Turismo

Un paseo para descubrir secretos que regala Buenos Aires

La gran metrópoli tiene barrios donde atesora magia y encantos que seducen. Villa Crespo y Chacarita son algunas opciones para visitar y dejarse llevar por los sentidos.

Domingo 22 de Diciembre de 2019

La gran metrópoli tiene barrios donde atesora magia y encantos que seducen. Villa Crespo y Chacarita son algunas alternativas que justifican una escapada de fin de semana para dejarse llevar por los sentidos. Buenos Aires es más que una ciudad. Es lo tradicional y lo moderno. Una gran urbe hacia afuera y un mundo hacia adentro. Es la avenida más ancha del planeta y los pasajes más ínfimos. Es saludo de manos y besos. Es River y Boca. Es café y mate. Es noche y día. Esa ciudad monstruosa, que atemoriza por su ritmo y seduce con sus clásicas atracciones, tiene un gran secreto muy bien guardado, la punta de un iceberg que se descubre poco a poco en la medida en que se incursiona en cada uno de los barrios donde se descubren miles de joyas: atractivos que ofrecen otra forma de conocerla, disfrutarla y sentirla en plenitud. La otra Buenos Aires, la alternativa.

La urbe está ahí, con todos sus encantos. Y una de las formas de descubrirla es la que ahora propone el Ente de Turismo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) para los visitantes de todo el mundo y además de los argentinos quienes, en caso de aventurarse a una escapada, los más lejanos no están a más de dos horas de vuelo para llegar a un mundo poco explorado por la mayoría, pero que invita a deslumbrarse con los encantos de su evolución, sus valores y tendencias, en una amalgama con sus vecinos y al alcance de todos los presupuestos.

En esta oportunidad incursionamos en Villa Crespo y La Chacarita, aunque nos permitimos algunas escapadas extras para disfrutar de los placeres que ofrece la gran metrópoli.

Villa Crespo

Dicen que Villa Crespo fue la primera Villa de Buenos Aires, porque se proyectó con escuela, plaza, iglesia y registro civil. Sus calles, de tierra, eran oscuras con faroles a gas solo en las avenidas más importantes y sus vecinos de todas las nacionalidades se agrupaban por zonas según su procedencia y religión. En Villa Crespo se crearon lazos de amistad eternos, que nacían en la escuela, el café, la esquina y el club. Características que aún perduran y se manifiestan en cada cuadra, tranquilas, con vecinos en la vereda y con el ritual del saludo aún vigente.

Entre los vestigios de su atrapante historia como la antigua Fábrica Nacional de Calzado, las curtiembres, los talleres metalúrgicos, el célebre Conventillo de La Paloma grabado a fuego en la memoria nacional por el sainete del dramaturgo Alberto Vacarezza y los monumentos que honran a los vecinos célebres, se distribuye el fascinante mundo de atracciones. Los invito a descubrirlos.

La zona del barrio porteño de Villa Crespo cercana a la cancha de Atlanta tiene un encanto particular: casas bajas, calles sombreadas y almacenes detenidos en el tiempo. Allí se emplazan pequeñas joyitas como el restaurante Yeite, el cafecito Bilbo, la librería especializada en historietas Punc, la tienda de objetos japoneses y nórdicos Nishi, el Centro Cultural El Oceanario y la sala de teatro independiente Casa Babá, entre muchas otras.

Se trata de una zona bohemia y así se identifica tanto a los hinchas como a los futbolistas del club Atlanta. El restaurante que nos convoca: Los Bohemios, está dentro de la sede social de la institución, cercana al estadio de fútbol León Kolbowski. A simple vista parece el típico bufet de club. Ideal para ir de a grupos grandes, con mozos atentos y rápidos y con la obvia decoración auriazul en todos los rincones. Pero apenas leemos el plato del día en la pizarra (que puede ser lomo al champiñón con puré de papas, cebolla y panceta) o bien miramos la carta, advertiremos que entre bambalinas existen cocineros que se pusieron la diez.

Hay opciones para todos: destacados los ravioles de ossobuco (mejor si con salsa de hongos), la Milanesa Bohemia (con muzzarella, panceta y pimientos, más guarnición), y el risotto de hongos y pollo. Todos los platos, excluyendo las pastas rellenas, tienen tamaño apto para compartir (siempre y cuando no vengas de un intenso partido). Si llegaras vivo al postre, el flan mixto o la torta húmeda de chocolate con helado son dos buenísimas opciones. El restaurante es un secreto vecinal que fue pasando de boca en boca y hoy hay que llegar temprano o esperar turno para una mesa.

El Sanber, un lugar mágico

El café San Bernardo es un lugar de todos, una mezcla rara de café porteño con bar notable y club de barrio que se fundó a principios del siglo XX y debe su nombre a la cercana parroquia homónima. Por sus mesas pasaron nombres ilustres de la historia argentina como Celedonio Flores, Leopoldo Marechal, el actor Osvaldo Miranda o Paquita Bernardo, "La Flor de Villa Crespo", primera bandoneonista profesional argentina, y en cuya orquesta tocaba nada más y nada menos que el maestro Osvaldo Pugliese, quien estudiaba piano en el barrio y debutó públicamente en este lugar.

El poeta Juan Gelman comentó alguna vez que "el tema siempre fue el barrio, lo que más me marcó. Los partidos de billar eran en el café San Bernardo...". "Un día —dijo el recordado escritor— llegó al San Bernardo el poeta Celedonio Flores; en ese bar Gardel le había dado el premio por la letra de 'Mano a mano' cuando era muy joven. La leyenda sostiene que Gardel le dijo: Decime pibe, ¿Quién te escribió la letra, tu tío?".

También entre sus mesas el cantante Kevin Johansen grabó algunos videos y se filmaron varios documentales, series y cortometrajes; material testigo de una historia viva que continúa escribiéndose entre las paredes centenarias del viejo café.

En 2012 recibió el reconocimiento de la Legislatura de Buenos Aires como Sitio de Interés Cultural y en 2014 fue nombrado Bar Notable de Buenos Aires. El día arranca. El ruido de pocillos y el olor a café llenan el salón. Pasan las horas, pasa la gente, y salen los platos de milanesas con fritas, de locro, una ensalada y más locro. Soda, vino o gaseosa, un cafecito y volver al trabajo.

El público se renueva y comienza a oírse el golpeteo de las fichas de dominó al salir de la caja. La partida es a cara de perro; los contendientes no se dan tregua. Al cortado le sigue otro, el clima va mutando en un raro devenir que termina en desafío, entre amigos, habitúes u ocasionales. Todo termina en un desafío al metegol, al pool, al billar de tres bandas o al ping pong. A esa hora, ya corren las pizzas, los balones de chopp y allí comienza una nueva mutación. Numerosos grupos de amigos, jóvenes y no tanto, comparten tragos, comidas rápidas y se preparan para alguna actividad que deleitará a los nocturnos. Bailarines de tango, solistas y grupos en vivo, entre otros acontecimientos culturales.

En El Sanber hay sitio para todo el mundo y, al final, uno se siente como como en casa. La magia que irradia el lugar tal vez tenga que ver con todo esto y con la esencia del barrio. Uno puede venir con amigos o hacer amigos. Conocer gente nueva en este bar se vuelve una grata costumbre.

La Crespo

El recorrido gastronómico que muestra un Villa Crespo renovado y de excelencia en materia gastronómica incluye también a La Crespo, un restaurante infaltable en las guías por variada cocina y exquisitos platos gourmet. En este punto del recorrido es recomendable relajarse, descansar y compartir la especialidad de la casa: un buen sandwich de pastrami (también llamado pastrón) a la mostaza de Dijón. Es un producto elaborado a base de carne roja prensada, generalmente el corte conocido como tapa de asado o pecho, sometido a un antiguo proceso de conservación a través de salmuera con especias y ahumado. El método es una de las tantas recetas geniales que heredamos de los inmigrantes judíos. La carta incluye además una amplia variedad de platos elaborados a base de verduras, carnes y pescados.

Mercat

Una de las novedades que en pocos días más empezará a funcionar en el corazón Villa Crespo y contribuye a la marcada evolución gastronómica es el nuevo mercado Mercat que ofrecerá productos y propuestas diferenciales. Será un nexo entre la evolución de la gastronomía y la historia de un barrio. El nuevo complejo, con estética industrial y urbanismo contemporáneo, nació inspirado en los mejores mercados del mundo, una combinación de productos y las propuestas gastronómicas más atractivas.

La iniciativa busca convertirse en una parada obligatoria para todo aquel que viva o visite Buenos Aires. Será un espacio en el que confluirán productores que aportan calidad y comercio justo. Una mezcla perfecta para quienes buscan variedad, precios accesibles y cercanía con el productor local. Una de las grandes diferencias de esta propuesta será el sistema de curaduría impulsada por sus socios fundadores quienes evaluarán el perfil de cada expositor con el objetivo de lograr la máxima calidad en procesos, productos y servicios ofrecidos.

Un bar de ensueño

En Thames 878, encontramos uno de los mejores bares del mundo. Comenzó a funcionar en 2004, y fue modificando según el mandato de los clientes. Muchos saben de su existencia pero ninguno se enteró por un aviso o por su fachada, que guarda tras hermosas puertas antiguas y rejas de hierro el más valioso de los secretos: coctelería, vinos y una cocina de excelencia cuya existencia corre de boca en boca. Así la Iluminación y la música justa, dan el marco óptimo para el encuentro de amigos o de amores entre los mejores tragos y platos rankeados a nivel internacional.

Humberto M

Interrumpir el raíd urbano para un par de horas de navegación a la hora indicada no tiene precio y el Humberto M es la opción ideal. Se trata de una confortable embarcación especialmente preparada para brindar servicios turísticos de navegación con almuerzo por el Río de la Plata. También se pueden realizar eventos sociales, corporativos y deleitarse con los más refinados tragos de la coctelería internacional mientras se disfruta del sol descendiendo detrás de los edificios. Esa vista es única y se puede apreciar solo desde allí, desde el canal costero del río más ancho del mundo. Para embarcarse en esta aventura hay que comprar los pasajes vía web o llegar hasta la Dársena Norte, sección sexta del Puerto de Buenos Aires.

Chacarita

El nombre del barrio nace del diminutivo de "chácara" o "chacra", voz quechua que significa "granja" o "quinta". Este barrio era conocido como la Chacarita de los Colegiales, ya que era la chacra de un colegio de la "Compañía de Jesús". Hoy resulta difícil disociarlo de la presencia del cementerio, que nació ante la urgencia por la epidemia de fiebre amarilla. Es uno de los atractivos turísticos más populares de la ciudad, famoso por sus numerosos e imponentes mausoleos y bóvedas adornados con mármoles y esculturas. Su valor arquitectónico es una muestra de los tiempos en que Argentina era una potencia económica emergente a fines del siglo XIX.

Para conocer este barrio no hay nada mejor que seguir nuestros pasos. Lo recorrimos de la mano de Florencia Migliorisi, una apasionada del mundo de las bebidas, en especial la coctelería clásica y el café especial. Ella recorre a diario Buenos Aires y todos los bares y cafeterías, tiene su espacio de fotografía y barismo. Con su sabiduría a cuestas nos sumergimos en las entrañas del maravilloso mundo gastronómico del barrio, de "Chacalove", como lo bautizó con una inmensa sonrisa que denota su amor por el lugar.

Comenzamos el itinerario en el Bodegón Albamonte. Un local que funciona desde 1958 sirviendo todo el menú porteño completo: una mezcla muy armoniosa de platos españoles, italiano, las pizzas son la estrella de la casa, e incorporaciones porteñas como cortes de carne a la parrilla, milanesas y minutas varias.

De ahí, visitamos brevemente la fabrica de churros Olleros. Un minúsculo local donde se fabrica una pieza muy tradicional de España, churros fritos y rellenos. La producción no para nunca, abre de lunes a lunes, desde que fue fundado en 1963. Para los días patrios la cola de clientes dobla la esquina.

Para completar los clásicos imperdibles de Chacarita, terminamos en El Imperio comiendo pizza como un porteño: al corte, al paso y "de dorapa", frente a la barra o mostrador. Allí también pudimos ingresar al sector de producción, sección pastelería, empanadas y pizzas pudiendo ver de cerca a maestros pizzeros y los hornos por donde salen mas de 300 pizzas por día. El local funciona desde 1947, otro local histórico, declara de interés cultural y patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires .

Para la terna de locales mas contemporáneos hicimos un mix entre tres tendencias muy interesantes en la ciudad: la vinoteca con restaurante y gran selección de vinos por copa con etiquetas orgánicas, biodinámicas y naturales, la vermutería con vermú de producción nacional y la cafetería que sirve café especial, es decir, de origen, alta calidad, y servido en una variedad de métodos.

La primer parada de esta segunda parte fue Alegra. Un novel local de esquina que sirve vinos de bodegas jóvenes y nuevas, que apuesta por promocionar métodos no tradicionales de hacer vino, educar al consumidor y ofrecer un espacio gastronómico que acompañe la propuesta de la vinoteca.

Después caminamos unas cuadras hacia otra esquina muy famosa del barrio, La Fuerza. Desde hace 2 años sirven vermú argentino producido en Mendoza por Bodega Zuccardi, hecho con dos de las cepas insignia de nuestro país: Malbec y Torrontés. El vermú es un aperitivo a base de vino que se fortifica y se enriquece con hierbas, botánicos, flores y diversos elementos. Para vermú La Fuerza, esa mezcla secreta de botánicos y hierbas se formó al pie de los Andes, llevando el sello de su lugar de origen. El bar funciona todos los días acercando de este aperitivo y su ritual a las nuevas generaciones.

Para terminar la visita, tomamos café en Marte. Un espacio bohemio, cultural y diverso pensando desde la inclusión, el feminismo y el producto de alta calidad. El café de especialidad es una categoría dentro del mundo del café para describir un producto de cualidades extraordinarias, sabores mas limpios y una experiencia distinta para el consumidor. Eso pasó en Marte, bebimos cold brew y un filtrado en V60 de Bolivia, finca Copacabana.

Con el foco puesto en las virtudes de la ciudad, en la mutación de los barrios hacia la mejora constante en busca de la seducción de visitantes, la gran metrópoli nos invita en cada ocasión a configurar alternativas diversas, una aventura para descubrir en cada viaje, una Buenos Aires distinta.

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