A preparar pañuelos y también las carcajadas con "After life"
Seis capítulos de media hora tiene la segunda temporada, recientemente estrenada en la plataforma Netflix.

Domingo 03 de Mayo de 2020

A Tony se le murió de cáncer el amor de su vida, Lisa, quien le dejó una serie de filmaciones grabadas para darle los tips de cómo seguir su vida sin ella. Tony mira un video de su mujer con un pañuelo en la cabeza, donde le dice que aun así sigue siendo hermosa y llora frente a su nodbook. Para él, desde la partida de Lisa, la vida no tiene sentido, el suicidio es una opción posible, odia al mundo y se odia a sí mismo. Ahora bien, ¿cómo se entiende que una historia con un argumento tan triste y deprimente sea la serie del momento? Muy simple: el secreto es Ricky Gervais, el protagonista, creador y director de "After Life", la serie estrella de Netflix que no casualmente apela con su título a la realidad de Tony: "Después de la vida".

Seis capítulos de media hora tiene la segunda temporada, recientemente estrenada en la mayor plataforma de streaming, y no tienen desperdicio.

En la primera temporada el protagonista que es periodista de La Gazeta de Tambury, un pequeño pueblo ficticio de Inglaterra, trata de seguir trabajando para levantar cabeza y no faltarán pasos de comedia en los que también se ironiza sobre la profesión del trabajador de prensa y la singular búsqueda de la noticia.

Su perro es el único amigo fiel que le queda, y a Tony eso no le alcanza, claro. El chocará todo el tiempo con el irreverente cartero, con su jefe, con el fotógrafo y hasta con su salvaje psicoanalista (que se volverá más salvaje en la segunda temporada). Pero tendrá pequeños gestos de afecto hacia el universo femenino, a excepción de la distante Kath. Con la primera que tendrá empatía es con una viuda mayor que él, con la que se sienta siempre en un banquito del cementerio para seguir extrañando a los que partieron; también se vinculará con una prostituta del barrio, con quien no tendrá sexo pero será una compañera de charlas y algunas pésimas comidas preparadas por él; y la que le moverá el piso será la enfermera del geriátrico adonde no falta un sólo día para visitar a su padre con Alzheimer.

La primera temporada terminaba con todos los frentes abiertos y Tony en un derrotero constante. En la segunda se ve una intención de rehacer su vida, aunque siempre tiene el frasquito de pastillas a mano para cambiar de barrio si la pena lo invade. Tony se dará cuenta que decir todo sin filtro es bueno sólo para él pero puede lastimar a quienes lo quieren. De a poco se vinculará mejor con su jefe que además es su cuñado, con su compañera de escritorio en el diario, y hasta con el fotógrafo que no tiene mejor idea que conquistar a la madre de un particular entrevistado cuya habilidad es tocar dos flautas dulces con el aire de sus fosas nasales.

No hay dudas que la galería bizarra de personajes es otro punto alto de esta serie, que apunta a la resiliencia y a un sentido del humor ácido y efectivo. "After life", más en esta nueva temporada, tiene la virtud de hacer reír y llorar casi al mismo tiempo. Pero en cada capítulo dejará un guiño de lucidez por obra y gracia del talento de Ricky Gervais, quien ya anunció por Twitter que habrá tercera temporada. A preparar los pañuelos y también las carcajadas.

Calificación: *****. Intérpretes: Ricky Gervais, Ashley Jensen, Kerry Godliman, David Bradley, Joe Wilkinson y Paul Kaye. Dirección: Ricky Gervais. Género: Comedia dramática. Emisión: Netflix.