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El inmenso Museo Oceanográfico Univali

Está a unos 30 kilómetros de Camboriú, es el mayor de América latina y expone la pasión por la vida marina.

Domingo 18 de Febrero de 2018

Enviado Especial.- "Las grandes profundidades del océano nos son totalmente desconocidas. ¿Qué hay en esos lejanos abismos? ¿Qué seres los habitan? ¿Qué seres pueden vivir a doce o quince millas por debajo de la superficie de las aguas? ¿Cómo son los organismos de esos animales? Apenas puede conjeturarse", se preguntaba el capitán Nemo, en "Veinte mil leguas de viaje submarino", la célebre novela de Julio Verne.

Quizá inspirado en estos misterios, el biólogo brasileño, Jules Soto pasó de ser un niño inquieto que coleccionaba ostras a uno de los pilares fundacionales del museo oceanográfico más grande de América latina.

Ubicado a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de Camboriú, el Museo Oceanográfico Univali es el mayor museo del género en América Latina y el tercero a nivel mundial. Inaugurado en diciembre de 2015 por la Fundación Universidad del Valle del Itajaí, en el Balneario Pizarras, funciona en el edificio del Campus de la Universidad y tiene una superficie total de 4.000 metros cuadrados.

Sólo su área de exposición tiene aproximadamente 1.000 metros cuadrados y su colección es una de las cuatro más grandes de la historia natural de Brasil. El museo tiene, como principal objetivo, acercar al público sus colecciones de especies marinas con referencias biogeográficas y mostrar toda la biodiversidad de la costa brasileña. El museo también tiene el objetivo de promover y exponer los aspectos de la herencia biológica marina.

La exposición del Museo Oceanográfico abarca la formación de los océanos, la evolución de los seres vivos, la historia de la oceanografía, los recursos vivos y minerales de los océanos, la preservación del medio ambiente marino y una amplia exposición sobre los seres vivos marinos, dispuestos en orden filogenético, es decir, de los organismos más primitivos y antiguos (esponjas, corales, moluscos y crustáceos) a los más complejos y evolucionados (peces cartilaginosos, peces óseos, reptiles marinos, aves marinas y mamíferos marinos).

En el gigante Museo Univali se destacan la mayor colección de conchas de América latina, que incluyen las dos conchas más buscadas por coleccionistas en el mundo; la mayor colección de mamíferos marinos de Brasil, con ballenas, delfines, focas, lobos y leones marinos de diversas especies; la mayor colección de América latina de tortugas marinas; la segunda mayor colección de elasmobránquios (tiburones y rayas) del mundo, con ejemplares rarísimos y únicos en nuestro continente.

El origen del museo puede atribuirse al trabajo del biólogo Jules Soto, curador del Museo. "Cuando Jules Marcelo Rosa Soto juntó en la arena su primera pieza de colección, una sencilla concha, tenía solamente cinco años. Allí, en aquel gesto de guardar la concha, nacía un museólogo hoy respetado en el país. Guardaba todo lo que me despertase interés. A los 12 años, su madre le dio un ultimátum: o te deshaces de las colecciones o das todo para museos. Regaló todo menos los especímenes marinos. Esa decisión marcó el destino del museo", cuenta orgullosa Gabriela Philippsen, bióloga que ostenta el honor de haber sido convocada por el mismo Jules para formar parte del equipo de trabajo.

"Hoy el museo cuenta, entre otras piezas, con la mayor colección privada de tiburones y rayas del mundo, con 9.900 especímenes. La mayor colección de tortugas marinas de América del Sur, con 400 especímenes. Con la mayor colección de invertebrados marinos del sur de Brasil, de 8.000 especímenes", asegura Philippsen.

El acervo del Museo Oceanográfico Univali tiene más de 200 mil piezas y la exposición presenta menos del uno por ciento de ellas, proporcionando al visitante un panorama de la biodiversidad marina brasileña. Además, animales vivos en acuarios añaden vida y movimento al circuito expositivo. El museo está dividido en siete diferentes alas, según los temas.

En el ala azul está el surgimiento de la vida y de la Oceanografía: Cuenta la historia de la vida a través de fósiles de cada era geológica. Piezas históricas contextualizan la fascinación de las antiguas civilizaciones por el mar, contando cómo fueron las grandes navegaciones de descubrimiento y presentando los grandes exponentes de la oceanografía. También se presentan las modernas tecnologías de exploración oceánica.

En el ala roja, se hallan los invertebrados. Están expuestos esqueletos calcáreos de grupos como poríferos y corales, asociados con acuarios donde ejemplares de los mismos grupos se presentan vivos. La gran diversidad de formas y colores de los moluscos se muestra a través de sus conchas, además de un ala específica para los cefalópodos (pulpos y calamares), destacando un calamar gigante conservado entero. Los equinodermos son representados por las estrellas, erizos y pepinos del mar, seguidos de diversos crustáceos (camarones, siris, cangrejos, langostas, entre otros). El ala de los invertebrados termina con los curiosos protocordados y cefalocordados, que presentan los primeros indicios de una columna vertebral.

En el ala verde se encuentran los peces cartilaginosos. Presenta una gran variedad de tiburones y rayas, con ejemplares únicos, incluidos los animales costeros, oceánicos, de aguas profundas y amenazados de extinción. Se exponen dientes y quijadas de las principales especies de este grupo, incluyendo la única mandíbula de tiburón blanco en exposición en Brasil. Otro sector contempla las formas de reproducción de este grupo, revelando la gran adaptación a diferentes hábitats marinos. También completan el ala cuatro acuarios con ejemplares de este grupo primitivo.

En el ala marrón hay peces óseos. Son representantes de las principales familias de peces óseos que están expuestos en orden evolutivo, y se muestra la variedad de formas y adaptaciones del grupo. Hay destaque para grandes peces, como el primitivo tarpón y el pez espada. El plantel de los acuarios se compone de peces del océano Indico y del océano Pacífico. Completa este ala una rarísima exposición sobre los peces de profundidad, que viven en la zona abisal, hay más de 2.000 metros de profundidad.

En el ala gris hay reptiles marinos. Estos se restringen a sólo 14 especies. La colección del Movi es mayoritariamente compuesta por tortugas marinas, que en Brasil están representadas por cinco especies, todas contempladas en este ala. La exposición es bastante completa y contempla varios aspectos de la biología y la ecología de estos animales, presentando desde los pequeños niños hasta especímenes adultos.

En el ala beige se hallan aves marinas. Contiene los principales grupos de aves marinas, principalmente oceánicas, con destaque para las especies de pingüinos, petreles y albatros. El destaque es por cuenta de un diorama representando una isla oceánica subantártica con un albatroz de ceja, un petrel y una de las aves más amenazadas de extinción, el albatroz errante de Tristán. El ala encierra con un ejemplar entero y un esqueleto de los curiosos pelícanos.

En el ala negra hay mamíferos marinos. La exposición comienza con la parte histórica de la caza de ballenas y su explotación comercial, actividad que fue muy practicada en Santa Catarina. Se exponen especies de delfines y ballenas que viven en el sur de Brasil, presentando aspectos de su biología.

También se contemplan los lobos y leones marinos de América del Sur y los peces buey marinos que viven en el nordeste brasileño. Entre las curiosidades del museo se cuentan los talleres, que tienen como objetivo involucrar al visitante en actividades recreativas y de laboratorio, y debatir lo que se vivió durante la visita. Las actividades se crean de acuerdo con la edad e interés de los grupos interesados en esa experiencia. El tiempo estimado para la recorrida y el taller es de aproximadamente dos horas.


►Datos útiles

Precios: R$ 30; estudiantes R$ 15. Días y horarios: todos los días de 14 a 18. Avenida Sambaqui, 318. Bairro Santo Antonio. Balneário Piçarras

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