Una familia inglesa llegó de visita y guarda cuarentena en Funes

Danny Dalmonego vino a la Argentina a visitar a su padre, junto a su mujer y sus dos hijitos. Llegaron el 6 de marzo y no podrán regresar hasta el 19 de abril

Martes 24 de Marzo de 2020

Es inglés como toda su familia, pero su padre, Horacio, es argentino y vive en Funes. Nunca pensó que por visitarlo viviría un viaje plagado de angustias: por la pandemia del coronavirus, por la posibilidad de perder el trabajo en su país de origen, por no recibir durante días una respuesta de Norwegian Airlines, la línea aérea que lo trajo desde Inglaterra junto a su mujer y sus hijitos ni solución alguna por parte de la embajada que representa a Boris Johnson en la Argentina.

Danny Dalmonego, así se llama, seguirá en suelo funense hasta el 19 de abril y reconoce que “hasta el momento, no hay en el país del norte una cuarentena de las dimensiones de la que se impuso en la Argentina”.

Llegó al país desde Finedon (Northampton), para visitar a su papá y familia el 6 de marzo. Lo acompañaban su esposa Joanna y sus hijos Zackarías, de tres años, y Federico, de siete meses.

Danny trabaja como station mannager (administrador de la estación de trenes) de Northampton y Joanna es diseñadora de cocinas.

Cuando dejaron Inglaterra, el coronavirus ya estaba instalado en Europa, pero en Italia. Las noticias de los medios de comunicación ingleses se referían fundamentalmente a China, aunque ya se sabía que podía llegar en cualquier momento a Inglaterra.

Comenzaron entonces a recibir información pública. Se les enseñaban a los ciudadanos ingleses las medidas de higiene necesarias para prevenir el contagio, pero en ese momento no se les impedía aún viajar por el mundo.

Argentina los sorprendió porque, ni bien llegaron, se les comunicó a Danny y su familia que tenían que guardar cuarentena.

La sorpresa se presentó cuando ya se encontraban instalados en Funes y comenzaron a escuchar las noticias sobre cómo la epidemia se iba propagando en Gran Bretaña.

La diferencia fundamental que reconoce Danny entre la forma de enfrentar al virus en Argentina e Inglaterra tiene que ver con lo que él considera “la rápida respuesta del gobierno” de Alberto Fernández.

A su entender, en Inglaterra, se tardó mucho en tomar decisiones, y sólo hace unos pocos días comenzaron a cerrar las escuelas, pubs, clubes, restaurantes, y grandes eventos como el fútbol y los conciertos.

Vuelo cancelado

La familia tenía previsto regresar a Inglaterra el domingo 22 de marzo, pero la aerolínea que los trajo, Norwegian Airlines, les informó hace una semana por mail que estaban cancelados todos los vuelos.

No les dio ninguna respuesta más. Y aún peor: nadie se dignó a atender los teléfonos hasta ayer a la mañana. Recién allí Danny se pudo comunicar con la compañía y le reprogramaron el vuelo para el domingo 19 de abril, cuatro semanas después de la fecha original.

Aunque, en realidad, nadie sabe a ciencia cierta si ese vuelo se va a concretar finalmente. Desde la embajada inglesa en Argentina, por otra parte, le respondieron que no podían hacer nada por él y su familia.

Los primeros días en suelo argento fueron bastante angustiantes porque nadie, ni la compañía aérea ni la embajada, se hacían cargo de lo que estaba pasando.

Por suerte, Danny puedo hablar con su jefe quien le dijo que no se preocupara, que como se trataba de un problema a escala mundial, Danny no iba a perder su trabajo y es muy probable (aunque no seguro) que le sigan pagando su salario.

Danny y su familia tienen la suerte de estar en Funes, en una casa con jardín y pileta de natación, donde compartió asados y el clima les fue muy favorable.

Un panorama casi de privilegio ante una situación así, porque ¿qué hubiera pasado si por el contrario la familia no hubiera tenido dónde hospedarse?

Extrañamente, dice Danny, este es un momento especial en que él y su mujer pueden parar de trabajar y disfrutar de sus niños, y de la compañía de su padre y su mujer.

“Todo esto es muy difícil de creer. Estar en Funes rodeado de la familia escuchando las noticias de cómo el coronavirus está avanzando en Europa tiene algo de irreal”, dice el joven.

Y sin salir de su estupor agrega: “Parece una especie de película de ciencia ficción, donde uno ha sido atrapado y no tiene posibilidades de moverse”.

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