Una multitud celebró los 25 años de la primera aparición de la Virgen
San Nicolás. — Fue una fiesta inmensa, acaso la más grande demostración de fe de la que se tenga memoria en la zona. Una multitud imposible de dimensionar enmarcó ayer las celebraciones por los 25 años de la primera aparición de la Virgen del Rosario ante una vecina nicoleña, Gladys de Motta.

Viernes 26 de Septiembre de 2008

San Nicolás. — Fue una fiesta inmensa, acaso la más grande demostración de fe de la que se tenga memoria en la zona. Una multitud imposible de dimensionar enmarcó ayer las celebraciones por los 25 años de la primera aparición de la Virgen del Rosario ante una vecina nicoleña, Gladys de Motta.

Miles y miles de peregrinos coparon la ciudad, desbordaron la basílica y el mítico Campito, aguantaron estoicos horas bajo el sol inclemente. Y luego, ante el paso de la Virgen, se emocionaron, lloraron y vivaron a voz en cuello, en una sucesión de sentimientos sólo explicado por el inmenso amor a María.

Eran las 15 en punto cuando una lluvia de pétalos de rosas saludó la aparición de la Sagrada Imagen en las puertas del templo. Un océano de manos al cielo le dio la bienvenida, y marcó el punto culminante de un festejo que durante 25 años fue creciendo, en asistentes y en fe.

Banderas y pañuelos (uno por $2, tres por $5) se agitaban, y la procesión comenzó su lenta y dificultosa marcha por las calles del barrio. "Viva María", "Viva nuestra Madre", "Feliz cumpleaños". Las lágrimas de gozo surcaban los rostros cansados de los creyentes que viajaron hasta mil kilómetros.

Una mujer no pudo con su emoción y los apretujones y se desmayó cerca del cronista. En ocho cuadras a la redonda no cabía un alfiler. Trepado a un pilar exterior de la basílica, un joven le transmitía por teléfono a su madre el "indescriptible momento, que no puede ver porque quedó en Salta, enferma".

Cuarenta minutos demoró la procesión en recorrer 7 cuadras y llegar al Campito. El camino de la Virgen hasta el altar donde se celebraría la misa fue otro de los momentos emocionantes con los "vivas" y "gracias".

"Como hace 25 años revivimos hoy este acontecimiento de gracia, sin mérito de nuestra parte pero con una gran necesidad de Ella. Estas benditas riberas han sido testigo de su persistente decisión de decirnos que nos ama, que quiere estar junto a nosotros. Ella es la señora del lugar", señaló el obispo Héctor Cardelli en su homilía en la misa celebrada en el Campito.

"María: da a tu pueblo paz constante y prosperidad completa, y bendice nuestras tierras y hogares", rogó el religioso, mientras en ese momento la multitud era estimada entre 500 y 700 mil personas, según las distintas fuentes consultadas.

La fiesta había comenzado en el primer minuto de ayer, cuando miles de fieles congregados en el Campito cantaron el "feliz cumpleaños" a la Virgen, en medio de una lluvia de fuegos artificiales y antes de asistir a la primera misa del día. Un rato antes habían llegado al lugar las dos peregrinaciones más importantes de las que se repiten cada 25 de septiembre, las que provenían de Buenos Aires y de General Alvear, en Mendoza.

Más de 10 cuadras.A las 10, la fila para ingresar al camarín de la Virgen, en la basílica, se extendía por más de 10 cuadras. "Empecé a hacer la fila a las 4. El cansancio ni se siente, porque María nos cura todos los males de cuerpo y alma", contó un hombre mayor.

La casa de Motta, en Figari 122, fue otro de los centros de peregrinación. En el pequeño porch de la vivienda, cientos de cartas con ruegos y plegarias se amontonaban en el piso, y una multitud se tomaba su tiempo para escribir sus pedidos y dejarlos en la puerta de "la señora que habla con la Virgen".