Bonzo Morelli : la buena costumbre de grabar con impronta blusera
Bonzo Morelli Trío, junto a Nahuel Antuña y Pupe Barberis, presentan este sábado el disco "3" en Sala Lavardén. Una charla con un guitarrista, autor y cantante rosarino que siempre siguió su pulso artístico y nunca se tentó por las modas de turno

Sábado 15 de Julio de 2023

Lealtad es una palabra de la que se pueden ufanar algunos pocos. Y aquí no se habla del plano político porque esa cantidad pasa a ser casi insignificante, estamos hablando de música. Y Bonzo Morelli, de él se trata, respira música desde pibe, y más aún cuando se enamoró de esa guitarra Fender Stratocaster American Standard 1993, con la que recorrió el país de punta a punta, y también la tendrá consigo hoy para la presentación de su tercer disco solista en su Rosario natal.

Con esa viola y al mando de Bonzo Morelli Trío, con Nahuel Antuña en bajo eléctrico y Pupe Barberis en batería -otros dos músicos locales que al igual que Bonzo podrían recibir ovaciones en cualquier escenario del planeta-; este sábado, desde las 21, presentan “3”, que es el tercer disco solista de Morelli y el primero en formato trío, en Sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

El tema de la lealtad tiene que ver con que desde El Caño (1983-86), La Banda de Rock and Roll (1986-92) y La Rocanblus (1994-2000); más atrás en su paso por Hipocampo Rock o más adelante en los dos discos de su sello: “20 años de Rock y Blues” (2001) y “La Vida en Blues” (2019), el Bonzo siempre fue leal al mismo sentimiento blusero.

Y con “3”, que será presentado junto a músicos invitados de la talla de Ike Parodi, Pablo Pino, Coki Debernardi, Tiago Galíndez, Palmo Addario, Sergio Alvarez, Willy Echarte, Gustavo Campodónico, Walter Galeazzi, y su hija Luciel Morelli, que hizo en este disco una sutil interpretación de “Alma de diamante”, de Spinetta Jade; transitó desde el funky hasta el country, y del shuffle al rock and roll pero siempre pivoteando desde el mismo eje. “Todos tienen la impronta blusera”, resumió Bonzo en diálogo con La Capital, en una charla con la música y la libertad como bandera y, claro, con esa eterna fidelidad al blues.

BONZO MORELLI TRIO - Angel de Texas (Festival de Blues de Rosario, 05/11/2022)

 Con repasar tu trayectoria se nota que siempre hay una lealtad al blues.

 Sí, en realidad es así, yo la vez pasada pensaba con respecto a este disco y a lo que pasa con algunos artistas extranjeros del género de blues, llámense Buddy Guy, Gary Clark Jr. o Joe Bonamassa, que te hacen un disco y no es blues tradicional sino que mezclan funk, un tema rockero, soul, o algo instrumental para mostrar un poquito la cuestión musical de los integrantes, pero todo gira en torno al estilo. De fondo siempre está esa cuestión de la impronta blusera en la guitarra o en los solos de teclado, en la forma del canto, siempre desde ahí.

¿En este tercer disco solista sentís que hiciste más que nunca esa mixtura de ritmos y géneros?

 Sí, como habrás escuchado este disco tiene rock and roll, tiene funk, tiene uno que es shuffle, que es más del estilo de Stevie Ray Vaughan, y otro que es un shuffle más cancionero en “No sé”, que tiene hasta un aire más tanguero y hago una cita a Astor Piazzolla en el punteo. Es que el tema tenía un toque medio tanguero y me la dejó picando con la guitarra, la armonía me llevó a eso.

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La tapa del disco ya disponible en Spotify y plataformas.

 También se percibe mucho de pandemia en tus letras. ¿Tuviste la necesidad de exorcizar en tus canciones la angustia que vivimos por el encierro?

 Sí, es más, “Pandemia roll” y “Solo estoy” están escritos en ese mismo momento en que estábamos encerrados y no tenía la certeza de cuándo se terminaba todo esto. Yo soy de mirar a futuro y siempre proyectar qué voy a hacer hacia adelante, pero ahí no sabía cómo hacer, incluso estaba pensando en volver a armar el homenaje a Pescado Rabioso, pero no sabía si mirar o no a futuro, y si esto no se cortaba nunca y en qué iba a terminar. Y al ver lo que pasaba en la calle y lo que me pasaba en lo personal salieron estas dos canciones: una que se llama “Pandemia roll”, que es un rocanrol; y otra que es “Solo estoy”, que es un roll, porque es más rapidito, es como un estilo boogie pero maá rockero, está más pensado en la onda de los Stones, de los discos “Tatoo You” o “Some Girls”, que tiene ese tono; o Ratones Paranoicos, por qué no, porque los estaba escuchando mucho en ese momento.

Lo interesante es que hacés temas que hablan de sucesos dramáticos, pero con ritmo de rock y blues, siempre para adelante. Es como decir “nos atravesó un tsunami pero igual estamos rocanroleando”.

 Exactamente, es como esa especie de antítesis, lo que pasa es que si a la letra le sumás un ritmo muy para abajo tenés que hacer un disco para el corchazo (risas). Viste, son como esos temas de Charly, como “No me dejan salir”, donde el tipo está cantando “estoy verde, no me dejan salir” y el tema es bailable, pero la letra está diciendo algo terrible, porque en ese momento él se sentía falto de libertad.

 Justo nombraste la palabra libertad, y en “No quiero” sostenés “lo que yo quiero es vivir en libertad”. ¿Es una declaración de principios?

 Exacto, es un shuffle rockero al estilo de Pappo, Status Quo o ZZ Top. Esa letra la escribí mucho antes, era un tema que tocaba en vivo, y un día Nahuel (Antuña) me dijo “¿por qué no lo grabás?”. Ahí me decidí, le puse vientos y cambió el color del tema. Es un acumulatorio de cosas de toda la vida, y sentí que quería vivir tranquilo, que no me juzgaran porque tenía el pelo largo, porque tocaba la guitarra, y hablar de esas cosas que a veces uno ve en la televisión y que son descartables, y también quería hablar del indulto y otros temas. Es una sumatoria desde que soy adolescente hasta ahora y confluyó en esa letra, que es atemporal por otro lado.

Ese pedido de libertad es actual pero también mira a futuro. Y justo en el tema que canta tu hija Luciel, también hay un guiño al pasado desde alguien que ya boceta un futuro como artista. ¿Cómo fue grabar con tu hija?

 Uh, imaginate. La idea surgió un poco de los dos, cuando vi que ella ya había grabado para el Pro Música, y después vi que estudió canto y le empezó a gustar y a preguntar sobre Charly, Spinetta, Cerati, Hilda Lizarazu; pero especialmente mostró mucha curiosidad por la obra del Flaco. Ella pensó en otros temas que no encajaban con lo que yo hago, hasta que salió la idea de “Alma de diamante” y me cerró por todos lados, no sólo porque ella lo canta con su estilo, sino porque además yo vi la presentación de ese disco de Spinetta Jade en La Comedia. Y a mí se me infla el pecho cuando ella lo canta, y yo la quiero acompañar porque ya está eligiendo su profesión. Pero además de Luciel, que tiene 16, participa en el arte del disco Isabella, de 11 años, ya que las dos hicieron ilustraciones que más adelante se podrá ver con un código QR en redes sociales. Fijate que hay dos temas generacionales, que son los únicos dos covers del disco, uno es el de Spinetta que canta mi hija y el otro es “Escúchame, alúmbrame”, que es de Litto Nebbia, que lo grabó Oscar Moro en Los Gatos y aquí lo hice con Juanito Moro, su hijo, en la batería. Y todo siempre desde esta impronta blusera y junto a este trío en el que cada vez que tocamos nos potenciamos entre los tres.