Turismo

Redescubriendo Perú

Un paseo por el lado menos conocido del territorio Inca, un destino alternativo a los espirituales Cusco y Machu Picchu. Playas, médanos, actividades extremas y la mejor gastronomía del mundo en un viaje para disfrutar con cuerpo y alma.

Domingo 20 de Enero de 2019

La ciudad nos recibe gris, el sol apenas asoma sobre el cielo de Lima, como casi todo el año. Se dice que fue Héctor Velarde Bergmann, importante figura de la historia de la arquitectura peruana, quien la bautizó como "Lima la gris", pero sólo como una característica del paisaje. En realidad Lima está llena de color, en sus comidas, en sus sabores, en sus bailes, en su historia, en sus barrios. Y hay color en su gente. Está ahí, en todas partes esperando a ser descubierto.

Después de un vuelo de menos de cuatro horas directo desde Rosario, una buena opción es tomar un taxi en la puerta del aeropuerto de Lima, que sólo en 2018 recibió a cerca de 220 mil turistas argentinos. En el mismo instante en que se pone un pie afuera de la terminal aérea, una marea de choferes intentarán hacerse del servicio. Ante esta situación es vital mantener la calma y tener en cuenta una particularidad: los taxis no poseen reloj y la tarifa del viaje se acuerda de antemano con el chofer. No existe un importe regulado, el arte de la negociación nos hará ahorrar unos cuantos soles que después podremos gastar en pisco.

Otra alternativa es utilizar Uber, que sí está permitido en Lima y es una de los servicios más recomendados.

Una vez acomodadas las valijas en el hotel es prioritario comer algo y las calles de Lima son una invitación al paladar. Repletas de lugares de comida al paso y casi tan tradicionales como el ceviche, un ícono de la cultura limeña, están los chifas —como le llaman a los platillos chino-peruanos—, obligatorio para todo "peruano de buen diente" e ideal para recargar energía antes de recorrer la ciudad.

Primera parada, lima colonial.

El recorrido por el centro histórico empieza en la plaza de Armas, que alberga la catedral, el palacio de gobierno, el municipal y el del arzobispado. Desde allí, cada tarde sale un trencito que ofrece una ruta panorámica de 20 minutos. Pero si se cuenta con más tiempo es recomendable hacerlo a pie e ingresar a las iglesias, museos y darse una vuelta por la plaza San Martín o el parque de la Exposición. La belleza arquitectónica de sus edificaciones y plazas, junto con la historia que narran sus calles, le valieron la nominación de la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1991.

Lima es una ciudad que respira catolicismo y la belleza de sus iglesias lo refleja. Visitar el Museo del Convento de San Francisco es uno de los paseos recomendados para entender la importancia del arte religioso peruano. Ubicado en la plazuela San Francisco, tiene como atractivo principal las catacumbas de Lima, que en realidad son las criptas de la Iglesia de San Francisco. Son llamadas así por la similitud que tiene con las catacumbas de Roma. Consisten en una serie de bóvedas subterráneas que se encuentran debajo de las capillas de la iglesia, que sirvieron de sepultura a miembros importantes de la iglesia.

El museo también tiene hermosos lugares para ver, como la biblioteca, que posee tomos del primer diccionario editado por la Real Academia de la Lengua Española, la célebre Biblia Regia y decenas de pinturas de Rubens y Zurbarán, entre otras obras. La iglesia también tiene bonitos e históricos lugares que apreciar, uno de ellos donde se ubica el coro. La historia cuenta que un día los cantantes se enfermaron y no pudieron ir a la iglesia a cantar y que estos fueron reemplazados por ángeles.

En el Refectorio se encuentra la famosa colección de 15 lienzos que representan a los Doce Apóstoles, a Cristo Redentor, la Virgen María y San Pablo. En el fondo de la sala se encuentra el lienzo de la Ultima Cena, pintado por el artista belga Diego de la Puente en el siglo XVII. En esta Ultima Cena, versión peruana, hay elementos y personajes poco frecuentes. El paseo completo, que sí incluye las catacumbas será entre cráneos y fémures, se puede completar en algo más de una hora. Está abierto todos los días desde las 9 a 20 y cuesta unos 15 soles.

De allí a unas pocas cuadras se puede visitar la casa colonial Juan de Aliaga. Una casa museo que refleja las costumbres y estilos de vida de la clase alta limeña. La mansión cuenta con 18 ambientes e inmobiliarios de la época. A mediados del siglo XIX, con Juan de Aliaga como propietario, se hacen reparaciones que le han dejado el actual aspecto tiene.

En la entrada se encuentra un doble portón que conduce al zaguán, con piso de lajas de piedra, en donde empieza la escalera que lleva a los altos de la mansión. Esta casona tiene elementos del renacimiento, barroco y también neoclásico, y con varios estilos europeos adaptados al mundo virreinal limeño. Con una hora de recorrido alcanza, ideal para ir en familia. Se puede visitar de lunes a domingo y cuesta unos 30 soles.

El recorrido histórico no está completo sin una visita al Museo Larco, la joya de la historia peruana. Un paseo por el antiguo Perú y la íntima relación que las sociedades precolombinas tenían con la naturaleza. Desde su fundación, en 1926, el museo tiene acceso público a sus colecciones y fue uno de los primeros del mundo en tener sus depósitos visitables con más de 30 mil piezas arqueológicas.

El Museo Larco fue fundado en 1926 por Rafael Larco Hoyle, pionero de la arqueología peruana, y alberga una fascinante colección de arte precolombino de unas 45 mil piezas. Emplazado en una casona virreinal del siglo XVIII y rodeado de hermosos jardines, el museo es una excelente oportunidad para comprender la fascinante historia del antiguo Perú.

Quipus

Entre cerámicas, vestimentas y joyerías se encuentran expuestos algunos de los majestuosos Quipus —derivado del vocablo quechua khipu, que significa nudo o ligadura—. Estos magníficos instrumentos de almacenamiento de información que consiste en cuerdas de lana provistos de nudos son una muestra del grado de desarrollo de las civilizaciones andinas.

Con la entrada se puede visitar la exposición permanente del museo, los depósitos y la sala Erótica. Está abierto todos los días de 9 a 22. La entrada cuesta 30 soles y se puede recorrer en unas horas, pero la recomendación es pasar allí la mayor cantidad de tiempo posible. De todas formas, si la noche nos encuentra todavía en el museo, el lugar cuenta con un excelente restaurante de platos tradicionales para almorzar o cenar y poder ir directamente al hotel a descansar.

Lima es una ciudad de contrastes, en sus calles conviven huacas y edificaciones modernas, la cultura se mezcla con lo natural y pasear entre los olivos del barrio de San Isidro puede ser una buena oportunidad para conectar con la naturaleza. Por eso no es inusual


>> Imperdibles

Puente de los suspiros
Contar hasta tres y llenar los pulmones de aire, caminar decidido los 20 metros hacia el otro lado del puente como quien sabe lo que hace y asegurarse de que algún compañero de viaje documente el momento por si el deseo se cumple. Básicamente ese es el objetivo.

Puede ser cierto o no, pero nadie deja de hacerlo, es una tradición. La historia cuenta que a quien atraviese el puente aguantando la respiración se le cumplirá el deseo que pida. En pleno corazón de Barranco se encuentra el Puente de los Suspiros, una tradicional estructura de madera que envuelve de romanticismo el barrio. Frente a la iglesia de Iglesia La Ermita y rodeado de pequeños puestos de artesanos y tiendas de diseño, el lugar se convierte en una excelente opción para pasar la tarde. Comer en los tradicionales bodegones puede ser una experiencia inolvidable.

Más allá de la fantasía que hay detrás, el Puente de los Suspiros es un sitio pintoresco en donde se pasa un rato agradable. A un lado del puente está un pequeño pasillo que lleva hasta un mirador con una hermosa vista hacia el mar y gran parte de la Costa Verde de Lima. De ese mismo lado se encuentra la famosa iglesia La Ermita, una antigua capilla de adobe que fue incendiada y destruida durante la guerra del Pacífico y luego reconstruida, igual que el puente de los suspiros. Por abajo del puente está la famosa bajada de los baños, por la cual los antiguos pescadores de la zona bajaban diariamente al mar para cumplir con su faena. Vale la pena quedarse en cada lugar y apreciar los detalles.

Cook Club, la cocina interactiva
La gastronomía peruana está considerada una de las mejores del mundo y quién no ha soñado alguna vez con deleitar a sus amigos o su pareja cocinando como un profesional. Esta es la mejor oportunidad. Que no tengo los elementos, que me falta algún ingrediente ya no son excusas. En el barrio de Miraflores, Frente al Parque Tradiciones, la cocina está abierta a quien quiera probar una nueva experiencia al momento de almorzar o cenar.

Fernando Palomino comanda las acciones. El chef residente con más de 15 años de experiencia prepara la escena y nada falta. Entre historias culinarias y detalles de los ingredientes, acompañado con un pisco, las tensiones se aflojan y de a poco todos meten la mano en el plato.

Aprender y disfrutar es la idea, entre amigos o en familia, poco a poco, se van preparando los manjares. El desafío consta de tres platos y de manera colaborativa todos van tomando su turno, como si también aprendiéramos a trabajar en equipo. El objetivo es preparar lo que vas a comer y lo que van a comer tus amigos (hay que tener ojo con las tentaciones).

Por momentos hay fuego en la cocina, pero la carne no se quema, se flambea, o por lo menos esa es la intención. Ahora los más grandes amateurs lucen como salidos de un programa de televisión. La idea es pasar un momento inolvidable en Cook Club, y claro que se logra. La comida ya está servida. ¡Buen provecho!
De lunes a sábados, de 9 a 23,
(01) 415 8709 reservas@cookclub.com.pe.
Avenida Roca y Boloña 134, Miraflores.

Parapente, un paseo por las nubes

Si usted está leyendo esto es porque el viaje es seguro. Así que tranquilo, relájese y goce que este apartado viene con más recomendaciones que advertencias. Mientras los especialistas preparan los equipos, su cabeza intentará recordar en qué momento le pareció que contratar la actividad era una buena idea y, a menos que tenga una experiencia previa en este tipo de locuras, los 80 dólares que cuesta el paseo será el menor de sus problemas.

Pero no sea cobarde, que hay gente mirando. Fingir que se olvidó algo en el hotel no servirá de mucho, uno de los ayudantes ya lo estará empujando hacia el final del barranco.

El primer impacto es abismal. Los brazos se entumecen y las piernas se aflojan, pero en unos minutos logrará articular una palabra y podrá preguntarle el nombre al instructor o saber si falta mucho para pegar la vuelta.

Ubicar la mirada en un punto fijo es un buen método para no perder la cordura en el comienzo, después sólo hay que dejarse llevar por la experiencia, que quedará registrada en la memoria de la GoPro que llevaremos a casa. Llegando a la mitad del recorrido mirar hacia abajo parece una buena opción, la vista es tan maravillosa como emocionante, el mar rompiendo en los acantilados parece una pintura y usted está ahí contemplando en silencio la belleza de una ciudad que no para de sorprender.

El vuelo dura alrededor de 10 minutos y se realiza a una altura entre 80 y 180 metros. Los vuelos se hacen todo el año, usualmente después de mediodía, dependiendo de las condiciones climáticas y de la intensidad del viento. Al lado del parque del Amor en Miraflores. No hace falta reserva.

Surfeando Lima
Si el vuelo no es lo suyo, pruebe por agua, tal vez las olas sean una opción más segura al momento de practicar alguna actividad extrema. O tal vez no, pero hay que probar.

En el centro de la capital peruana se puede surfear a la sombra de los rascacielos. Los barrios como Miraflores, Barranco o Chorrillos han sido delineados en paralelo al litoral, conocido como Costa Verde, y permiten disfrutar de espectaculares vistas del océano desde sus malecones. Sin embargo, uno de los más valiosos tesoros escondidos de la ciudad son sus olas. El litoral de Lima es territorio de surfistas.

La historia del surf peruano está íntimamente ligada a las playas de Lima. Aquí fue donde se vio la primera tabla moderna en el país, traída a finales de la década de 1930. Desde entonces la fiebre del surf se instaló inmediatamente en la cultura limeña, sobre todo, entre los jóvenes de las familias más pudientes.

La Costa Verde limeña es una irrechazable invitación a practicar el surf. Son kilómetros de posibilidades, con un sinnúmero de rompientes a muy poca distancia unos de otros, con oleajes de muy diversa intensidad y dificultad, idóneos tanto para principiantes como para expertos. Por la calidad de sus infraestructuras y por la accesibilidad de sus playas, Miraflores, Barranco y Chorrillos son los distritos que atraen el mayor número de surfistas de la capital. En estas aguas siempre hay algún tablista tentando la suerte del oleaje. La estabilidad meteorológica de Lima, donde el clima es templado y nunca llueve, permite salir al mar todos los días del año.

Cata de piscos en el barrio Barranco
La otra parte de la gastronomía peruana son las pisquerías limeñas, una movida bastante parecida a la que se vive en Rosario con las las cervecerías. Viejas mansiones adaptadas en locales nocturnos que permiten disfrutar gran variedad de tragos a base de pisco. Una buena alternativa a los locales bailables para los malos con los pies.

La mayoría de los tragos elaborados son a base de pisco, que generalmente es macerado en hierbas, hojas de coca, canela y ruda. También se puede disfrutar de tragos con frutas exóticas y de temporada, macerados y sours. No se puede dejar de probar el "Ayahuasca Sour", la especialidad de la casa. Hecho a base de pisco macerado con hojas de coca, jugo de aguaymanto y tumbo (fruta difícil de describir, pero muy sabrosa). El desafío es no tumbarse. ¡Salud!

Ayahuasca restobar. En la Mansión Berninzon, una casona barranquina de la época republicana construida entre los años 1875 y 1895.

Callao
Monumental Callao es una de las nuevas áreas de moda cerca de Lima. La Provincia Constitucional del Callao está al lado de la región de Lima y juntas conforman el área de Lima Metropolitana. Es en el antiguo y famoso distrito portuario donde Monumental Callao convirtió un rincón olvidado en una verdadera obra de arte urbana.

En sus calles se puede encontrar graffitis, grandes murales y verdaderas expresiones de arte urbano. Colmado de galerías de arte, tiendas de moda, buena comida y eventos culturales, la escena artística tiene aquí uno de sus mejores exponentes. Está tan cerca de Lima que vale la pena debe darse una vuelta al barrio. La zona, con sus talleres y calles coloridas, es perfecta para un viaje familiar el fin de semana. Puede unirse a clases de graffitis o visitas guiadas por las galerías.

El Callao era conocido en el mundo por el contrabando de cocaína, la presencia de crimen organizado y las bandas de narcotraficantes. Sin embargo, gracias a la iniciativa privada "Proyecto Fugaz" de un inversor y amante del arte israelí, comenzó un proceso de gentrificación y renovación, y renació el Monumental Callao. A través del arte y la cultura, la transformación comenzó con unos pocos artistas locales que rediseñaron varias paredes en el centro histórico, cargándolo de una atmósfera aún más diversa y multicultural.

Fortaleza Real Felipe
Apenas a 500 metros de Callao Monumental se encuentra la Fortaleza del Real Felipe par alos fanáticos de la historia militar. Esta dependencia del Ejército del Perú es la encargada de resguardar los objetos utilizados en las batallas por la independencia de Perú. Los cuatro museos de esta edificación militar construida en el siglo XVIII reconstruyen la historia de la defensa del puerto contra los ataques de piratas y corsarios.

La fortaleza tiene la forma de un pentágono irregular y ocupa un área de siete hectáreas. En cada uno de sus cinco vértices se edificó un baluarte, bautizados con los nombres de El Rey, La Reina, San Felipe, San Carlos y San José.

En su interior podemos encontrar La Puerta del Perdón, utilizada en 1825 por los desertores que se pasaban al lado patriota; El Caballero de los Doce Cañones, un fuerte impenetrable en caso de la ocupación del atacante; La Casa del Gobernador, el lugar de alojamiento del jefe de militar de plaza. Tenía tallado en su frente los escudos de los reyes de España. Hoy se exhiben allí armamentos de diferentes épocas desde la incaica, pasando por los precursores y próceres de la Independencia del Perú.

Otro aspecto de la Fortaleza es el de cárcel. Las mazmorras tienen un ancho de 60 centímetros, donde los presos debían estar de pie y vivían allí, con todo lo que eso significa.

El recorrido por la que fuera la más grande construcción militar de España en América demanda no más de dos horas y se pueden realizar visitas nocturnas. Consultas: fortalezarealfelipe@gmail.com.

Cómo llegar

Latam. Vuelos todos los días. Directos desde Rosario desde aproximadamente u$s 700. Aerolíneas Argentinas. Desde $ 32 mil (con escala en aeroparque).



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