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"Yo no quiero meter preso a nadie, pero quiero los huesos de mi hija", dijo el padre de Paula Perassi

Alberto Perassi es el papá de Paula, la mujer de San Lorenzo desaparecida desde septiembre de 2013. Hoy se desarrolla una audiencia en Tribunales provinciales de Rosario.

Martes 11 de Agosto de 2015

Esta mañana se desarrolla en los Tribunales Provinciales de Rosario (Pellegrini y Balcarce) una audiencia con los ocho procesados por el homicidio de Paula Perassi. Alberto, el padre de la joven de San Lorenzo asesinada y desaparecida en septiembre de 2011, reclamó justicia en la causa aseguró: "Yo no quiero meter preso a nadie, pero quiero conseguir los huesos de mi hija".
 
"Estamos una vez más en toda esta lucha que me ha tocado, esperando que se resuelva y apostando a la Justicia de Rosario, que fue la que realmente destapó esto a través de Donatto Trotta, el fiscal adjunto que pusieron y que realmente sacó en claro esto por lo que estamos peleando", relató el padre de Paula a "Todos en La Ocho".
 
Con un chaleco antibalas puesto, Alberto llegó esta mañana a Tribunales junto a su mujer Alicia. Cuestionó a la Justicia de San Lorenzo, porque entiende que durante años al caso "lo tapaba y lo tenía cerrado en ese pacto de silencio que hasta hoy en día sigue". En la causa hay ocho personas procedas: tres civiles implicados (el empresario Gabriel Strumia, su esposa Roxana M., y Mirta R. —la persona que se supone consumó el aborto que le causó la muerte a Paula—), y los policías Aldo G., Gabriel G., María José G., Adolfo Daniel P. y Jorge Enrique K., por encubrimiento.
 
"Yo no quiero meter preso a nadie, pero quiero conseguir los huesos de mi hija", señaló Alberto Perassi, para quien "si ellos (por los procesados) están en estos momentos detenidos por algo será, entonces esperemos que realmente, después de tres años años y once meses, me toque encontrarme con la Justicia".
 
Dijo además que "hay gente que ha amenazado al juez, al fiscal, a mí y a los abogados", y afirmó: "Que paradoja que ellos estuvieron libres en la calle y yo preso en mi casa, y para salir a la calle tengo que ponerme un chaleco antibalas y salir con custodio. Es el mundo del revés".
 

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