Un sitio ideal para disfrutar de la aventura
En Tafí del Valle el turista puede descansar y recrear la vista con los hermosos paisajes mientras se desintoxica con el aire puro

Domingo 09 de Abril de 2017

Ya había estado en este confín del mundo pero a Tafí del Valle siempre dan ganas de volver. El encanto de sus cerros resulta tan placentero como el aire puro que regala para desintoxicarse de la ajetreada rutina.

   Por su agradable clima es una opción imperdible para recargar pilas en cualquier momento del año y regresar renovado.

   Con poco tiempo alcanza para comprobar sus bondades pero difícilmente algún visitante, de no estar supeditado a compromisos ineludibles, se resista a la tentación de quedarse unos días más de lo planificado.

   Ubicado a 107 kilómetros de San Miguel de Tucumán constituye el portal de ingreso a los Valles Calchaquíes y es ideal para compartir en familia y sacarle provecho.

   El trayecto desde la capital tucumana arranca en la ruta nacional 38 para luego enlazar por la provincial 307 y emprender el ascenso de un camino zigzagueante que entre curvas y contracurvas muestra la imponente vegetación del lugar, mientras suena a lo lejos el inconfundible río Los Sosa y una niebla caprichosa pulula en el ambiente con su blanca y delicada figura.

   A mitad del recorrido se erige el Monumento al Indio que es una parada casi obligada para contemplar desde un mirador situado allí el magnífico panorama de cerros y quebradas. Y no menos agradable a la vista es el resto del tramo hasta llegar al "pueblo de entrada espléndida", como lo llamaron los diaguitas sin riesgo a equivocarse.

   A 2.000 mil metros de altura, Tafí del Valle no sólo luce como un bello destino turístico sino que ofrece diferentes propuestas además de caracterizarse por sus deliciosos quesos e irradiar una fuerte tradición de artesanías realizadas en lana, cuero, cerámica o piedra.

Relax en el corazón del valle

   Desde la estancia Las Carreras, ubicada a sólo 14 kilómetros de la villa, se puede recorrer el valle y vivir una experiencia maravillosa combinando turismo rural con cabalgatas, trekking o mountain bike, entre otras actividades al aire libre no menos desestresantes.

   Tras un reparador descanso resulta una caricia al alma despertar con el sonido manso de un arroyo que costea la apacible finca. Es como una suerte de bienvenida al relax para desenchufarse y dejarse llevar por los sentidos sin perder detalle del paisaje de ensueño que lo rodea.

   Todo está preparado para que el turista se sienta como en su casa al desembarcar en el casco de esta añosa estancia de más de 900 hectáreas que perteneció a los jesuitas y desde 1779 es propiedad de la familia Frias Silva, que a lo largo distintas generaciones preservó en su arquitectura la herencia cultural de la zona.

   Sus diez habitaciones tienen vista a los cerros y están decorados con tejidos, telas y bordados que representan distintas épocas del valle y guardan relación con la estética de los demás espacios que componen el histórico edificio de esta estancia jesuita en plena actividad agrícola ganadera y donde funciona además una fábrica de quesos manchegos fundada en el siglo XVIII y que cuenta con nueva tecnología. Y por si algo le falta al lugar su perfil de hotel tipo boutique se realza con una excelente gastronomía de comidas regionales cuyos platos incorporan productos elaborados en la misma finca como la sabrosa empanada de llama o el quesillo envuelto con hoja de parra, entre otros manjares.

   "Lo que ofrecemos está basado en los pilares de la naturaleza, la tradición, y la exclusividad además de apuntar a un trato personalizado con el huésped", detalló Inés Frias Silva, quien es novena generación de la familia que compró hace más de 200 años el histórico establecimiento, para sintetizar el espíritu del lugar que además tiene la particularidad de ser atendido por sus propios dueños y personal capacitado. En la villa turística también hay opciones gastronómicas y de hospedaje que son acordes a distintas posibilidades presupuestarias. Y con el correr de los años no sólo creció en cantidad de habitantes sino que también se fue poblando de locales comerciales además de contar con sucursal bancaria, hospital, y estación de servicio.

Cabalgar para disfrutar la naturaleza

Para desconectarse aún más del mundo nada mejor en este sitio que vivir la aventura de una cabalgata. La experiencia de montar a caballo para salir desde el casco de la estancia hacia la punta del cerro El Pelao y luego regresar es sencillamente terapéutica y no se necesita ser un jinete de fuste sino solo tener ganas de disfrutar. El guía está atento a cada movimiento del viaje y no menos seguro y tranquilizador resulta que los animales conozcan a la perfección los senderos de ascenso y descenso. Al igual que "Tanque", el caballo con el que este cronista hizo el circuito, el resto de los "pingos" también son mansos y dóciles para avanzar a tranco lento y no perder detalle del atractivo lugar. El recorrido regala panorámicas del valle y hasta es propicio para el avistaje de cóndores que sobrevuelan la zona con su elegancia inigualable e inconfundible. Pero la imagen se hace aún más impactante al llegar a la cumbre y contemplar la inmensidad de los cerros que contornean al Dique La Angostura, un espacio ideal para los deportes acuáticos y la pesca de pejerreyes. Para los amantes de la caminata es imperdible hacer el recorrido que va desde la estancia hasta la cascada Los Alisos del cerro Muñoz donde un espectáculos chorro de agua espera a los visitantes para enamorarlos con su beldad.


El Jardín de la República

Bien ganado tiene el apodo de "Jardín de la República" esta pequeña provincia conocida por ser cuna de la declaración de la Independencia Argentina el 9 de Julio de 1816 además de adquirir relevancia nacional e internacional a partir de su actividad azucarera y las producciones de limones que sumadas a la proliferación de universidades y su creciente vida económica, entre otros factores, la convirtieron en el principal centro de referencia comercial, industrial y cultural del norte del país.

Belleza y costumbres del pago

En ese contexto Tafí del Valle está bendecida con bondades naturales que la hacen recomendable. Y una buena manera de adentrarse en algunas de sus atractivos es contratar alguna de las excursiones que se ofrecen a costos accesibles en la villa. Si bien hay otras opciones es sugerible hacer un circuito que permite conjugar el paisaje con la idiosincrasia del pago.

   A bordo de una 4x4 el turista podrá disfrutar de atravesar sinuosos trayectos en busca del Río Tafí y conocer diferentes lugares y curiosidades. Tras salir del centro y enlazar con el denominado camino del Viejo Petaquero el vehículo se detiene en un local donde puede apreciarse el proceso de fabricación de artesanías de cerámica a base de arcilla. El recorrido luego continúa hacia su próximo destino, que es un espacio denominado La Cumbre Ecológica donde luego de descender de la camioneta los turistas son invitados a subir desde el pie de un cerro en busca de energía que trasmiten las abundantes piedras de cuarzo que pueblan el lugar. Y a ello se agrega una visita por Ojo de Agua, cuya localidad se caracteriza por sus vertientes naturales, para luego conocer un tradicional corral que se utiliza para la fiesta de la yerra cuyo objetivo es marcar, vacunar y castrar animales mientras los lugareños disfrutan de comidas típicas, música así como del baile criollo y destrezas gauchas. La excursión además ofrece contemplar el Dique La Angostura y posteriormente culminar en un establecimiento de producción de dulces y mermeladas orgánicas creado por Roberto Zonca, un santafesino nacido en Rafaela que desde hace años se radicó en tierras tucumanas y encontró junto a su esposa su lugar en el mundo.

   Y si se trata de esparcimiento por el centro de la villa nada mejor que disfrutar la tarde merendando en La Casa de Te Flor de Sauco, situada a metros de la terminal de ómnibus. Es imposible resistirse a las delicias elaboradas por la dueña del local o privarse de disfrutar un licuado de arándanos o un rico café irlandés acompañado de una torna de nuez acaramelada.

Un abanico de posibilidades

Las tierras tucumanas también albergan otros lugares paradisíacos entre los que aparece San Javier, ubicado a 25 kilómetros de San Miguel de Tucumán cuyo trayecto final permite sumergirse en la selvática vegetación de las yungas. Tras dejar atrás el residencial poblado de Yerba Buena, donde bares y restaurantes motorizan la movida de la noche tucumana, y atravesar Villa Naugués la hoja de ruta abre las puertas al zigzag del camino que conduce a la cima del cerro San Javier. Allí está establecido el Hotel Sol San Javier que fue creada en 1942 y luego de distintos vaivenes hoy se encuentra fortalecido al punto que está previsto llevar adelante una obra de ampliación que permitirá aumenta de 55 a 80 el número de habitaciones. Es un privilegio observar desde el edificio hotelero a la capital tucumana y más aún de noche donde las luces de la gran urbe definen su silueta. Y a pocos metros se encuentra la estatua del Cristo Bendicente, que es la cuarta de mayor altura en el mundo.

   El San Javier además es un lugar ideal por sus condiciones climáticas para la práctica del parapente en la pista de Loma Bola. Con animarse alcanza para vivir esta experiencia única de volar y deleitarse desde lo alto del cielo tucumano con la fisonomía serrana.

   El turista puede darse el gusto de comprobar la adrenalina que produce un vuelo biplaza acompañado de un instructor que luego de indicarle al novato hasta donde debe correr para que los pies se levanten de la tierra y se convierta en su suerte de pájaro humano se encarga del resto. "Este es un lugar optimo para la actividad porque no hay cambios (climáticos) bruscos y violentos" asegura el experimentado parapentista Mario "Mono" Sueldo que define a la actividad como una forma de "vender felicidad" además de afirmar que "todos los vuelos son diferentes".

   Claro que los atractivos tucumanos no se agotan en lo descripto ya que hay infinidades de lugares dignos de visitar con la ventaja de que al ser un territorio pequeño las distancias entre los destinos turísticos son relativamente cortas.

   La anunciada llegada de aerolínea Avianca para realizar vuelos de cabotaje e internacionales previstos para el transcurso de este año entusiasma al Ente Turístico de Tucumán al considerar que ello posicionará a la provincia como un punto de conexión importante en el país, además de generará empleo directo indirecto.

Datos útiles

La habitación doble en Las Carreras tiene un costo de 2.200 pesos mientras que la triple asciende a 2.400 y la cuádruple a 2.600 en tanto que los menores de tres años no pagan. El precio incluye desayuno buffet, estacionamiento y wifi. Y el valor de almuerzo en su restaurante con bebida sin alcohol es de aproximadamente 350 pesos por persona.

   En el Hotel Sol San Javier el precio de las habitaciones dobles varía entre 1.590 y 1.790 según la ubicación con vista a la precordillera o a la ciudad de San Miguel de Tucumán.

   El costo de un paseo en cabalgata de unas tres horas sale 350 pesos por persona con refrigerio al igual que una caminata del mismo tiempo y con similares servicios. Una visita guiada a la fábrica de queso de la Estancia Las Careras cuesta 40 pesos por persona e incluye una degustación con café chico.

   Para hacer el circuito Río Tafí en 4x4 con Cumbre Excursiones, que además brinda información para al turista sin cargo, sale aproximadamente 250 pesos por persona. Y el costo diario en un hostel varia entre 250 y 300 pesos persona con desayuno e incluso en algunos casos incluye cena.

   El precio de un café irlandés en la casa de té es de 40 pesos al igual que un licuado de banana mientras que una porción de torta denominada María Luisa, que tiene capas de dulce de leche con nueces, merengue y miel de cana, cuesta 50 pesos.