Turismo

LA NAVE DE LOS DIOSES

Así se conoce al Costa Serena, un crucero de 12 pisos de alto y tres cuadras de largo que realiza travesías de ensueño

Domingo 15 de Julio de 2012


Si las costas del Mediterráneo ya son de por sí paradisíacas, recorrerlas a bordo de un crucero las convierte en una experiencia única e irrepetible. Es que la majestuosidad del paisaje encuentra así su complemento ideal. El Costa Serena, llamado "La Nave de los Dioses" por su temática relacionada a la mitología griega y romana, tiene todo lo que hay que tener para satisfacer los caprichos del viajero más exigente (desde discos, casinos, múltiples restaurantes, piscinas y un fabuloso spa hasta un simulador de fórmula uno) y cada puerto al que llega es, sencillamente, deslumbrante. Mide 290 metros de largo, tiene 12 pisos de alto, pesa 114 mil toneladas y puede albergar hasta 3.780 huéspedes que, luego de experimentar un viaje en sus camarotes, tendrán una difícil encrucijada: ¿cómo planear después de eso unas vacaciones más placenteras?

El periplo comenzó en Civitavecchia, una bella ciudad portuaria situada a escasos kilómetros de Roma donde el Costa Serena levó anclas para adentrarse en un Mar Mediterráneo que deslumbra con su azul intenso, casi turquesa. La experiencia fue fascinante y las ciudades visitadas, inigualables: Palermo, Palma de Mallorca, Valencia, Marsella, Savona y el Principado de Mónaco. Algo es seguro, ni bien se pone un pie en el buque el estrés parece decir adiós. "Es que la gente busca cada vez más las cosas que le solucionan la vida, y en un crucero la idea es pasar una semana de entretenimiento sin tener que preocuparte por nada", sostiene Pablo Laudonia, gerente comercial de Costa Cruceros SA.

Las "soluciones a la vida" de la que habla aparecen rápido. Con sólo llegar al puerto ya se empieza a experimentarlas. Elegantes azafatas dan la bienvenida en múltiples idiomas y si manejar distintas lenguas no es el fuerte del viajero, tranquilo, todo el personal del buque tiene en la solapa las banderas de los idiomas que habla (y la española es muy frecuente). Se llenan formularios de rigor, se despachan las valijas (el personal se encarga de dejarlas en el camarote mientras uno hace los trámites de embarque) y a disfrutar!!!

En el quinto piso el lobby central sorprende: en una barra sirven exquisitos tragos, un piano trae acordes de jazz que se fusionan con las sensuales tonadas francesas, tres ascensores panorámicos suben y bajan mientras la parte inferior de los mismos cambian de color. Un piso más arriba los free shop acaparan la atención fundamentalmente de las mujeres. Allí se puede conseguir artículos de primeras marcas libres de impuestos y a lo largo del viaje habrá descuentos especiales en perfumes, joyas y relojes. En fin, todas oportunidades que las damas no dejarán pasar.

Seguridad. Antes de zarpar y minutos después de que el viajero ya se ubicó en su camarote es obligatorio hacer el simulacro de evacuación ante casos de emergencia. De acuerdo al idioma que hable el pasajero será la nacionalidad del coordinador que lo guiará. Todo se anuncia por altoparlantes en cinco idiomas: inglés, italiano, español, francés y alemán. Es muy simple y hace a la seguridad básica de todos los huéspedes. De aquí en más sólo hay que relajarse y dejarse sorprender.

El Costa Serena zarpa con rumbo a Palermo (Sicilia, Italia). Son las seis de la tarde, la temperatura ronda los 20 grados y los restaurantes se preparan para recibir a sus comensales. Cada noche hay tres platos distintos, uno más exquisito que el otro. Todos incluyen entrada, plato principal y postre. ¿Los gustos? De los más variados: carnes, pescados, pastas, siempre de excelente calidad. Durante el periplo se asistirá a la fiesta italiana y a la noche de gala, en la que el capitán y todos sus oficiales dan la bienvenida.
  Culminada la cena hay un amplio abanico de posibilidades para pasar la noche: infinidad de barras donde compartir buenos tragos, música en vivo para todos los gustos, un elegante casino con máquinas tragamonedas, mesas de Black Jack y ruletas y una disco donde los más jóvenes se divierten hasta entrada la madrugada. Los amantes del bingo también tienen uno esperándolos cada noche en el Costa Serena y los que optan por el teatro pueden disfrutar de interesantes obras y hasta de un musical sorprendente.
  Pero si su pasión es el cine, a no desesperar, ya que el buque cuenta con una modernísima sala 4 D (sí, leyó bien, 4 D) que hace mucho más placentero el deleite del séptimo arte. “El objetivo es que los pasajeros la pasen bien. Es muy común ver familias enteras a bordo de nuestros cruceros, ya que da la posibilidad de que todos se diviertan con lo que más le gusta a cada uno. Los abuelos tienen el bingo, cine o teatro; los padres un buen trago escuchando una linda banda o jugando unas fichas en el casino; los adolescentes la disco y los más chiquitos los distintos playrooms con un montón de actividades”, sostiene Laudonia.
  Así, la familia puede disfrutar de una linda cena en conjunto y después cada uno “sacarle el jugo” a lo que más le guste.

Costos. A la hora de dimensionar los costos de estas soñadas vacaciones, Laudonia reafirma un concepto. “Si analizás que acá tenés todo y hasta vas a zafar de esa molesta pregunta de “¿y esta noche qué hacemos?, es conveniente. Si contratás el viaje con algunos meses de antelación te termina saliendo en promedio unos 600 dólares por persona. Y para tener un régimen all inclusive, donde hasta te olvidas del costo de las bebidas, le tenés que sumar unos 27 dólares por día por persona. Es más, hasta podés comprar por adelantado paquetes de 20 gaseosas para los chicos”.
  Los paquetes para los pasajeros del interior del país tienen además un descuento de 100 dólares por gastos de traslado (no hay que olvidar que para hacer este viaje en particular hay que tomar un avión en Ezeiza y volar hasta Roma).

El placer del spa. Si algo le faltaba al Costa Serena para ser realmente de ensueño es el Samsara Spa. Tiene seis mil metros cuadrados distribuidos en dos pisos, jardines de invierno, los más tradicionales rituales para el relax, 55 cabinas de masajes, sauna e hidromasajes. Todo decorado con un estilo oriental y hoy se erige como el centro para el bienestar y la salud más grande construido en un crucero.
  Los que no pueden estar sin abandonar su rutina aeróbica también tienen un moderno gimnasio a bordo, una pista atlética y hasta una cancha de tenis. Además hay dos piscinas con techo transparente corredizo para aprovecharlas a pleno durante los cruceros de invierno, otras dos externas y un tobogán espectacular para disfrutar sin culpa los chapuzones.
  Por si esto fuera poco, la frutilla del postre está en el piso 12: un simulador de fórmula uno que permite vivir la experiencia de manejar a 350 kilómetros por hora. ¿Qué tal?
  Cada noche se edita el “Today”, un diario interno en el que se publican todas las actividades de la jornada y que incluye un mapa de la ciudad a la que se arribará.
  Allí no sólo se informa del horario en el que el crucero arribará y zarpará del próximo puerto sino que además se detallan las actividades que se desarrollarán a bordo durante todo el día. El “Today” es indispensable. Cada noche lo dejan sobre la cama en el camarote y será el fiel compañero de viaje al día siguiente.
  Así, de no ser porque Palma de Mallorca, Mónaco o Palermo son extremadamente bellas, el Costa Serena es tan completo que no hay necesidad de bajarse para disfrutar. Y es precisamente ese complemento de belleza en tierra y a bordo lo que hace de un viaje en crucero una experiencia inigualable. La llaman “La nave de los Dioses” y ser su huésped hace que uno, al menos durante los ocho días que dura el viaje, se sienta como en Olimpo.
 

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