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Un tramo del Camino Real habría atravesado el departamento Caseros

Chabás.— Eduardo Doroni, un apasionado por la historia oriundo de Fighiera, se valió de imágenes satelitales, información disponible en Internet, y una serie de planos topográficos para determinar que un tramo del viejo Camino Real que unía al Alto Perú con Buenos Aires en la época colonial atravesó zonas rurales de Bigand, Chabás y Villada, tres distritos del sur santafesino que pertenecen al departamento Caseros.

Lunes 19 de Abril de 2010

Chabás.— Eduardo Doroni, un apasionado por la historia oriundo de Fighiera, se valió de imágenes satelitales, información disponible en Internet, y una serie de planos topográficos para determinar que un tramo del viejo Camino Real que unía al Alto Perú con Buenos Aires en la época colonial atravesó zonas rurales de Bigand, Chabás y Villada, tres distritos del sur santafesino que pertenecen al departamento Caseros.
  Se trataría de un trayecto de casi 30 kilómetros que desde hace tiempo estaría prácticamente oculto entre los sembradíos de explotaciones agropecuarias, aunque ello no fue impedimento para que Doroni determine su trazado haciendo un valioso aporte a la historia de la región.
  El tramo en cuestión arranca en La Horqueta y su brazo canalizado hacia el sur al noroeste del pueblo Bigand. Si bien no hay una fecha exacta, se estima que el camino habría dejado de transitarse entre 1880 y 1920 y en su última etapa fue utilizado para el traslado de hacienda.
  Según Doroni, la traza puede observarse en fotos aéreas tomadas en 1965 por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y en imágenes satelitales publicadas en el sitio digital Google Earth. Pero más clave aún para su trabajo fue acceder a un relevamiento topográfico del viejo departamento Rosario realizado en 1857 por los agrimensores J. de Bustinza y Blyth donde también aparece el mencionado trayecto.
  “En realidad —aseguró— no se trata de un hallazgo sino de haber puesto el ojo en elementos que me permitieron llevar adelante una investigación que derivó en la conclusión de que ese tramo formaba parte del Camino Real”.
  Vale aclarar que el trabajo de Doroni es complementario a otros estudios de este mismo investigador que también hurgan en el rico pasado que atesoran otros pueblos de la zona (ver aparte).

Apogeo. El Camino Real, fundado aproximadamente en 1650, “posibilitó el crecimiento de las localidades adyacentes entre Buenos Aires y Lima (Perú) a lo largo de 3 mil kilómetros”. La emblemática ruta “fue transitada durante siglos por personas, bienes, cultura y finalmente por las ideas de libertad que llevarían a la emancipación de las colonias”.
  Doroni explicó que la treintena de kilómetros que constituyen el tramo por donde pasó el Camino Real en jurisdicción del departamento Caseros cruza 14 caminos públicos de tierra, un ferrocarril y una ruta. Durante su apogeo lo transitaron caudillos, chasquis, ejércitos patriotas, arrieros, comerciantes, misioneros y conquistadores hispanos.

Monolito. Merced a la tarea del investigador, la comuna de Chabás descubrirá en su jurisdicción rural, en el límite con Villada, un monolito evocativo el próximo 24 de mayo en el marco de las actividades celebratorias por el bicentenario de la República.
  “Esta suerte de instauración es una forma de poner en valor parte de nuestra historia que muchos ignoran y es necesario conocer para ser transmitida por generaciones”, consideró Doroni.
  
Amante del pasado. Eduardo Doroni nació en Fighiera y actualmente reside en Rosario.
  Desde adolescente mostró predilección por la historia nacional y se convirtió, con el tiempo, en un incansable explorador, como le gusta que lo llamen, de la arqueología urbana. Ello le permitió descubrir y clasificar piezas.
  
Muestras. Actualmente hace muestras iconográficas de restos en fortines, postas y estancias que suele exponer en distintos ámbitos.
  “Observando el pasado me preguntaba cómo bucear en los montículos detenidos en el tiempo con una visión restrospectiva de nuestros ancestros y a la vez cómo darle una visión de futuro a los restos que se encuentran enterrados en zonas que hoy se cultivan. Así fuí convirtiendo en realidad un sueño que tuve desde la infancia”, recordó.
  “La investigación y el trabajo de campo —agregó— fueron fundamentales para encontrar lugares que cuentan una historia. Se trata de una tarea lenta y ardua que implica numerosos viajes por dificultosos caminos de tierra para verificar parajes donde sólo quedan taperas o un grupo de añosos árboles con el antiguo almacén derruido”.
  “Con esta modalidad —comentó— empecé silenciosamente rescatando restos de los siglos XVIII y XIX entre otros inmuebles perdidos en intensos cultivos”.
  Para el investigador, bucear en el pasado “es encontrar un tesoro y dejarlo como rica herencia”. Y si cabe alguna duda , alcanza con visitar su página web cuya dirección es, precisamente, www.tesoroseneltiempo.com.ar.

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