Turismo

Los nuevos habitantes

Para este verano, Bioparque Temaiken tiene nuevos habitantes que llegaron desde Johannesburgo, Sudáfrica. Se trata de cuatro chitas juveniles (dos machos y dos hembras), una especie en grave peligro de extinción.

Domingo 23 de Diciembre de 2007

Para este verano, Bioparque Temaiken tiene nuevos habitantes que llegaron desde Johannesburgo, Sudáfrica. Se trata de cuatro chitas juveniles (dos machos y dos hembras), una especie en grave peligro de extinción. Después de un año de trabajo, y teniendo como eje el bienestar animal y la seguridad, se inaugura un ambiente de 1.250 metros cuadrados donde los chitas viven desde hace unos días y podrán ser disfrutados por toda la familia.

Los visitantes podrán conocerlos desde muy cerca y aprender las especiales cualidades de estos felinos, como por ejemplo que son los más rápidos del mundo, alcanzando los 120 kilómetros por hora; que no tiene garras retráctiles; que su efectividad de caza es del 65 por ciento y que en la antigüedad eran adorados por los egipcios.

Con la llegada de Cleopatra, Isis, Ramsés y Amón, en Temaiken no sólo se podrá disfrutar de estos cuatro ejemplares, sino también divertirse con actividades en todo el parque, tendientes a enseñar los secretos de los chitas de una manera amena.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), declaró a los chitas dentro de la Lista Roja de especies amenazadas. Su categoría de conservación es "vulnerable", y por consiguiente, se considera enfrentado a un riesgo alto de extinción en estado silvestre. La reducción del hábitat natural es uno de los principales factores que inciden en la reducción numérica de la especie, como también la cacería en búsqueda de su apreciada piel y la captura de ejemplares para su domesticación.

A pesar de que las camadas son numerosas, la mortalidad es elevada y el número de crías se reduce notablemente en los seis primeros meses. La drástica disminución numérica, sumada a la propia incapacidad de la especie para defender sus presas e incluso sus crías, trajo como resultado el cruce continuo de los supervivientes; derivando en un bajo grado de fecundidad por la escasa variabilidad genética.

En Egipto, los chitas constituían un símbolo de protección de la realeza. Los faraones los tenían como fieles compañeros de caza. Estatuas y pinturas de estos felinos han sido encontradas en tumbas reales, por la creencia de que velozmente llevarían el espíritu de los faraones a su destino final. Esta adoración dio pie a que por primera vez se asignara un nombre a una especie de Temaikèn, y se desarrollaran numerosas intervenciones en todo el Bioparque para celebrar la llegada de estos animales.

Siendo el único bioparque de Sudamérica certificado por la AZA (Asociación de Zoológicos y Acuarios), el nuevo recinto del parque fue diseñado bajo estrictas normas de seguridad. Los vidrios del mirador bajo, se encuentran acondicionados con normas de seguridad contra impactos, poseen protección contra los rayos UV y sirven de control acústico.

Se encuentran constituidos por láminas de vidrio intercaladas con películas de material plástico de alta resistencia y elasticidad, garantizando así la protección de las personas y el cuidado ambiental.

Para mayor información: www.temaiken.org.ar.

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