Domingo 18 de Junio de 2023
El debate nacional que se replanteó en Uruguay sobre una escultura de bronce del nazismo tuvo por estos días un nuevo capítulo. El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou propuso fundir la figura para crear una paloma de la paz. El coro de rechazos lo llevó a archivar la idea este domingo. El águila de bronce con una cruz esvástica entre sus garras adornaba la popa del acorazado Graf Spee, hundido en el río de la Plata en 1939. La pieza fue recuperada en 2006, y desde entonces causa periódicas discusiones.
“Lamentablemente, sigo sosteniendo que es una buena idea pero a un presidente le corresponde escuchar y representar”, dijo el presidente Lacalle Pou este domingo, ante la ola de críticas que recibió su idea de convertir el águila nazi del Graf Spee en una paloma de la paz. “Hoy hablé temprano con Pablo Atchugarry y vamos a desistir lamentablemente de la idea”, agregó. El artista uruguayo había accedido a llevar adelante la obra de manera honoraria. “Hay una abrumadora mayoría que no comparte esta decisión, y si uno quiere generar paz, lo primero que tiene que hacer es generar unión, y esto claramente no lo ha generado”, reconoció el presidente.
Lacalle Pou recordó que el proyecto estaba planeado desde hace “muchísimos años”, y que el objetivo era que “un símbolo de violencia, transformarlo en un símbolo de paz”, al fundir el águila y la esvástica en una paloma de la paz. Lacalle Pou había anunciado que el águila del Graf Spee, buque de guerra hundido en 1939 en la batalla del Río de la Plata, sería fundida y convertida por el escultor Pablo Atchugarry en una paloma de la paz. Rápidamente, las aguas se dividieron entre quienes apoyan que la pieza pase por el horno de fundición y quienes creen que el destino justo es un museo. Roby Schindler, presidente del Comité Central Israelita del Uruguay dijo que para él era una “idea maravillosa” y una “muy buena noticia” la metamorfosis del símbolo nazi en una paloma de la paz.
El ministro de Defensa, Javier García, titular de la cartera que custodia el águila, sostuvo que “una pieza que representa lo inhumano y la barbarie nazi y el exterminio de millones de vidas, será transformada en un signo de paz entre personas y naciones. Para que del dolor surja una memoria eterna y nunca mas suceda”. Otra de las voces a favor fue la del senador Sebastián Da Silva, que opinó que mostrar la pieza en un museo “es una ofensa a muchos uruguayos que padecieron el Holocausto” dado que “esa águila es el símbolo de la muerte. Si habrá temas más importantes que una maldita águila nazi guardada en un depósito. Bienvenida la paloma de Atchugarry, bien lejos de cualquier reminiscencia nazi”, expresó el legislador del Partido Nacional, el de Lacalle Pou.
En la vereda de enfrente, el senador y general retirado Guido Manini Ríos mostró su desacuerdo. “El patrimonio cultural debe cuidarse y no puede quedar a merced de la voluntad de un jerarca. Propondremos un proyecto de ley que impida la destrucción del águila y la creación de una comisión de especialistas para decidir su destino”, dijo el fundador del partido de derecha Cabildo Abierto. El profesor de Historia Diego Delgrossi dijo que la decisión de Lacalle era “un desatino antihistórico, por no decir un disparate. Es una pieza histórica única en su género, representa lo que representa y así debe ser conservada”, sostuvo. “La conversión en paloma de la paz al águila que es parte de la historia de la Segunda Guerra Mundial es una medida que demuestra falta total de sentido histórico”, expresó Delgrossi. El publicista Claudio Invernizzi dijo que “esa águila, tan brutal y amenazante, es una señal histórica de la barbarie a la que es capaz de llegar la especie humana. Transformar un pájaro no transforma a la humanidad, la disimula. Y borrar la simbología del horror, alienta al horror. Aguila fue, que águila quede”. El periodista Diego González opinó que “los símbolos representan algo, en el caso del águila, el horror del nazismo. Transformarlos en otra cosa no va a hacer que sea menos malo. Prefiero que quede como está, como recordatorio de lo perverso que fue, y para no repetirlo nunca más”.