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"Volver a dar clases fue la parte más dura después de lo que pasó"

Domingo 02 de Junio de 2013

"Son los papás de Luciana Vallejos (una de las maestras de Tostado que se había titularizado en esta escuela y falleció en el accidente). Vinieron a traer unos papeles que ella tenía y querían conocer el aula donde había enseñado su hija", cuenta la directora de la Escuela Nº 748 Fray Justo Santa María de Oro, de Villa Minetti, María Rosa Silva, con una tristeza estampada en el rostro difícil de pasar por alto.

Fueron pocos minutos los que los padres estuvieron en la primaria donde su hija había titularizado y enseñaba en 4º grado. Los suficientes para recibir las condolencias de las maestras y directivos, dejar unos registros y papeles y pasar por el aula. "Vaya paradoja, el papá de Luciana es vicedirector de una escuela de Tostado. Dentro de todo están fuertes; se están uniendo entre las familias para apoyarse", cuenta la directora.

La entrada a Villa Minetti está rodeada de campos sembrados de algodón. La comuna —de unos seis mil habitantes— se ubica a poco más de 70 kilómetros de Tostado hacia el norte santafesino. La escuela primaria 748 es la más antigua de la localidad y es donde eligieron titularizarse, además de Luciana, Daniela Figueroa, que enseñaba en 6º grado; Jésica Odiante y Valeria Valentini, quienes enseñaban tecnología. Otra maestra, Andrea Zoae, había titularizado en la primaria Nº 1.389, también de Villa Minetti.

"Volver a dar clases fue la parte más dura después de la tragedia. Aquí no hay un protocolo; hacemos como podemos, como nos sale. Estamos tristes y las emociones aparecen por ahí de golpe. Si de pronto alguien tiene que derramar una lágrima lo hace, porque nos hace sentir mejor. Si alguien no se siente fuerte, nos reemplazamos entre nosotras, nos tomamos un tiempo y se retorna al aula", describe la directora cómo sobreviven al cimbronazo que afectó "a la escuela, a los chicos, a la comunidad, porque aquí todos estamos unidos".

Destaca la ayuda y contención que recibieron de los equipos de Salud del Ministerio de Educación, que reunió al personal directivo y docente de las escuelas afectadas. Pudieron conversar cómo enfrentar el dolor, hablar con los chicos sobre esta tragedia. La sugerencia fue "llegar hasta donde pregunten". La información es más que abundante en todos los medios.

María Rosa Silva rescata la parte humana de la escuela y la comunidad. "Nos sentimos muy acompañados; los papás se han acercado a ofrecer ayuda dentro de lo que se pueda", agradece.

El dolor y el silencio son una constante en los pasillos del edificio nuevo de la primaria 748, a la que asisten 560 chicos. La mirada de la directora habla por ella. "Es inédito, un golpe duro. Que se sepa de alguna manera cómo trabajamos los docentes. A veces sólo se mira lo que hace dentro del horario, pero no se conoce toda la previa y lo que rodea a nuestra actividad. Es desconocido, y de pronto salen a la luz en casos como este, como lo que tristemente nos tocó vivir y que enluta a toda la docencia".

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