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Una apuesta de vida al pueblo natal y a la nueva producción alternativa

Brasil, Italia, la India y China fueron algunos de los lejanos destinos en los que el ingeniero mecánico aeronáutico Mario Barone tuvo algo de tiempo para descubrir que en realidad no quería estar allí. Descubrió que ser director de compras de la fábrica Fiat en distintas filiales ya no era para él...

Domingo 30 de Diciembre de 2007

San Gregorio.— Brasil, Italia, la India y China fueron algunos de los lejanos destinos en los que el ingeniero mecánico aeronáutico Mario Barone tuvo algo de tiempo para descubrir que en realidad no quería estar allí. Descubrió que ser director de compras de la fábrica Fiat en distintas filiales ya no era para él, y su fanatismo por los "fierros" y los aviones dejó de ser una ocupación para convertirse en hobby.

  En algún momento, Barone intuyó que el camino es "pa’l que viene y pa’l que va" y decidió dejar todo, volver al pago y convertirse en una verdadera rareza de San Gregorio al salirse de la huella de los cultivos tradicionales y dedicarse a lo alternativo; en este caso, los arándanos.

  Junto a su esposa y sus dos hijos, Mario Barone decidió un retorno al campo y tras meditar largamente, se jugó por un cultivo alternativo que ya en el extranjero rondaba en su cabeza. "El arándano se consume mucho en todos los lugares por los que anduve y tenía claro que no quería producir nada para el mercado interno. Buscaba algo que garantizara rentabilidad sin las sorpresas del mercado interno". indicó el ingeniero.

  "De todos los que analizamos, el arándano fue el que más nos gustó y el que daba una rentabilidad un poco mejor. Para eso nos contactamos con la gente de Chabás relacionada con la producciones alternativas, con colegas de Argentina, buscamos bibliografía e hicimos análisis económicos, hasta que nos decidimos".

 

La fruta del siglo. El arándano, considerado la "fruta del sigo 21", se utiliza en una gran variedad de platos, jugos y helados y también tiene propiedades curativas como antibiótico natural, antioxidante y desinflamatorio. "La verdad es que se trata de un cultivo difícil que requiere muchos cuidados e inversiones importantes en materia de riego y de protección contra las heladas", indicó Barone

 

Un sueño en marcha. Ya instalado en San Gregorio, en una superficie de 3 hectáreas cedidas por un familiar, Barone puso en marcha su sueño siguiendo paso a paso todo el proceso que requiere una plantación de arándanos.

  "La preparación de la tierra es fundamental; esta debe ser muy esponjosa y porosa", dice Barone, quien recordó que "luego se comenzó a trabajar en la plantación, formando los camellones, que son como una lomita en la que después se ubica cada plantín. Hubo que hacer cada dos meses análisis de suelo, de su composición, hasta que llegó el momento en que la tierra estuvo apta para plantar. Ya había transcurrido un año y medio".

 

Un año. "Generalmente se emplean dos años para ese trabajo, pero si yo esperaba más, no podia plantar, porque eso se hace en invierno, así que tuve que acelerar los tiempos".

  Sorpresivamente, luego de un año, comenzó la producción. Esto generalmente no ocurre; el arándano produce recién a partir del segundo año de plantado. El productor recordó su asombro ante el desarrollo prematuro de sus cultivos: "No se si fue el manejo de la plantación, el hecho de que el año pasado llovió muchísimo o que la tierra tiene alguna condición especial en esta zona, lo cierto es que pudimos cosechar en el primer año muy buenos productos , alcanzando una producción propia de una planta de casi 3 años".

 

La buena cosecha. El arándano es un cultivo delicado, víctima fácil de las plagas. Ciertos hongos que atacan a la planta en la etapa de floración son el mayor peligro.

  Barone vive pendiente de sus cultivos. La recolección de los frutos, que es manual se extiende durante algo más de un mes. "Es una tarea muy dura la de cosechar. En el pico de la cosecha trabajan hasta 80 personas pero se esta volviendo difícil encontrar mano de obra, y mas aun en un pueblo como el nuestro" indicó.

 

Poco pero bueno. Cada día se recogen aproximadamente 150 kilos diarios en cubetas (12 de ellas hacen un kilo y medio) y son llevadas al exportador. El productor explicó que hoy su emprendimiento produce aproximadamente 3.000 kilos, de los cuales en realidad se exportan 2000 mientras que los restantes de menor calidad se destinan a jugos, esencias para helados y a un todavía incipiente mercado interno.

  La cotización del arándano alcanza su pico a mediados de octubre. En cubeta, un kilo y medio de este producto llega a costar en los Estados Unidos unos 45 dólares. Todos los descuentos hacen que, en definitiva, el precio final en Buenos Aires sea de 25 dólares, a los que debe restársele conceptos como embalaje, precio interno, servicio de frío, fumigación y otros.

  El ingeniero Barone se distingue de otros productores de la especialidad cuando destaca que, "nosotros lo embalamos en las cubetas, listo para ser puesto en las góndolas de los comercios de Estados Unidos, Europa y ahora también llegamos a Japón y China. De aquí ya sale con los frutos seleccionados y el peso exacto". l

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