"Una campaña a presidente de la Nación cuesta cien millones de dólares"

Alconada Mon aseguró que hay un "entramado de corrupción" más allá de "quién está en la Casa Rosada".

Domingo 23 de Diciembre de 2018

Hugo Alconada Mon | Bio | Nació el 15 de junio de 1974. Periodista. Magister por la Universidad de Navarra. Trabaja en el Diario La Nación. Autor de varios libros de investigación, el último se titula La Raíz de Todos los Males (Planeta).


"Me gusta correr, me encanta leer. Leo mucha ficción para descontaminar la cabeza. Hago asados, rezo mucho y me gusta el Fernet", dice Hugo Alconada Mon, el más reconocido periodista de investigación que tiene la Argentina.

El look contracturado que muestra el profesional en sus intervenciones mediáticas se deshiela en la conversación. Alconada Mon publicó recientemente un libro interesantísimo (La Raíz de Todos los Males) sobre cómo el poder montó un sistema para la corrupción y la impunidad, pero también dejó datos sorprendentes. "Una campaña presidencial en la Argentina cuesta cien millones de dólares", reafirma el periodista de La Nación. Entre otros datos y revelaciones jugosísimos.

—Sorprende lo que usted revela en el libre sobre los costos de las campañas presidenciales.

—Es fruto de lo que fui investigando desde hace 20 años. Hay un entramado de corrupción, que involucra a empresarios, fiscales, empresarios, políticos, dueños de medios. Hay un sistema, no importa quién está en la Casa Rosada, el sistema se expande, continúa.

—¿Después de tantos años en el periodismo de investigación le sorprende que ahora aparezcan investigados los empresarios, con pesos pesado como Paolo Rocca y el propio padre del presidente de la Nación? ¿Hay un cambio de época?

—No me sorprende que aparezcan estos nombres, pero sí que desfilen por los Tribunales. Desfilan por Tribunales por varios factores. El primero es insólito: un tipo que anota todo en un cuaderno, hasta cuando va al proctólogo. ¿Que tipo conoce que anote en su cuaderno que va al proctólogo?

—¿Algún agente del servicio de inteligencia?

—Las características y las formas de lo escrito por Centeno no parecen ir hacia allí. O es un agente de inteligencia demasiado profesional o es auténtico. ¿Por qué llegamos a la conclusión de que no es un servicio de inteligencia? Porque rastreamos a sus compañeros de trabajo, a los que le compraron los autos anteriores. Un comprador nos dijo que Centeno le entregó el registro diario del kilometraje del auto. Este tipo anotaba hasta eso. Lo que también permitió esto es la aplicación de la figura del arrepentido. Hubo como una cascada de arrepentidos. Además, cambió un gobierno. El abordaje del gobierno anterior era distinto. Pero sería muy cauto antes de decir que estamos en un cambio de época. Es una pregunta abierta. Hay que ver hasta donde pueden investigar, hasta donde quieren investigar y hasta donde los dejan investigar.

—Hay muchas páginas en el libro dedicadas a la corrupción de empresarios y políticos, pero también de periodistas.

—Es un entramado. Vos y yo sabemos que hay políticos que cuando lo llaman determinados empresarios, les tiembla la voz. Y sabemos que en determinadas ocasiones un periodista tiene más poder que un funcionario. Puede ocurrir que el periodista y el empresario acuerden un soborno, que el empresario le compre el silencio al periodista, mientras que el político se va a encargar de apretar a jueces y fiscales, y que al mismo tiempo el policía se va a encargar de tapar evidencias. Ese entramado se retroalimenta.

—Usted dice en el libro que Macri les pedía a algunos empresarios un aporte de campaña del 1 por ciento de su patrimonio. Esto fue leído por algunos como un soborno, pero no es exactamente el caso.

—Correcto, no es un soborno. Les pedía que se comprometieran. "Involucrate hasta que te duela, no me des el cambio chico". Macri les pedía que se pongan al hombro la campaña hasta que les duela. Una campaña presidencial en la Argentina cuesta cien millones de dólares.

—Tremendo. ¿Cien millones de dólares?

—El número puede subir o bajar, dependiendo de la situación económica del país, la legislación del momento, del valor del dólar. El año que viene vamos a tener unas cifras elevadísimas. Y al dinero hay que recaudarlo. El propio equipo de campaña de Scioli me contaba que era así. "Si vos ponés cien mil dólares, te dan la oportunidad de conversar con él, en un cóctel con otros 20 o 30 invitados, si vos ponés 300 mil dólares, te van a dar la oportunidad de estar con él en una cena, con otros invitados". Y los propios integrantes del equipo de campaña, decían: "Si ponés 500 mil dólares, te ponemos a Scioli y a vos bajo la luz de las velas". Y se mataban de risa.

—Y cuenta usted en el libro que si aparece, por ejemplo un empresario que fabrica pastas, puede también acercar esas pastas a algún evento del candidato. Como un aporte de campaña en especie.

—Claro. Preguntan: "Vos qué hacés, ponela". Y si el tipo dice que tiene una fábrica de pastas, de empanadas, o lo que sea, le piden que cada vez que haga un acto de campaña lo ayude. "Si hago un acto, poneme la gaseosa, si hago una cena poneme el catering de empanadas". Es así. También puede incluir pagar encuestas.

—¿La Justicia lo convocó a declarar para avanzar en la investigación o cree que hubo algún intento de amedrentamiento?

—Para amedrentarme, no. No sentí eso. En el caso de mi declaración por el libro, entregué los nombres, apellidos y números de teléfonos de personas que me autorizaron, y que estaban dispuestos a declarar en Tribunales.

—¿Estas investigaciones que involucran a empresarios tan poderosos, hubieran existido con Scioli presidente?

—No. Del mismo modo que no ocurrirán otras investigaciones mientras esté el macrismo en el gobierno. De hecho, se están cerrando de manera acelerada investigaciones que involucran al macrismo. Veremos cuando termine el macrismo, qué pasa con esas investigaciones. A menudo jueces, fiscales, periodistas y dueño de medios suelen ser procíclicos. Cuando tenés el poder se hincan de rodillas ante vos, y cuando no tenés poder te comen el hígado y te patean la cabeza.

—Entonces, no hay que descartar fotos, dentro de algunos años, de Macri, Dujovne y Toto Caputo, entre tantos, recorriendo los Tribunales de Comodoro Py.

—Por supuesto. Macri tenía procesamiento confirmado en el caso de las escuchas. Llegó a la Presidencia, y lo sobreseyeron. A Luis Caputo, por Panamá Papers, lo llamaron a declarar cuando dejó ser funcionario. Cuando dejás de tener poder, ajustate el cinturón.

—¿Le pasa que cuando escribe contra el macrismo le dicen kirchnerista, y viceversa? Es muy usual el ataque de los "trolls" del gobierno a periodistas que no fueron chupamedias del kirchnerismo y tampoco lo son de Cambiemos.

—Es desgastante, pero es parte de las reglas de juego. Durante el menemismo pidieron mi cabeza al diario y me acusaban de ser un "zurdito". Durante Fernando de la Rúa me acusaban de alfonsinista. Durante el gobierno de los Kirchner yo era vendepatria, derechista, gorila y cipayo. Y ahora, con Macri, soy kirchnerista y montonero. Según Amnistía Internacional, soy el periodista más insultado de la Argentina en redes sociales. Soy el Roger Federer de los insultos en Twitter (risas).

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