Aldo El-Jatib: “No podríamos hacer otra cosa”
El director celebra hoy dos décadas de un grupo teatral que se propuso como una alternativa “diferente”.

Sábado 08 de Noviembre de 2014

“Nosotros estamos siempre en este equilibrio de poder hacer arte y poder resistir”. Así lo afirma Aldo El-Jatib, que hoy celebra los veinte años del grupo El Rayo Misterioso, un proyecto consolidado como un espacio de investigación sobre el trabajo del actor que se mantuvo firme en sus objetivos durante dos décadas, y que hoy lo festejará, a partir de las 16, con una clase magistral, un seminario, una mesa redonda, cena y un baile a partir de la medianoche.

   Desde aquella idea original, y aquel nombre que nació a diez mil metros de altura en un viaje entre España y Argentina inspirado en un tango de Gardel y Lepera cuando El-Jatib regresaba de vivir en Barcelona, El Rayo Misterioso afianzó un lenguaje y una técnica propios y se expandió en varios empredimientos, algunos de ellos que ya son clásicos en Rosario. Además de las clases en su sede propia de Salta 2991, el grupo edita la revista “Truenos y Misterios” que va por su número 104; los libros “El Secreto de Dionisos” y “Teatro Conflicto & Hechicería”, y cada año realiza Experimenta, el encuentro internacional de grupos que irá por su 15ª edición entre el 7 y el 13 de diciembre. A todo eso suman ciclos de cine y los nueve espectáculos que dirigió El-Jatib: “Cirujas”, “Muz”, “Ram”, “Macchina Napoli”, “La consagración de las Furias”, “Hamlet”, “LItófagas”, “Dionisos Aut” y “Shock Ilion”.

   “En general hemos logrado los proyectos y objetivos que nos planteamos”, dijo El-Jatib. El grupo se originó con un taller que comenzó el 3 de noviembre de 1994. “Teníamos un lugarcito en el teatro Vivencias”, evocó el director y añadió: “Quería un grupo sólido, estable, que pueda autofomentarse, que continúe en el tiempo con la investigación teatral con esas ideas que tenía, un poco traídas de maestros anteriores, como Meyerhold, un equipo de gente que se dedicase a trabajar en el teatro con un criterio de investigación. Esa fue un poco la idea, que luego la siguió Grotowsky, Barba, y la experiencia en Argentina fue con Comuna Baires, con Renzo Casali. Esto era la línea. No era de la nada todo esto que yo les decía en 1994”, recordó.

   “Todos estos proyectos se fueron concretando y consolidando con mucho sacrificio”, dijo el director. El esfuerzo fue proporcional al cumplimiento de un objetivo a largo plazo que hoy es parte de la actividad teatral rosarina. “Nosotros no podríamos hacer otra cosa; el que está en El Rayo es porque que tiene expectativas de hacer algo diferente”, completó.