Turismo

Recuerdos de Palma de Mallorca

Cuando salimos del aeropuerto de Barajas en Madrid hacia Palma de Mallorca, donde vivian nuestros amigos Paco y Nora, no podiamos creer la sorpresa que tuvimos cuando se nos presentó la posibilidad de hacer este paseo increíble a las Islas Baleares.

Domingo 24 de Junio de 2018

Cuando salimos del aeropuerto de Barajas en Madrid hacia Palma de Mallorca, donde vivian nuestros amigos Paco y Nora, no podiamos creer la sorpresa que tuvimos cuando se nos presentó la posibilidad de hacer este paseo increíble a las Islas Baleares. Hacía ya 25 días que habiamos viajado para realizar esa excursión tan soñada y asi conocer Europa, la tierra de nuestros ancestros.

Después de recorrer varios paises de los cuales tendremos para toda la vida una cantidad imborrable de recuerdos, llegamos a España con la única pena de no haber podido solucionar un problema que hubo en la emisión de los pasajes y por el cual debíamos volver diez dias antes de lo previsto. Con la idea de que lo solucionariamos en alguna parte del viaje, de acuerdo a lo aconsejado por la aerolínea, llegamos a Madrid sin ninguna novedad al respecto, pero ¡oh sorpresa!, al ir a chequear los pasajes de vuelta, nos dijeron que teniamos la fecha de regreso para diez dias más adelante.

Ni lerdos ni perezosos nos fuimos a una oficina de turismo y contratamos ese paseo increíble que nos llevó a conocer un verdadero paraíso: Palma de Mallorca. Hacia unos cuantos años que Paco y Nora vivian alli. El era medico, de Valencia, y ejercía su profesion en el hospital de Palma. Era muy buen profesional y habia conocido a Nora, una cordobesa que fue a la isla a trabajar en Turismo. Juntos formaron una hermosa familia. Nos fueron a esperar al aeropuerto y desde ese momento fue como un sueño: paisajes increíbles, playas de arenas blancas y aguas transparentes.

Visitamos lugares emblemáticos como las Cuevas del Drach, Puerto Soller, Formentera, Can Piccafort, Manacor. La estadía en esa maravillosa Isla del Mediterráneo dejó para siempre huellas imborrables en nuestro recuerdo, pececitos de colores, molinos de viento, cuevas espectaculares, ermitas, donde los fanáticos viven su solitaria vida.

Pueblos de insuperable belleza y una muy bien desplegada trama turística para que se puedan disfrutar a pleno ell Castillo de Bellver y la maravillosa Catedral deslumbraron nuestros sentidos. La excursión que hicimos a Puerto Soller en un trencito que atraviesa la isla fue algo mágico.

Así fue que casi sin pensarlo accedimos a una de las más maravillosas experiencias de nuestro viaje. Después de varios días de disfrute permanente, que incluyeron varias comidas típicas basadas en la fauna marina, paellas, rabas, -por supuesto, acompañados de nuestros queridos amigos- una mañana de sol extraordinaria emprendimos el viaje de regreso, llevando en nuestros corazones la satisfacción absoluta y el agradecimiento a la vida por brindarnos esa posibilidad.

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