste y cada anécdota de esa especie de stand up confesional que improvisó el artista.
“Tengo 40 pero parezco de 25”, sostuvo Chano, a la hora de hablar de la joven -muy joven- banda que lo acompaña en esta etapa, que le permitió “salir de la zona de confort” y renovarse. Ellos son Carolina Conzonno (trompeta, saxo y cello), Agustín Bragoni (guitarra), La Duke (teclado y keytar), Gero Peguino (batería) y Milán (bajo), dirigidos por el guitarrista Renzo Luca.
También pasó por el escenario la rapera Dakillah. Fue el momento del estreno del tema “De su color”. De ahí en más se desató “la fiesta”, con los hits que muchos esperaban para cantar a los gritos. Llegaron “Ella”, “Mecha”, “Carnavalintro”, “Ciudad mágica” y “Quarentina”.
Hacia el final del show, Chano hizo un alegato a favor de la cuna de la bandera, tan vapuleada por medios nacionales. “Qué boludeces dicen de Rosario. Qué ciudad y qué país Rosario. En este lugar siempre me trataron bien. Acá éramos exitosos cuando afuera no nos conocían”, recordó sobre la primera etapa de Tan Biónica. Y hasta se animó a blanquear su romance con Rosario. “No quiero ser un gil demagogo pero te amo de verdad, Rosario”, aseguró.
Cuando llegó “Melodía de Dios” se lo pudo ver a Chano con los ojos cerrados, sonriendo frente al público, moviendo las manos en el aire como si fuera director de orquesta, solo que la orquesta era la gente, que cantaba de memoria una letra ya que se volvió himno.
“Me encantó estar acá con ustedes. Nunca hablo tanto, pero no me quiero ir. Gracias por darnos está noche tan hermosa. Gracias, Rosario”, dijo Chano, a modo de primera despedida. Luego se fue cantando el “Yo no sé bien a dónde pero me voy” de su tema "Naistumichiu".
Pero pasaban los minutos y Chano no se iba. Se quedó incluso a puro baile y abrazo con la banda sobre el escenario cuando comenzó a sonar el tema “África” como cortina para invitar a la gente a retirarse. Chano no era el único que no quería irse, la banda tampoco, el público menos. La del sábado fue una noche feliz para todos.