Miércoles 15 de Junio de 2022
Hace tres años partía el alma de Beatriz Salomón. Un alma que ha pasado de la gloria a la pena con una rapidez enorme. Un alma que conoció el triunfo en la televisión y el ocaso en la misma. Beatriz Salomón, que deslumbró a un país entero con su belleza e imponencia y que falleció en 2019 cuando aún trataba de recomponer su vida.
La actriz y vedette no la tuvo fácil. En los inicios de su vida, tuvo que abandonar la escuela y trabajar en duras condiciones para poder ayudar a su madre y a sus hermanos en la casa. Pero gracias a una de sus clientas en el Banco Agrario, donde estuvo trabajando un par de años, Beatriz se atrevió al modelaje, y de allí, poco a poco comenzó a construir aquella vida que la hizo muy feliz.
Beatriz estaba en el cielo pero una violenta caída en picada derrumbó toda su feliz historia. Durante una fatídica cámara oculta a su entonces esposo Alberto Ferriols, Salomón se vio expuesta y humillada en vivo y en directo mientras las imágenes mostraban a toda la argentina al cirujano intercambiando un encuentro sexual por una intervención estética.
La vida de la actriz perdió el rumbo. Su batalla judicial fue muy larda y difícil, y casi la deja en la ruina a ella y a sus dos hijas. Y cuando finalmente obtuvo una sentencia a su favor, el cáncer aparecería en su vida para darle una última pelea. Lamentablemente, su cuerpo ya era demasiado débil y el 15 de junio de 2019, Beatriz Salomón falleció. Tenía 65 años.
Oriunda de San Juan
Beatriz Raquel Salomón nació el 9 de octubre de 1953 en la provincia de San Juan. Creció en una familia descendiente de sirios, fue hija de Leonor y la hermana mayor de la también vedette Isabel Salomón, y de los varones Daniel Eduardo y Guillermo Abraham Salomón, con quienes realizó algunas de sus producciones durante dos años.
La familia tenía su propia huerta para el consumo pero la plata no alcanzaba de todos modos, por lo que Beatriz, apodada "la Turca", abandonó el secundario y comenzó a trabajar de chica. Su primer empleo fue en un bazar limpiando cacerolas. La cosa se complicaba en invierno cuando, expuesta a temperaturas bajo cero, las manos se hinchaban y llenaban de ampollas. Cansada de aquellas condiciones, Salomón buscó y consiguió otro empleo en una zapatería.
Finalmente también estuvo unos años siendo empleada del Banco Agrario de la provincia de San Juan, en donde una de sus clientas la terminó de convencer para que hiciera modelaje. En 1971 ganó el concurso de Miss San Juan, lo que le permitió ser precandidata a Miss Universo por Argentina, donde se la premió con la mención especial de Miss Simpatía. En 1974 fue Virreina de la Fiesta Nacional del Sol, desarrollada en la Ciudad de San Juan.
Su llegada a la Gran Ciudad
Fue a partir de aquellas andanzas que Beatriz descubrió una posibilidad por fuera de las inmediaciones del banco. "Descubrí que en Buenos Aires lograría algún tipo de trabajo que no fuera de bancaria, así que le propuse a mi hermana que trabajaba en una cooperativa en San Juan, que se viniera. Juntamos plata y nos mudamos”, contó la actriz sobre su mudanza a Capital Federal.
Como ocurría con tantas chicas del interior, las hermanas Salomón se instalaron en una pensión, y al poco tiempo se contactó con una modelo que había prometido ayudarla. Se trataba de Susana Romero, ya reconocida por entonces, quien en un desfile en San Juan se demostró disponible para las hermanas Salomón y de hecho cumplió con su palabra.
En una ocasión, Susana debía cumplir con dos desfiles al mismo tiempo así que llamó a Beatriz para que acudiera en su reemplazo. Cuando la rubia llegó al lugar todo fue un escándalo, pero ante la urgencia del evento, le probaron una prenda y resulta que la lució estupendamente. De allí todo fue en ascenso. Modeló varios años no solo en la Argentina, sino también en París, Nueva York y Brasil. Pero además de brillar en las pasarelas, participó en más de sesenta publicidades.
Una chica Olmedo: la consolidación
Su golpe de suerte fue cuando un productor, impactado por su belleza y presencia, la invitó a trabajar nada más ni nada menos que en el programa de Tato Bores. Se trataba del programa “Extra Tato", en donde había un segmente en el que el conductor aparecía con su smoking, su peluquín y patines, y muchas chicas lo perseguían. Y de aquellas afortunadas formaban parte Beatriz e Isabel.
Tras su participación en el ciclo, Javier Portales la convocó para otro programa en Canal 9, con Luisa Albinoni y Georgina Barbarrosa. Duró casi un año y fue el papel en el que finalmente tuvo una voz y se la conoció por completo a través de sus pequeñas participaciones.
Con un incipiente pero creciente protagonismo en la televisión, llegó el momento del salto a la fama. Beatriz se enteró de que Alberto Olmedo y Hugo Sofovich buscaban a las nuevas "chicas Olmedo", así que fue a una entrevista con los tres: Portales, Sofovich y Olmedo. A los tres días la llamaron a la pensión para comunicarle que había obtenido el puesto. Se convirtió entonces en una de las “chicas de Olmedo", apodo que se les dio a las actrices y vedettes que trabajaron con el humorista, que son: Susana Traverso, Susana Romero, Silvia Pérez, Adriana Brodsky y Divina Gloria.
Y junto al Negro, llegaron el éxito y la masividad. Con el programa "No toca botón", en donde ella hacía el sketch de “El Manosanta”, lograban más de 45 puntos de rating. Y las revistas se peleaban por tenerla en su tapa.
Una actriz de múltiples formatos
Gracias a su belleza y su estilismo, Beatriz se destacó por sobre otras modelos resultando mucho más llamativa, y así comenzó su etapa de vedette. Con ello logró también ser tapa en tres oportunidades de las revistas Playboy y Eroticón.
Paralelamente, a sus labor junto a Olmedo, Salomón trabajó en películas, obras de teatro y realizó giras por todo el país. A lo largo de toda su vida, Salomón participó en 19 películas, 15 programas de televisión e incontables obras de teatro. Gran parte de su filmografía fue parte del extenso repertorio del dúo de Olmedo y Porcel.
No obstante, Beatriz no se privó de trabajar con otros colegas, por lo que también actuó en películas del humorista Jorge Corona (“Corona y sus mujeres”-1988; “Corona presidente”-1989), del director Emilio Vieyra (“Comandos azules en acción”-1980), los actores Emilio Disi y Guillermo Francella (“Extermineitors II, la venganza del dragón”-1990), entre otros.
En sus últimos años, su vida pareció reflotar gracias a una enorme oportunidad. Llegó de la mano de José María Muscari la obra teatral "Extinguidas", que se presentó entre 2015 y 2017 en el Teatro Regina. Salomón estuvo al frente de un elenco formado por Naanim Timoyko, Adriana Aguirre, Luisa Albinoni, Patricia Dal, Sandra Smith, Silvia Peyrou, Pata Villanueva, Mimi Pons, Divina Gloria, Edda Bustamante y Noemí Alan.
Su matrimonio con Alberto Ferriols
Sobre su vida privada se supo muy poco, hasta que se supo demasiado. Mientras la actriz brillaba en la televisión, por detrás de las cámaras le costaba encontrar la confianza en otra persona, hasta que finalmente conoció al cirujano plástico Alberto Ferriols.
La pareja anunció su casamiento con el cirujano plástico, Alberto Ferriols. Y finalmente parecía que Beatriz Salomón lo tenía todo: la fama, el amor, el éxito. La actriz definía a su pareja como "un hombre correcto, honesto, que no compite conmigo y es fiel".
Todo iba viento en popa, Beatriz era feliz, no le faltaba nada. Y justo en medio del proceso de adopción de sus dos hijas, Noelia y Bettina, un morboso episodio dio vuelta su vida por completo. Y lo peor de todo era que estaba siendo transmitido por televisión nacional.
La cámara oculta que arruinó su vida
En 2004, Beatriz Salomón y Alberto Ferriols fueron invitados al programa del canal América Televisión llamado "Punto Doc", conducido por Daniel Tognetti y Miriam Lewin y dirigido por Mario Pergolini. Lo que parecía ser inicialmente una entrevista tranquila se convirtió en una humillación en vivo, cuando mostraron de una cámara oculta en donde se veía al esposo de la actriz manteniendo relaciones con una chica trans.
Pero no fue sólo eso, que ya era demasiado, sino que además, durante la transmisión de aquél informe, una cámara captaba a la pareja viéndolo en vivo desde el estudio de "Intrusos a la noche", conducido por Jorge Rial y Luis Ventura. Ambos periodistas afirmaron que la presencia de Beatriz y su marido esa noche iba a ser una suerte de derecho a réplica.
La cámara oculta debía mostrar cómo el cirujano se encontraba trabajando en una clínica que no contaba con la habilitación necesaria para abrir. La pareja se encontraba allí para explicar que eso no era así. Sin embargo, lo que todo un país pudo ver fue a Ferriols ofreciendo una intervención estética a una chica trans a cambio de que tuvieran un encuentro sexual. Todo el estudio de Rial se quedó mudo.
Juicio
Luego de este suceso, Beatriz se divorció de Ferriols, a quien le había iniciado un juicio en 2007 llegando a una mediación económica con los involucrados, de la cual Salomón y sus hijas no recibieron nada.
En los doce años que pasaron hasta que se dictó sentencia del caso, Salomón sufrió una censura y desaparición progresiva de los medios, cosa que atribuyó al hecho de haberse metido con gente muy poderosa, específicamente contra la productora de Pergolini, Cuatro Cabezas, junto al canal América T y los periodistas Tognetti, Lewin, Rial y Ventura. La situación empeoró al punto en que tuvo que vender su ropa, sus joyas, y todas sus posesiones más valiosas para poder seguir adelante con sus hijas.
Todo parecía llegar a su fin cuando 2017 la Justicia le dio la razón en su reclamo y condenó a todos los actores demandados a pagar una indemnización cercana a los 30 millones de pesos. Pero el caso vivió un revés en mayo de 2018, cuando la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, en segunda instancia, revirtió la sentencia y bajó considerablemente el monto adeudado. El motivo fue que sacaron de consideración a sus hijas, a quienes no consideraban víctimas de la situación.
Una última batalla
En 2018, luego de que se conociera la nueva sentencia, Salomón comenzó a experimentar un fuerte dolor en la zona abdominal. Su hermano la buscó y la acompañó al Hospital Fernández. Y el diagnóstico no pudo ser peor: tenía cáncer de colon.
A partir de ese momento, Salomón comenzó un tratamiento de quimioterapia. Ya no tenía fe en nada, sobre todo tras la partida de su hermana Isabel a una muy temprana edad. Pero sus hijas seguían allí y eran motivación suficiente para pedirle a Dios con todas las fuerzas que le quedaban que por favor se curara.
Beatriz continuó luchando por un año más pudo luchar apenas un año más, hasta que el 15 de junio de 2019 su cuerpo se apagó. Beatriz Raquel Salomón murió en el Hospital Fernández, luego de once días de internación. Tenía 65 años.