Turismo

San Luis: aire puro junto al lago

La provincia de San Luis es un destino turístico más que interesante. Miles de viajeros se hacen presentes durante el año para disfrutar de su excelente clima y de sus paisajes tan particulares. Es así que Merlo, El Volcán, El Trapiche y Potrero de los Funes...

Domingo 15 de Junio de 2008

La provincia de San Luis es un destino turístico más que interesante. Miles de viajeros se hacen presentes durante el año para disfrutar de su excelente clima y de sus paisajes tan particulares. Es así que Merlo, El Volcán, El Trapiche y Potrero de los Funes son algunas de las ciudades más visitadas por los amantes de la naturaleza y la tranquilidad. Buenos hoteles, casino, aire puro y bellezas naturales hacen de esta provincia un buen lugar para compartir en familia y con amigos.

Es así que la zona centro de la provincia despliega todo el encanto de las sierras de San Luis, surcadas por ríos, arroyos, cerros, valles y quebradas que son el escenario perfecto para la práctica de las más diversas actividades recreativas y deportivas o simplemente para deleitarse ante las maravillas que la naturaleza y el hombre le regalan a San Luis.

Una moderna red vial lo guiará por el circuito tradicional más frecuentado por sanluiseños y turistas. Este recorrido de villas veraniegas recostadas sobre las sierras, ofrece un paisaje ininterrumpido de bellezas naturales, históricas y culturales de cada una de las localidades que lo conforman: Potrero de los Funes, El Volcán y El Trapiche. Carolina al pie del cerro Tomolasta, ilustra sobre el pasado minero de la provincia. La Gruta de Inti Huasi es otro punto de visita obligada que alberga importantes legados de nuestros antepasados.

Potrero de los Funes

Los primeros pobladores en establecerse en este valle fueron los Nuñez de Aldana, los Miranda y los Funes, que dieron su nombre a la zona. A ella se llega después de atravesar un camino lleno de bellezas naturales, admirando la Quebrada de los Cóndores, con su inigualable topografía en un macizo de granito abierto. Siguiendo el mismo camino se arriba al dique Potrero de los Funes, fundado en 1876 y reconstruido en 1927, y al antiguo solar de veraneo del mismo nombre con visitas a hermosas serranías, arboledas y cursos de agua.

En el embalse que forma el dique se practica los más diversos deportes náuticos y la pesca deportiva de pejerreyes y carpas. Su contorno permite la practica de moto cross, 4x4 y los más aventureros podrán disfrutar de las excursiones a caballo hasta la pintoresca quebrada del León Colgado. Potrero de los Funes cuenta con servicios categorizados a nivel internacional para atender al turista que visita la provincia. Dispone de una infraestructura en hotelería, restaurantes etc. necesaria para disfrutar de su estadía en este hermoso paraje.

Volcán: A 17 kilómetros de la ciudad de San Luis, se encuentra esta pequeña villa de montaña situado a 915 metros sobre el nivel del mar, es atravesado por un río de aguas tranquilas, bordeado de sauces que invita al descanso y esparcimiento de los visitantes, donde pueden disfrutar de sus aguas en su tranquilo balneario. No puede dejar de visitar la Virgen de la Guarda y los atractivos turísticos de sus alrededores.

Desde el lugar, se pueden visitar las localidades de Estancia Grande y El Durazno por RP Nº 18 hacia el norte, ambas pertenecientes a la época colonial. Se trata de localidades rodeadas de serranías, claros arroyos, plantíos de frutales y montes de nogales centenarios. Cuenta además con establecimientos hoteleros, campings, casas de alquiler, servicios de gastronomía y atractivos naturales que indican que es un centro de turismo digno de ser visitado por quienes deseen disfrutar del aire puro y la tranquilidad.

El Trapiche: A 38 kilómetros de la ciudad de San Luis y accediendo por la ruta provincial Nº 9 se llega a esta tradicional Villa Turística, levantada sobre las margenes del río Trapiche, rodeado de jardines, parques, huertas y abundante vegetación, rodeada por los Cerros Trapiche y acompañados por los faldeos del este de las sierras de San Luis. Su balneario natural hace que grandes y chicos disfruten en total libertad de este hermoso regalo que la naturaleza obsequio a El Trapiche.

Cuenta con hosterías, campamentos, campings, paseos, cabalgatas, comedores que facilitan el pernocte en la villa y los servicios turísticos complementarios que hacen de este lugar una excelente opción para las vacaciones en familia, ya que ofrece diferentes alternativas de acuerdo a la edad de los visitantes. Su nombre proviene de un "Trapiche" construido en 1792 por sus habitantes para pulverizar el mineral aurífero que se extraía en "La Corolina".

La Florida: A ocho kilómetros de la localidad de El Trapiche se encuentra el Embalse de La Florida, con una superficie de 652 hectáreas y una capacidad de agua de 101 metros cúbicos que aportan el río Grande y El Trapiche, sitio favorito de los aficionados a la náutica, el buceo y la pesca en donde la plateada promesa del pejerrey, el arco iris, la trucha o el marrón lustroso de las carpas, compiten con la náutica y el paisaje para formar un atractivo entorno para el turismo. En las márgenes del mismo se ha creado toda una infraestructura para el acampante (bungalows, campings, clubes, etcétera) y una parte está destinada a la reserva florofaunística que cuenta con 347 hectáreas donde está representada la flora de la región y animales autóctonos y exóticos en libertad. Fue creada en 1984. En La Florida avanza la construcción de una verdadera villa turística, una obra pública de importante envergadura y que ofrecerá toda la infraestructura para un turismo de nivel.

Río Grande y los Siete Cajones: Siguiendo al norte por la ruta provincial Nº 9 y a 4 kilómetros de El Trapiche se llega a este reconocido lugar de veraneo, con sus piletas naturales talladas en la roca. encuentra próximo al embalse del dique la Florida en el río Grande.

Los Tapiales: A 10 kilómetros al norte de la villa y a 6 kilómetros más allá del puente sobre el río Grande, se halla este pequeño caserío donde a 1220 metros sobre el nivel del mar vemos un monolito que recuerda el sitio del nacimiento del general San Martín.

Carolina: A 44 kilómetros al norte de El Trapiche y a 11 kilómetros al norte de La Verbena (1610 metros sobre el nivel del mar) se encuentra esta villa típicamente minera, fundada en 1792 por el marqués de Sobremonte, intendente de Tucumán, en honor a la esposa de Carlos III de España.

Una sola calle la atraviesa hacia el cerro Tomolasta (2018 metros sobre el nivel del mar) con un colorido dorado muy peculiar. Pueden verse los restos de una mina de oro. Actualmente en La Carolina donde se accede por camino totalmente pavimentado, se pueden visitar las instalaciones abandonadas de la mina de oro, son las vagonetas oxidadas en la entrada de sombrías galerías. El arroyo Carolina serpentea el lugar con los recuerdos de su tarea de lavado de oro.

Gruta de Intihuasi: Se encuentra ubicada a dos kilómetros al norte de Carolina, nace hacia el este la ruta provincial Nº 10 por la que se recorre unos 14 kilómetros al cabo de los cuales se toma la ruta provincial Nº 39 hacia el sur y luego de dos kilómetros arribamos a Intihuasi. Total 18 kilómetros desde Carolina. Su nombre proviene del quichua (inti: sol; huasi: casa) que quiere decir "Casa del Sol". Aquí floreció en tiempos remotos una cultura indígena, pudiendo observarse aún enigmáticas pictografías donde la perfecta conservación y respeto por estos mudos monumentos, obligan al visitante su demostración al respecto. El lugar fue un muy importante asentamiento indígena de la tribu de los Michilingues, por lo que hoy día es un interesante sitio arqueológico.

A una distancia de cinco kilómetros se hallan las antiguas cavernas de Casa Pintada y Las Galerías. La gruta se ubica sobre el cerro Intihuasi de 1715 metros sobre el nivel del mar. El material es abundante, acumulándose desde hace 8000 años. Con respecto a esta caverna merece mencionarse que se encontraron restos de esqueletos humanos que demuestran que la deformación craneana circular, también era característica de estas culturas preceramistas de la región central.

Nogolí: A 45 kilómetros de la ciudad de San Luis, sobre la falda occidental de las sierras de San Luis, se encuentra este oasis, cuyo nombre significa "aguas buenas" proviene de la lengua indígena. Fue descubierto hace muy poco tiempo por una legión de turistas que buscan en las aguas del río o en la sombra de sus olivares el lugar para el descanso y el esparcimiento, sus claras aguas dan origen en la actualidad a una planta de extracción y embotellamiento de agua mineral.

Sierra de las Quijadas

Las Sierras de las Quijadas ofrecen un imponente paisajes de muros estratificados en variados tonos rojizos, donde es posible transitar por farallones, acantilados, cornizas y terrazas, observando los perfiles labrados por los siglos. Declarado Parque Nacional en 1991. Atesora no sólo muestras representativas de vegetación sino también testimonios del pasado a través de restos arqueológicos de la cultura Huarpe y valiosos yacimientos paleantológicos, ya que hace 100 millones de años fue hábitat natural de pterosaurios y varias especies de dinosaurios. Sus tierras fueron erocionadas a través de los siglos por el agua y el viento, conformando caprichosas formas como por ejemplo el Potrero de la Aguada un impactante anfiteatro natural recorrido por un pequeño arroyo y rodeado de cerros de 1200 metros de altura.

La Calera: Es un conglomerado urbano que nuclea a los trabajadores de la cal y el cemento. Los obreros oradan el granito interminable de la montaña inmensa para transformarlo en el alma de la argamaza de la mezcla o el concreto con que se levantan los muros de las grandes ciudades. Siguiendo hacia el norte, llegamos a Hualtarán pequeña aldea que custodia la entrada hacia el paisaje detenido en el tiempo y en donde penetraremos, a un tiempo remoto pero que pertenece como testimonio inalterable de lo que fue el principio.

Parque Nacional Sierra de las Quijadas: Este parque abarca 150 mil hectáreas y está constituido por formaciones geológicas apiladas de coloración rojiza y grisácea que datan de la era mesozoica y fueron erosionadas a través de los siglos por el agua y el viento. Estas sierras fueron denominadas "Pequeño Cañón del Colorado", por su similitud con el famoso cañón. Las formaciones, por efecto de la erosión, adquirieron caprichosas formas, adquiriendo su espectacularidad máxima en el llamado "Potrero de Aguada", sucesión de graderías, acantilados y cornisas. El cerro Portillo, con sus 1200 metros, es la máxima altura de la zona.

Hacia el límite oeste del Parque encontramos espejos de agua aislados, algunos permanentes pero la mayoría temporarios, de escasa profundidad, cuyos límites varían anualmente de acuerdo al caudal del río Desaguadero. La vegetación es escasa y está representada por las Jarillas, una gran variedad de arbustos y cactus, quebrachos blancos y otras especies.

Entre la fauna que habita el lugar encontramos especies en peligro de extinción como el gato moro, la rata vizcacha colorada y el picho ciego menor. También hay animales en estado crítico de supervivencia, como el gato del pajonal, el gato montés, el puma, el zorro colorado, el zorro gris chico y el guanaco, entre otros. Además, encontramos las siguientes aves: el halcón peregrino, el ñandú, el cóndor, el cisne cuello negro, el cardenal amarillo, el águila colorada y otras. Este parque nacional guarda notables registros paleontológicos, como fósiles de reptiles prehistóricos. Fuente: Mercotour.com

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