Martes 21 de Febrero de 2012
Bigand.-Unas 500 personas, en su mayoría jóvenes, se convocaron ayer en la plaza central San Martín de esta localidad y marcharon para pedir justicia por Joana Martincevich, la joven de 18 años que el 13 de este mes murió atropellada por un mosquito fumigador, cuyo conductor primero huyó del lugar y recién después de un rato pidió asistencia. El caso conmovió a la comunidad local no sólo por las particulares circunstancias que rodearon al hecho, sino porque el comisario del pueblo salió públicamente a conjeturar que se había tratado de una muerte súbita cuando la autopsia determinó que la chica había muerto desnucada.
Caras tristes, ensimismadas, cabezas gachas, silencio quebrado por los llantos fueron lo que se vio ayer, pasadas las 19.30, entre los manifestantes que se dieron cita para la marcha, la que avanzó encabezada por las amigas más íntimas de Joana, compañeras además del club Sporting y de la escuela a la que asistía la joven. Portaban un pasacalles que decía "Joana, tus compañeras queremos justicia". Y fueron ellas quienes organizaron la movilización a través del "boca a boca", cadenas de mails y redes sociales. Así lo comentó a LaCapital Damaris Gallo, compañera de escuela e íntima amiga de la chica fallecida.
La marcha, conformada mayoritariamente por jóvenes, partió de la plaza y se dirigió a la comisaría, luego por el club al que asistía la víctima y donde jugaba al voley, más tarde por el domicilio del peón que la atropelló, David Peralta (hoy imputado por homicidio culposo), para detenerse después en el domicilio del dueño de la máquina, Nelson C. Allí, las pancartas que llevaban los manifestantes fueron plantadas en el cantero del frente, y los carteles colgados de la puerta. Todas las inscripciones decían "Justicia por Joana", y mostraban la foto de la joven.
El primer cartel lo colgó la mamá de la chica, Dulce Simeoni. Y en ese lugar, el tío de Joana dijo: "Acá vive un enajenador de vidas, de una vida joven de 18 años. Podría haberse hecho responsable, podría haber avisado. Cualquiera de nosotros puede tener un accidente pero esto se convirtió en un asesinato. Asesinó a Joana".
Cuando partieron del lugar, la mamá, visiblemente quebrada, dijo llorando: "Y la policía todavía lo cuida (al dueño de la máquina), ¿por qué no cuidó a mi hija?". Es que el domicilio de Nelson C. estaba custodiado por efectivos policiales, aunque esto no alteró en absoluto la marcha, que fue pacífica y silenciosa, sin estridencias.
Respeto. A medida que avanzaba la gente, los vecinos salían de sus casas y mostraban sus respetos. Matrimonios con bebés alzados, gente que acompañaba con tristeza en los rostros. Los vecinos que estaban -como se estila aún en los pueblos- sentados en las puertas de sus casas, se paraban frente al paso de la marcha. Entre los manifestantes se escuchaban llantos, sobre todo de los adolescentes.
La caravana siguió hasta el Samco, En cada parada se aplaudía, y en el Samco se gritó "Joana presente". Luego el tío detuvo la manifestación, agradeció a todos por el apoyo y la marcha se desconcentró. En total se caminaron unas 20 cuadras.
Miguel Simeoni resaltó la muy buena predisposición del juez penal en lo correccional de Casilda, Carlos Paretto, quien tiene en sus manos la causa y lo recibirá el miércoles.
Una comunidad sacudida
Las comunidad de Bigand se sacudió ante la noticia de la muerte de Joana. La chica había salido a correr el lunes 13 de este mes en un circuito especial situado al sur de la comuna, cerca del cementerio, y apareció muerta en el lugar.
En una primera instancia, se creyó que se trataba de una muerte súbita, pero los resultados de una autopsia efectuada en el Instituto Médico Legal (IML) de Rosario determinaron que se trataba de un caso de homicidio culposo, tal como después lo caratuló el juez Paretto. La joven murió desnucada a causa de que un vehículo fumigador tipo mosquito la golpeó al pasar.
En rigor, y hasta donde se sabe, no hubo ningún parte médico que determinara la muerte súbita. Pero las declaraciones del ex comisario del pueblo, Javier Baratini, acentuaron la confusión. En una radio local, el jefe policial dijo que había “un 99,99 por ciento de certeza de que se trataba de un caso de muerte súbita”. Y lo dijo cuando los profesionales del Samco donde fue trasladada Joana ya habían solicitado la autopsia, hecho que muestra a las claras que existían sospechas respecto de las causales de la muerte.
Tal como lo publicó La Capital en su edición del sábado, el tío de Joana hablaba ya de “graves errores del personal de la comisaría local, que en ningún momento preservó y perimetró el lugar del accidente; de que el personal del Samco levantó y trasladó el cuerpo sin mayores precauciones, y que David Peralta, el peón rural conductor del mosquito ?quien no había sido ni detenido?, primero habría huido del lugar asustado para luego volver y avisar telefónicamente al hospital local. El empleado habría indicado en su diálogo telefónico con el personal del Samco: «mandame una ambulancia que toqué a una chica con el fumigador», todo un reconocimiento que desarma el argumento de la muerte súbita”.
El mismo sábado, cuando la noticia tomó amplia difusión, el Ministerio de Seguridad de la provincia relevó al comisario Baratini de su cargo y dio intervención a la Dirección de Asuntos Internos, que comenzó a actuar bajo directivas del juez Paretto.