Alessandra Rampolla: "Ahora Playboy me quiere desnuda en su tapa"
La sexóloga mediática bajó 30 kilos porque quiere ser madre y sorprendió a sus fans con una producción de fotos hot. Desde Puerto Rico, habló con 7 DIAS sobre la depresión que la condujo a la obesidad y los secretos de su milagrosa dieta.  

Miércoles 07 de Abril de 2010

La sexóloga mediática Alessandra Rampolla bajó 30 kilos porque quiere ser madre y sorprendió a sus fans con una producción de fotos hot. Desde Puerto Rico, habló con la revista 7 Días sobre la depresión que la condujo a la obesidad y los secretos de su milagrosa dieta.

–Se la ve delgadísima aunque todavía no pudimos ver su cuerpo entero. ¿Por qué en su Twitter sólo muestra fotos de su cara y sus hombros? ¿Es una estrategia para generar intriga?

–Antes que nada quisiera aclarar que no estoy delgadísima, simplemente estoy más delgada porque bajé 30 kilos que tenía de más. ¡Y claro que no! No se trata de una estrategia de ningún tipo. Esas fotos las hicimos para una revista peruana y ellos sólo me enviaron éstas, ninguna otra de cuerpo entero, por eso no las publiqué.

–Sin embargo, hay otras fotos más caseras que, poco a poco, revelan otras partes de su cuerpo, por ejemplo, hay una donde se ve su pierna mucho más delgada...

–Es verdad, pero la saqué de puro aburrimiento mientras esperaba que terminen de lavar mi auto, no hay nada morboso en esa foto, no me hago cargo de las fantasías que pueda generar en la gente. Tampoco me preocupa que vean mi cuerpo entero y se sorprendan o se desilusionen por lo mucho o poco que adelgacé, después de todo, es un problema mío.

–¿Por qué cree que a la gente le importa tanto su peso?

–No estoy segura. Lo que sí noto es que todo el mundo está concentrado en lo estético y acá lo estético es secundario. Yo tenía una enfermedad llamada obesidad. Y estoy en camino a curarme, eso es lo importante. Lo importante es que ya no me fatigo tanto, puedo hacer deporte, no tengo acidez estomacal, eso es lo importante, no si me miran más los hombres. Muchos me dicen que “me vendí” y yo no me vendí en absoluto, yo tomé una decisión por el bien de mi salud y porque quiero ser madre en un futuro cercano.

–La gordura suele estar asociada a problemas psicológicos que las personas buscan tapar con comida, ¿era ése su caso?

–Sin dudas. Ése sigue siendo un tema importante para mí. Yo empecé a engordar a raíz de una fuerte depresión que tuve cuando era muy joven. Luego, los niveles de ansiedad no me permitieron dejar de comer y seguí respondiendo de ese modo, ante cada tristeza, comía.

–Usted no parece ser del tipo depresiva...

–Bueno, yo siempre estoy con una sonrisa y le pongo mucha garra a mi vida, pero he tenido etapas muy feas y es importante que la gente lo sepa para que vean que hay soluciones posibles. Mi autoexigencia siempre fue otro gran problema que traté y sigo tratando en terapia. Porque uno tiene que trabajar mucho en sí mismo para lograr la felicidad, no sólo en el gimnasio.

–¿Y en el gimnasio como le va?

–Tengo mi entrenador Max Solis. Con él hacemos ejercicios al aire libre. Corro, subo y bajo escaleras, hago pesitas, abdominales y todas esas cosas espantosas (risas).

–¿Qué cambios hizo en su dieta?

–Más que cambio en mi dieta hice un cambio en mi mentalidad. Ahora, antes que nada, como lo que me hace bien. Y recién cuando me aseguro de conseguir todos los nutrientes que necesito, me doy un gusto.

–¿De qué se suele antojar?

–¡De helados! Justo recién llego de tomar un delicioso ice cream con mi mejor amiga.

–¿Y siente culpa ahora?

–¡Para nada! De hecho, parte de mi operación consistió en intervenir el intestino de modo tal que ahora no absorbe las grasas como el de una persona común. Por ejemplo, mi amiga es delgada y su intestino absorbió el ciento por ciento del helado que comimos mientras que el mío no, eso hace mas difícil que engorde. Claro que eso no significa que puedo comer helado todo el día (risas).

–¿Qué opina su esposo John respecto de su cambio?

–Él está feliz porque me ve feliz. Y le divierte esta nueva fascinación que hay sobre mi cuerpo, incluso le divierte que “Playboy” me quiera en su tapa.

–¿Piensa aceptar?

–Me entusiasmó la idea, pero decidí que no voy a hacerlo, en este momento no aporta nada a mi carrera y quiero que la gente me siga viendo como una profesional y no como una figura. De todas formas, tengo que admitir que hubiese preferido que me lo ofrezcan cuando era gordita, es un poco discriminatorio que me quieran recién ahora, ¿no?

–¿Se hubiese animado?

–Tengo rollitos en mi cuerpo, pero no tengo ni un rollo con mi cuerpo. ¿Por qué no? Hubiese sigo muy bueno para ellos mostrar que existen otros tipos de belleza aparte de la que ya todos conocemos.