Turismo

La belleza de San Petersburgo

Museos, arquitectura y mucha historia caracterizan a esta ciudad recostada sobre el mar Báltico.

Domingo 06 de Mayo de 2018

La hermosa San Petersburgo es una de las sedes del Mundial de Fútbol Rusia 2018 que comienza en junio próximo. En el estadio Zenit Arena de la antigua ciudad rusa, se verán el martes 26 de junio el equipo argentina con el de Nigeria. Más allá de este dato del momento, convoca siempre: hay mucho por conocer y mostrar de una rica historia volcada en monumentos, museos y palacios.
   Desde que Pedro el Grande la fundó en 1703, la ciudad es considerada como el centro cultural de Rusia. Una cualidad que se confirma apenas se la empieza a recorrer. Recostada sobre el mar Báltico, fue capital del imperio ruso por más de dos siglos y un ícono de la Revolución Rusa de 1917. Esos cambios políticos históricos hicieron que su nombre cambiara varias veces. De hecho, cuando murió Lenin en 1924, por petición de los trabajadores pasó a llamarse Leningrado, en homenaje al líder revolucionario. En 1989, vuelve a su nombre original.
   El Hermitage es el museo por excelencia para conocer si se viaja —Mundial de Fútbol de por medio o no— a Rusia. La entrada está muy bien organizada, se ofrecen mapas y audioguías en diferentes idiomas, y con la particular recomendación de elegir planificadamente qué ver del Museo. Es tan extenso y guarda tantos tesoros artísticos e históricos que es imposible recorrerlo en una, dos o tres jornadas. En su interior conserva más de tres millones de objetos y obras de artes. Un dato que habla de sus dimensiones es el que lo ubica entre los tres museos más grandes del mundo, luego de Louvre en París y el British Museum en Londres. Se despliega por muchas de las habitaciones de lo que fuera el Palacio de Invierno, la residencia de los zares hasta la Revolución bolchevique de 1917.
   Otra visita obligada es la Fortaleza de Pedro y Pablo, una referencia histórica de los inicios de San Petersburgo. En su interior se pueden visitar la catedral de San Pedro y San Pablo, con las tumbas de los zares rusos. La fortaleza se levanta junto al río Neva. A propósito de este río, son muy recomendables los paseos en barco por los canales que cruzan la ciudad o por el mismo Neva: la vista es incomparable. Estos recorridos se realizan tanto de día como de noche, menos en invierno. Hay que recordar que a fines de junio de cada año (verano en esa parte del mundo), se produce el fenómeno de las regiones polares conocido como "Las noches blancas", donde el día nunca deja de ser tal. El paseo en barco permite disfrutar también del famoso el levantamiento de los puentes —un espectáculo característico de San Petersburgo— y la impresionante iluminación nocturna que tiene la ciudad.
   También sobre el río Neva y de la misma orilla que la Fortaleza de Pedro y Pablo está el Acorazado Aurora, otro de los símbolos de la Revolución Rusa, ya que es el barco que en 1917 dio la señal del inicio de la Revolución Bolchevique. En la actualidad es un museo que se puede recorrer con o sin guía. En su interior se conoce cómo vivía la tripulación en esos años y desde cubierta se puede apreciar otra bella postal de la ciudad.
   Además de caminarla, dejarse encantar con su arquitectura e infinidad de sitios, otra visita obligada es el Metro de San Petersburgo: es el más profundo del mundo, se sumerge hasta 110 metros en la tierra. Sus estaciones datan de 1955 y, al igual que las de Moscú, fueran construidas como "palacios para el pueblo". Las caracterizan una llamativa decoración de mármol, pinturas, mosaicos y esculturas (¡y una rigurosa puntualidad de sus trenes!). Las obras artísticas suelen reflejar algún personaje o hecho histórico de Rusia.
   Entre otras sugerencias para conocer en San Peterbusrgo —algunas más nombradas que otras en las guías— son el departamento donde vivió el escritor Fiódor Dostoevsky, hoy museo (Kuznechny pereúlok, 5). La catedral de San Isaac, considerada la más grandiosa de las iglesias de esta ciudad, que ofrece una vista panorámica imperdible desde su parte más alta. También la iglesia del Salvador sobre la sangre derramada. levantada en el lugar del asesinato del zar ruso Alejandro II. Y el Museo Ruso, que conserva la más grande colección de arte ruso.
   No hay que irse de la segunda ciudad más poblada de Rusia sin darse el placer de caminar y sacar todas las fotos posibles de la plaza del Palacio, ubicada frente al Museo Hermitage; caminar por la avenida Nevsky, que es el centro comercial y financiero; recorrer el malecón del Neva, para encantarse con los puentes que lo cruzan y monumentos emblemáticos que lo acompañan; perderse por el barrio de Dostoevsky y visitar en la avenida Nevsky la Casa del Libro (frente a la catedral de Kazan): lugar ideal de libros, postales, mapas y souvenires en muchos idiomas.
   Cualquiera sea la visita o lugar por conocer, un último consejo para moverse con más familiaridad en Rusia: valerse del inglés para preguntar y orientarse, el ruso es una lengua tan hermosa como difícil para el común de los turistas.


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