Lunes 18 de Agosto de 2008
Venado Tuerto.— Evitar el avance de la construcción de grandes edificios en la zona céntrica. Tal es la sugerencia realizada por el urbanista Eduardo Reese (primer director y coordinador del Plan General de Venado Tuerto) y que podría trasladarse a muchas localidades del sur santafesino donde también se trasladó el boom de la construcción.
El especialista cree que un freno a la construcción indiscriminada atenúa tanto el impacto ambiental como la congestión en el tránsito.
Reese estuvo en los equipos urbanísticos que diseñaron el plan rector de Barcelona (España) y Capital Federal, y hace unos diez años estuvo al frente del diseño urbano de esta ciudad. En diálogo con La Capital, este prestigioso arquitecto dejó en claro que no está en contra de la construcción de grandes edificios, pero aclaró que desde el Ejecutivo deben poner límites al desarrollo de estos proyectos para evitar las megaobras denominadas torres. El urbanista fue nuevamente consultado por la actual gestión de José Luis Freyre.
A 10 años de la fundación del Plan General, donde se diagramó el desarrollo de la ciudad y la ejecución de distintos programas, el punto principal pasa porque muchos de los lineamientos trazados hace una década deben ser readaptados debido al gran crecimiento demográfico y habitacional de Venado Tuerto.
El boom agropecuario disparó un mercado que estuvo varios años aletargado; el de la construcción. Decenas de edificios proliferaron en los últimos cuatro años gracias a la bonanza sojera y a la falta de confianza de inversores en el sistema bancario.
El especialista alertó que "hay que controlar ciertos desajustes que produce el mercado inmobiliario. Lo peor que les puede pasar a los venadenses es que el centro se les vaya de las manos. Si eso ocurre perderá vitalidad, y belleza", alertó.
Venado Tuerto no sólo creció en su población, sino en el mercado inmobiliario. A eso hay que agregar que miles de vecinos de otras localidades mantienen una relación comercial directa con la Esmeralda del Sur. Esto ocasiona grandes embotellamientos de tránsito en el centro; lo que no sucedía la década pasada.
Por tal motivo, Reese resaltó que "hay que cuidar mucho el centro comercial, su calidad ambiental y urbanística. Caso contrario, la economía de la ciudad va a ser la primera que va a perder, algo que ya pasó en otros lugares".
Hasta el año 2004 se construyeron sin ningún tipo de control varios edificios, algunos con más de once pisos. Desde ese año el Concejo acotó la posibilidad de ejecutar grandes torres, y limitó la cantidad de metros cuadrados a construir. Además, redujo de 186 a 80 la cantidad de manzanas donde podían hacerse inversiones de estas características.
El año pasado la polémica se desató nuevamente y el detonante fue la manzana comprendida por Chacabuco, Moreno, Maipú y Lavalle en donde se están levantando cuatro edificios, de los cuales tres son torres. Los vecinos pusieron el grito en el cielo, aunque gran parte de esos proyectos habían sido aprobados antes de la reforma de la normativa de 2004, por lo que contaban con autorización.
Tránsito. "La ciudad tiene sus límites y las calles un ancho determinado. Más autos de los actuales no pueden entrar, por eso digo que hay que ser cuidadosos. Si se congestiona como el centro de Buenos Aires, empieza la decaída, como ocurrió en distintas ciudades del país", sostuvo Reese.
Finalmente, señaló que "si hay una sobredensificación, surge congestión en el tránsito, en las infraestructuras, polución, entre otros puntos nocivos. Las ciudades que no controlan el crecimiento de sus centros pensando que eso es un indicio de progreso muestran en realidad un indicio de deterioro.