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Violenta disputa por las tierras en la isla El Espinillo, frente a Rosario

Como el Lejano Oeste. Los pobladores denuncian que viven amenazados por un ganadero que asegura que el gran predio le pertenece y les quiere cobrar.

Domingo 28 de Septiembre de 2014

Pobladores de la isla El Espinillo, ubicada frente a la costa rosarina en jurisdicción entrerriana, denuncian que desde hace años viven amenazados por un ganadero que asegura que son suyas las tierras donde tienen asentadas sus viviendas, y por ello exige con violencia que se vayan o paguen alquiler. El conflicto dominial es analizado por la Fiscalía de Estado santafesina y también está en curso una mediación judicial en tribunales de Victoria. El problema integró la agenda de una reunión entre el ministro de Gobierno santafesino, Rubén Galassi, y su par entrerriano, Adán Bahl, celebrada días atrás con motivo de acordar acciones conjuntas de seguridad en las islas (ver aparte).

El Espinillo tiene aproximadamente 245 hectáreas, de las cuales diez pertenecen a la provincia de Santa Fe. En 1947 esa porción fue expropiada y destinada al Ministerio de Educación, para garantizar el funcionamiento de la escuela santafesina 1.139 Marcos Sastre, que lleva 76 años en el mismo lugar y que actualmente tiene 18 alumnos, según comunicó la cartera provincial. Las tierras fueron puestas bajo la custodia de la cooperadora del establecimiento, a la que se autorizó a "acordar permisos con carácter precario a familias con niños en edad escolar que pidan radicarse en ese terreno", reza el respectivo decreto.

Hoy viven más de veinte familias en esos lotes considerados como privilegiados, porque se encuentran en una zona alta y por lo tanto, resguardada de las inundaciones y muy aptas para la ganadería. Precisamente esta es la actividad que practica en el mismo lugar Jorge A., quien según los isleños y fuentes del Ministerio de Educación, asegura ser el dueño de las tierras, al parecer invocando la figura legal de usucapión. Sin embargo, en los últimos 15 años que lleva en conflicto con los lugareños, jamás habría exhibido documentación alguna que acredite tal posesión.

Las mismas fuentes educativas indicaron a este diario que el respectivo expediente de la contienda dominial se encuentra a la espera de resolución de la Fiscalía de Estado. De todas maneras, desde la cartera provincial no dudan en asegurar que al menos las diez hectáreas donde está la escuela "pertenecen al Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe".

Violencia. Tiros, trompadas, insultos y atentados como el incendio de un rancho el pasado 15 de mayo son algunos de los métodos que los pobladores de El Espinillo denuncian que esgrime Jorge A. para reclamar desde hace más de una década lo que, según dice, es suyo. Las acusaciones a este criador de ganado que además se dedicaría a la venta de materiales de construcción y que tendría un taller mecánico en Ibarlucea, se extienden a algunos de sus hijos, y también a la policía victoriense, a la que los lugareños acusan de "proteger" y de alguna manera defender los intereses del productor. A tal punto, que las víctimas del último incidente (la quema de una casilla) se dirigieron directamente a la Prefectura Naval para dar cuenta del hecho, con la expectativa de que no quede impune.

Por razones jurisdiccionales, el caso del incendio de un rancho derivó en la Fiscalía de Victoria, desde donde se ratificó la denuncia radicada por el pescador José M. S., miembro de una familia que hace más de un siglo está asentada en el lugar, contra el ganadero, a quien acusa de destruir con una motosierra los pilotes de la vivienda y luego prenderle fuego. Fuentes judiciales aclararon que esta casilla estaba desocupada y en estado de abandono. Por su parte, el ganadero también radicó una acusación por usurpación contra este hombre de río en los Tribunales victorienses.

"En este caso hay denuncias contrapuestas y se está resolviendo a través de una mediación penal. La primera audiencia se realizó hace dos semanas", señaló a La Capital el fiscal victoriense Eduardo Guaita. El funcionario indicó además que por otra parte se está investigando el accionar policial de la Segunda Sección de islas, a raíz de las acusaciones de los lugareños en cuanto a un supuesto incumplimiento de funciones y hasta una presunta protección del acusado de hostigamiento a los isleños.

"A lo guapo". "Esta gente se dedica a hacer maldades y anda a lo guapo, golpeándose las botas con los machetes, queriendo asustar, siendo que nadie le hace nada, no molestamos y hasta cuando se le ha empantanado algún caballo se lo hemos rescatado", contó uno de los pescadores, que prefirió no dar su identidad por miedo a represalias. "Este hombre (por Jorge A.) y dos hijos no nos dejan cercar ni construir nuestras casas porque si no, no puede meter las vacas, por eso manda a la policía, que nos dice que hay una denuncia en Victoria y hay orden de no hacer nada", agregó, y refutó: "Nosotros tenemos las escrituras, todos los papeles y acá hay viviendo hasta siete generaciones de pescadores".

"Lo triste es que no viene ningún funcionario del gobierno ni de la Justicia para ver lo que pasa, cómo está la cosa, porque desde los escritorios es muy fácil resolver. No es la primera vez que prenden fuego las casas y uno no sabe con qué pueden salir ahora. Hace años que todo ha cambiado en este lugar, y nosotros solamente queremos vivir en paz como en otras épocas", remató el lugareño.

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