La playa brasileña escondida entre acantilados que enamora a viajeros de todo el mundo

En Fernando de Noronha, este destino combina aguas transparentes, arena clara, acantilados cubiertos de vegetación y una extraordinaria vida marina

07:00 hs - Sábado 26 de Septiembre de 2026

Hay lugares a los que no se llega simplemente bajando del auto y caminando unos metros. La Praia do Sancho, en el archipiélago brasileño de Fernando de Noronha, es uno de ellos. Escondida entre paredes de roca y vegetación, frente a las aguas del Atlántico, esta playa aparece como una pequeña bahía de arena clara y mar transparente. El acceso es parte de la experiencia y también de la razón por la que el paisaje conserva buena parte de su carácter natural.

La postal volvió a ganar reconocimiento internacional en 2026. En los premios Travelers' Choice Best of the Best de Tripadvisor, definidos a partir de las opiniones y valoraciones de viajeros, Baia do Sancho quedó sexta entre las playas de Sudamérica.

Una isla en medio del Atlántico

Fernando de Noronha es un archipiélago de origen volcánico situado frente a la costa del estado brasileño de Pernambuco. La isla principal concentra un territorio de gran riqueza natural, protegido mediante distintas figuras de conservación.

Paraíso. La isla volcánica de Fernando de Noronha es una reserva natural, ideal para hacer ecoturismo.

Allí, la Praia do Sancho ocupa un sector de la costa rodeado por acantilados verdes. Desde los miradores ubicados en la parte superior, el contraste entre la vegetación, la roca y el azul del océano permite anticipar lo que espera abajo. La playa forma parte del Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha y el acceso está regulado para reducir el impacto sobre el ambiente.

El entorno submarino es otro de sus grandes atractivos. Las aguas transparentes permiten observar peces de diferentes especies y, según las condiciones, es posible encontrarse con tortugas, rayas, tiburones y delfines. La riqueza de la fauna marina convierte al lugar también en un punto buscado para practicar snorkel y buceo.

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Llegar también es parte del viaje

La Praia do Sancho no tiene un acceso convencional hasta la línea de arena. Se puede llegar por mar, mediante embarcaciones que permiten contemplar los acantilados desde otra perspectiva, o por tierra, hasta la zona superior de la playa.

Solitaria. La isla de Fernando de Noronha se encuentra a 545 kilómetros de Recife en dirección a Europa.

Desde allí comienza el descenso por una estructura de escaleras instalada entre las paredes de roca. El tramo final atraviesa un estrecho pasadizo antes de desembocar en la arena. El recorrido requiere atención y el regreso implica volver a subir por el mismo sector. También existen restricciones y horarios de ingreso que deben consultarse antes de la visita.

Una vez abajo, la playa ofrece un paisaje sin grandes construcciones. La arena clara, el agua de distintas tonalidades de azul y las paredes verdes que rodean la bahía construyen una postal que parece aislada del resto del mundo.

Un paraíso bajo protección

La belleza de Sancho está estrechamente vinculada con las medidas destinadas a conservarla. Fernando de Noronha limita el ingreso y establece diferentes tasas y controles para quienes visitan el archipiélago. En 2026, la Tasa de Preservación Ambiental tiene un valor diario de R$105,79 para una estadía de un día, con montos progresivos según la cantidad de jornadas.

A esto se suma el acceso al área del Parque Nacional Marino, que cuenta con sus propias reglas y condiciones de visita. En un destino donde la naturaleza es el principal atractivo, estas medidas buscan preservar un ambiente especialmente sensible.

Más que una playa de fácil acceso, Sancho propone otra clase de experiencia. Hay que viajar hasta una isla remota, caminar entre la vegetación y descender por la roca para llegar a la costa. Allí, frente al Atlántico, aparece una bahía de dimensiones pequeñas y enorme belleza, uno de esos paisajes brasileños que explican por qué Fernando de Noronha continúa ocupando un lugar destacado entre los destinos naturales de Sudamérica.