Turismo

Secreto en la montaña

El atardecer se extiende mucho más allá del momento en que los medios de elevación dejan de funcionar.

Domingo 31 de Marzo de 2019

El atardecer se extiende mucho más allá del momento en que los medios de elevación dejan de funcionar. El crepúsculo es un cielo blanquecino que se apaga poco a poco mientras aquí y allá las luces de las casas tintinean como antojadizos adornos navideños. Es desconcertante, el día se apaga lánguidamente, la noche se demora vaya uno a saber en qué menesteres y los esquiadores ligeros de equipaje pueblan las terrazas de los bares de la villa sin preocuparse por la nieve que cae como si no pesara. Cuentan anécdotas, se ufanan de lo alto que han llegado o de lo veloces que han bajado la montaña, apuran un chocolate caliente o una cerveza, ríen a carcajadas, cansados, orgullosos, relajados, no lo dicen pero esperan el nuevo día para volver con energías renovadas a las pistas.

   Frente al Beaver Creek Chophouse, uno de los bares más animados cuando cae la tarde, comienza la acción. Un poderoso bulldozer, que arrastra sobre la nieve un acoplado donde se ubican los pasajeros, es el curioso medio de transporte que lleva hasta el Beano's Cabin. Se arrastra al aire libre durante unos veinte minutos que, si no se lleva el abrigo adecuado, son helados como las pesadillas de la princesa Elsa de "Frozen". Entregan mantas impermeables con las que, si nieva y sopla la típica ventisca del invierno, no queda más remedio que taparse hasta la cabeza. Los expertos, que conocen cómo enfrentar el frío bajo las estrellas en la montaña, llevan una ayuda extra -una petaca de whisky salvadora- y la comparten.

   El restaurante está en la base de Larkspour Bowl, una amplia pradera en la cima de las Rocky Mountains que, en temporada, es una amplia extensión blanca jalonada por pinos enhiestos y tiznados por motas aún más blancas. Es una amplia cabaña de troncos de estilo alpino que evoca los paisajes de "La novicia rebelde" y que, si te asomás por la ventana, es inevitable imaginar que esa sombra esquiva que se insinúa en el bosque es un lobo huargo como los que acompañan a los herederos de la Casa Stark en "Game of Thrones". Pero no lo es, claro, al restregarte los ojos ves la realidad, el reflejo en los cristales de un enorme salón con arañas de astas de ciervo, ambiente elegante y el ajetreo propio de una noche de fiesta. Menú de cinco pasos -la sopa de chilli es imperdible- y música country en vivo. Una velada inolvidable. De película.


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