Turismo

La Unesco distingue el patrimonio uruguayo

Hace 20 años fue Colonia de Sacramento, hoy el Frigorífico Anglo, y en un futuro cercano se sumará la obra del arquitecto Eladio Dieste. Los charrúas celebran el reconocimiento a la puesta en valor de su rica hostoria. 

Lunes 28 de Septiembre de 2015

Finalmente el comité patrimonial de la Unesco aprobó la inscripción en la lista del patrimonio mundial al ex frigorífico Anglo de Fray Bentos, un complejo situado al oeste de esa ciudad, sobre las aguas del río Uruguay, donde hoy funciona el museo de la Revolución Industrial.
 
La noticia fue más que bienvenida por los uruguayos y particularmente por el sector turístico, que identifica en el reconocimiento un gran estímulo para el posicionamiento del destino.
 
El reconocimiento como "Paisaje cultural industrial" de la ciudad, en el departamento de Río Negro, como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco es "un desafío y una oportunidad", dijo el subsecretario del Ministerio de Turismo, Benjamín Liberoff. "Para el Uruguay y en particular para la zona significa un enorme desafío de gestión para promover su valor porque implica generar otros atractivos que permitan potenciarlo sin afectar el área protegida", observó el funcionario.
 
El paisaje industrial comprende los edificios y equipamientos de la empresa Liebig’s Extract of Meat Company, que en 1865 empezó a exportar a Europa su producción de carne en conserva y concentrado de carne, así como los de su sucesora, la compañía Anglo Meat Packing Plant, que inició la exportación de carne refrigerada a partir de 1924. Los muelles sobre el río Uruguay, el matadero, las áreas dedicadas al pastoreo, las residencias de jefes y obreros, y sus lugares de esparcimiento, también forman parte del paisaje a ser preservado.
 
El reconocimiento se suscitó en la categoría de Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad, luego de cinco años de trabajo y mejoramiento del proyecto original. Con la declaración de Patrimonio de la Humanidad el conjunto de Fray Bentos se convirtió en el segundo bien material de Uruguay en alcanzar esta distinción; que hasta ahora sólo lo tenía, desde 1995, el barrio histórico de Colonia del Sacramento.
 
El viceministro de Turismo explicó que el área que se presentó para la candidatura ante la Unesco viene siendo trabajada como un museo, pero que hay otros proyectos en implementación a lo largo de la planta frigorífica, como la concreción de un núcleo de estudios de la Universidad Tecnológica de Uruguay, con vistas a desarrollar la zona. Respecto al turismo, a su juicio, habrá que, por ejemplo, "generar circuitos o actividades para aprovechar el río Uruguay”.
 
Relevancia histórica
 
El Frigorífico Anglo, que hoy funciona como Museo de la Revolución Industrial, constituye un ejemplo excepcional de la evolución de la estructura social y económica de los siglos XIX y XX en Uruguay y la región, resultante de la integración y del aporte cultural de inmigrantes de más de 60 nacionalidades que llegaron a trabajar allí. El lugar, inclusive, fue conocido como “la cocina del mundo”, por su valor estratégico en las guerras mundiales. Particularmente, en la segunda, en donde el corned beef Fray Bentos del frigorífico Anglo alcanzó fama mundial.
 
El inicio
 
A fines del siglo XIX el químico alemán Justus Von Liebig, se abocó a obtener el extracto de carne con el fin de mejorar el aporte en proteínas de la población mal nutrida, su solución terminaría industrializándose en Uruguay. La carne era un alimento costoso en Europa, mientras en Sudamérica existían grandes pastizales con numerosas estancias ganaderas. Su concentrado de carne era fácilmente transportable y fácil de conservar, lo que le garantizaría su éxito.
 
El establecimiento fraybentino, no sólo estaría destinado a innovar en la alimentación, sino también en la promoción de los productos. Para dar a conocer su revolucionario extracto de carne, acompañaría su producción con figuritas coleccionables que recorrerían el mundo.
 
En 1873 la Liebig Company comenzó la producción del famoso corned beef, creado a partir de carne de ternera, tratada en salmuera primero y hervida en vinagre a fuego lento después. Otro avance en la producción que se suscitó más tarde en este paisaje industrial, fue la exportación de la carne congelada, a partir de cámaras frigoríficas con enorme capacidad de almacenamiento destinadas a abastecer el mercado europeo.
 
El establecimiento también supo sacarle provecho a los huesos y hasta los pelos de las orejas de las vacas. Mientras que los primeros eran procesados y comercializados a fabricantes de botones y hebillas, los segundos eran muy apreciados para la confección de pinceles. La Liebig Company también fue el primer lugar de Uruguay en tener una instalación eléctrica, adelantándose inclusive a Montevideo. La primera lámpara eléctrica se encendió en 1883.
 
Algunas cifras
 
En el Frigorífico Anglo llegaron a trabajar 4.500 personas de 60 nacionalidades. Su capacidad de almacenamiento alcanzó las 18.500 toneladas, lo que constituyó todo un récord para la época. En su mejor etapa, llegaron a faenarse diariamente 1.600 vacunos y hasta 6.000 ovinos. En sus 116 años de actividad dio trabajo a unas 36.000 personas. En torno al establecimiento, se construyeron viviendas para los trabajadores, escuelas, e incluso consulados inglés y alemán. El conjunto edilicio sigue casi intacto, de ahí su reconocimiento.
 
Colonia del Sacramento: A 20 años de su distinción 
Aunque es el más reciente, el Anglo no es el único atractivo patrimonial que suscitó la atención de la Unesco en el litoral sur del Uruguay. Precisamente, en diciembre de 2015, se celebrarán los 20 años de la inscripción del Barrio Histórico de Colonia del Sacramento, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
 
Fundada en 1680 por el portugués Manuel Lobo, la ciudad colonial pasó de dominio portugués a dominio español varias veces, hasta la independencia de la Banda Oriental en 1825. Estos sucesos la convirtieron en un crisol de formas arquitectónicas y urbanísticas en el que conviven estilos coloniales portugueses y viviendas de porte español que validaron su distinción. 
 
Caminar a través de las calles empedradas de su casco viejo, a la luz de viejos faroles, transporta a los visitantes a los tiempos de la colonia. Cualquier época del año, resulta ideal para recorrer este vestigio del dominio español y portugués, situado a sólo una hora de Buenos Aires por barco, y a dos horas de Montevideo por carretera. 
 
Museos, teatro, arte, artesanías y una peculiar gastronomía con rasgos locales se conjugan con una oferta hotelera de calidad, con opciones que van desde grandes cadenas internacionales a típicas posadas coloniales. 
 
Grutas del Palacio, segundo geoparque de Sudamérica 
 
Otro atractivo próximo que cuenta con el auspicio de la Unesco, es el Geoparque Grutas del Palacio, en el departamento de Flores, a 45 kilómetros al norte de su capital, Trinidad. Este espacio pasó a integrar, desde el 2013 una red global de geoparques de aproximadamente un centenar localizados en 29 países de todo el mundo, auspiciada por Unesco.
 
Desde entonces, el departamento de Flores se convirtió en el único lugar de la Sudamérica hispanoparlante donde existe un geoparque integrado a la Red Global de Geoparques, además del de Chapada do Araripe (Brasil). 
 
El geoparque Grutas del Palacio, abarca una superficie total de 3.641 km2, y está apenas a dos horas de Montevideo. Para conocerlo en su totalidad se necesita más de un día y, en muchos casos, se requiere coordinaciones previas, para acceder a algunos de los espacios.
 
Ingresar en Grutas del Palacio, contemplar pinturas rupestres de Chamangá, recorrer bellos paisajes de colinas y cerros, disfrutar de grandes lagos, arroyos y ríos, y admirar una falla geológica de más de un kilómetro de extensión, son  sólo algunas de las experiencias que ofrece el destino. No sólo los aficionados a la geología, la paleontología y la arqueología se sorprenden al llegar; el lugar también resulta propicio para el turista aventurero que llega en busca de nuevas experiencias de ecoturismo. Sus praderas naturales, los grandes lagos situados al norte del departamento y la Reserva de Flora y Fauna de Trinidad permiten un contacto íntimo y profundo con la naturaleza. Los establecimientos  y estancias rurales conservan entrañables y ricas tradiciones, ofreciendo cálidos alojamientos y una excelente gastronomía típica. 
 
Liberoff: “Esto es un desafío y una oportunidad”
 
El reconocimiento del "Paisaje cultural industrial" de la ciudad uruguaya como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco es "un desafío y una oportunidad", dijo el subsecretario del Ministerio de Turismo, Benjamín Liberoff.
 
"Para Uruguay y en particular para la zona significa un enorme desafío de gestión para promover su valor porque implica generar otros atractivos que permitan potenciarlo sin afectar el área protegida", dijo el subsecretario.
 
Agregó que “la mencionada distinción, producto del esfuerzo de varios años de trabajo interdisciplinario, que se inicia en 2009, reconoce, además del valor universal excepcional del sitio, la rigurosa preparación del expediente de candidatura por parte del equipo técnico del Uruguay, que presentó la candidatura”.
 
En ese sentido, Liberoff también destacó el trabajo de las personas involucradas en "materializar" la apuesta" para contribuir con conocimiento a nivel mundial". También explicó que el área que se presentó para la candidatura ante la Unesco viene siendo trabajada como un museo, pero que hay otros proyectos en implementación a lo largo de la planta frigorífica, como la concreción de un núcleo de estudios de la Universidad Tecnológica de Uruguay, con vistas a desarrollar la zona.
 
Respecto al turismo, a su juicio, habrá que, por ejemplo, "generar circuitos o actividades para aprovechar el río Uruguay”.
 

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