Domingo 12 de Febrero de 2023
La mayoría de los turistas cuando visitan las cataratas ven las dos caras tradicionales, la del lado argentino, sin duda la más bella y extensa, y la brasileña con sus obras de infraestructura y sus impactantes hoteles. Hay un dicho que expresa que Brasil tiene la platea y la Argentina el escenario. No obstante todo el recorrido es espectacular y si se puede hacer despacio para ver los cientos de saltos de agua sin ir a las corridas es mucho mejor, pero hay que estar preparado para caminar, gozar de la naturaleza y ver otras atracciones que hay en Misiones. No sólo visitar las cataratas debe ser el objetivo, la zona al igual que Fos de Iguazú ofrece variantes complementarias que no hay que dejar de ver.
Una visita original del lado argentino, y también a pocos kilómetros de las cataratas, es el emprendimiento familiar La Aripuca (nombre que proviene de una trampa que los guaraníes hacían para cazar animales sin lastimarlos) que se halla en la ruta 12, kilómetro 4 1/2, en Puerto Iguazú. Allí se pueden ver árboles de mucho más de 300 años y otros de sólo diez de la misma clase, que han sido plantados para que cuando los viejos “mueran” no se extinga la especie vegetal.
Se aprecian construcciones de viviendas hechas totalmente con troncos de decenas de metros de largo y de más de 70 kilos de peso, que fueron derribados por rayos o que cayeron solos por el paso de una vida más que centenaria. La premisa es cuidar la fauna y, sólo con los árboles caídos, construir siguiendo toda una tradición de padres a hijos fue haciendo un emprendimiento que comprende levantar gigantescas viviendas con troncos que se usan como salones donde se muestran sillas y muebles de madera trabajada.
Hay una reservación indígena que hace productos tradicionales y también el grupo familiar fábrica dulces, y originales y ricos helados artesanales de yerba mate -como si fuera mate cocido- y rosella, que hasta tiene pedacitos de pétalos. Además se elabora yerba instantánea sin conservantes en frasco.
Es una opción complementaria a las cataratas y resulta un paseo muy interesante y que sólo demanda una hora. Las visitas al emprendimiento se pueden realizar desde las 8.30 y hgasta las 18.30. Quienes quieran ver muchas fotos y más datos pueden ingresar a la página aripuca.com.ar, llamar al +54 (03757) 423-488 o dirigirse a info@aripuca.com.ar.
Desde Aripuca lo definen como un emprendimiento Agro-Eco-Turistico familiar hecho con el fin de crear conciencia sobre los recursos naturales y su importancia. Apuntan a incentivar acciones para preservar y promover el cuidado del medio ambiente y difundir la cultura, creencias y tradiciones de la región. La base es de árboles rescatados. La idea se inspiró en una típica trampa de los pueblos guaraníes, ’’La Aripuca’’ se impone con sus 17 metros de altura y más de 500 mil kilos de peso distribuidos en 30 especies nativas de la selva misionera, muchos de ellos ejemplares centenarios, agrupados para mostrarnos lo que estamos perdiendo y cómo, desde el desinterés y falta de preocupación por el cuidado de nuestro ambiente, vamos a ser víctimas de nuestra propia trampa.
Al ingresar al monumento se podrá observar cada uno de los troncos, aprendiendo desde el contacto directo, un poco más sobre la selva misionera y sus principales protagonistas. La trampa original, muy utilizada incluso hoy día por los pueblos guaraníes, está compuesta de pequeñas ramitas unidas en forma de pirámide conectadas a un mecanismo muy sencillo pero efectivo, donde al ingresar la presa a la trampa y pisar una de las ramitas del mecanismo, la misma se cierra atrapando al animal. La característica más singular de esta trampa y medio de captura, es que la presa no sufre ningún tipo de daño al ser capturada, y lo más importante aún, permite al capturador liberarla si considera que la misma no es adecuada (es muy chica, es una presa que está preñada o no es apta para su consumo). Teniendo en cuenta esto, fue construida La Aripuca, tratando de explicarnos que estamos caminando hacia la trampa, pero todavía hay una oportunidad para sobrevivir.
El origen de los troncos
Si bien los troncos utilizados corresponden a especies protegidas y en algunos casos en peligro de extinción a causa del desmonte y la tala indiscriminada, ninguno de los árboles utilizados en la construcción fue cortado para este fin. Muchos de los árboles fueron comprados en aserraderos donde estaban a punto de convertirse en tablones y desaparecer, junto con su historia, en muebles y otras aplicaciones. Otros se recuperaron de chacras donde habían sido tumbados por tormentas o estaban muertos de pie por la acción de un rayo o porque ya habían cumplido su ciclo vital. Así se intenta transformar una destrucción total o parcial de ese árbol en una herramienta para crear conciencia.