De los palacios coreanos a las aldeas de los Alpes japoneses

De Seúl a Tokyo, pasando por ciudades históricas, pueblos tradicionales y escenarios naturales, una salida grupal acompañada propone 22 días para explorar

07:00 hs - Martes 03 de Noviembre de 2026

Un tren bala atraviesa Japón a toda velocidad; en una aldea de los Alpes, los techos inclinados de las casas hablan de inviernos rigurosos y de una arquitectura adaptada al entorno. En Corea del Sur, los palacios y barrios tradicionales conviven con barrios modernos y una intensa vida urbana.

Entre la innovación y la memoria, las grandes metrópolis y las comunidades que preservan sus costumbres, un recorrido de 22 días descubre dos países con muchas más facetas de las que caben en sus postales más conocidas.

Corea, palacios, aldeas y memoria viva

En Seúl, el Palacio Gyeongbokgung y el Museo Nacional de Folclore acercan a la historia coreana; Insadong conserva tiendas tradicionales, el arroyo Cheonggyecheon ofrece una pausa entre avenidas y Myeongdong muestra el pulso comercial. El recorrido también incluye el observatorio Seoul Sky, el Parque del Lago Seokchon y Gangnam, símbolos de la ciudad contemporánea.

La llegada coincide con el comienzo de la primavera, cuando la floración de los cerezos puede sumar un atractivo especial. Está prevista una visita a la calle Yeouiseo-ro, conocida por sus hileras de árboles y el festival que se organiza en torno a ellos. La floración varía cada año según el clima.

En Jeonju, la Aldea Hanok reúne cientos de casas tradicionales y permite observar una arquitectura que conserva rasgos de otras épocas. La ciudad también está vinculada con el bibimbap, uno de los platos más conocidos de Corea, preparado con arroz, verduras y otros ingredientes que se mezclan antes de comer.

La siguiente parada es Gyeongju, antigua capital del reino de Silla y un verdadero museo al aire libre. Sus templos, tumbas y restos palaciegos permiten acercarse a la historia del país. La visita incluye el estanque Anapji (conocido hoy como Wolji y parte del antiguo complejo palaciego Donggung), el área de Bomun y el puente Woljeonggyo.

Busan, cuando el paisaje se abre al mar

Rumbo a Busan, el itinerario visita Haedong Yonggungsa, un templo situado junto a la costa, antes de llegar a la playa de Haeundae. La ciudad combina barrios, mercados y panorámicas marítimas: la Aldea Cultural de Gamcheon se despliega sobre una ladera con casas de colores; el teleférico de Songdo permite observar la costa desde las alturas y el mercado Gukje acerca al movimiento cotidiano de los comercios. El recorrido suma el bosque Ahopsan, la costa de Taejongdae y la playa de Gwangalli.

Después de atravesar Corea de norte a sur, llega el momento de volar a Japón. Cambian las referencias culturales, pero se mantiene la convivencia entre modernidad y tradición.

Japón, tradición a toda velocidad

La primera parada es Osaka. El observatorio del Umeda Sky Building ofrece una vista panorámica, mientras el Castillo de Osaka recuerda el pasado feudal. Barrios como Shinsekai, Dotonbori y Shinsaibashi muestran la energía comercial y gastronómica de la ciudad.

Desde allí, el recorrido llega a Nara, antigua capital japonesa. El templo Todai-ji alberga una monumental imagen de Buda y los ciervos deambulan por el parque. Antes de llegar a Kyoto, una visita a Fushimi Inari Taisha permite recorrer los senderos flanqueados por miles de puertas torii bermellón que se internan en la montaña.

Kyoto propone otro ritmo. El Pabellón Dorado, los templos Tenryu-ji y Sanjusangendo y el bosque de bambú de Arashiyama acercan a la arquitectura religiosa, los jardines y las tradiciones estéticas japonesas. La ciudad invita a observar los detalles: la relación entre edificios y entorno, la composición de los jardines y los cambios de luz entre los árboles.

Desde Kyoto, el tren bala lleva al grupo a Hiroshima. La jornada reúne dos lugares de significado diferente: la isla de Miyajima y el santuario de Itsukushima, reconocido por su relación con el agua, y el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, la Cúpula de la Bomba Atómica y el Monumento a la Paz de los Niños. Estos espacios recuerdan el bombardeo de 1945 y sus consecuencias. Al finalizar, el tren regresa a Kyoto.

Los Alpes japoneses y la vida fuera de las metrópolis

En Gifu, el alojamiento en un ryokan (una posada tradicional japonesa) permite conocer otra forma de hospitalidad, diferente de la estadía en hoteles urbanos.

El recorrido continúa hacia Takayama, cuyo barrio de Sanmachi conserva calles y casas tradicionales, y Shirakawago, una aldea reconocida por sus viviendas de estilo gassho-zukuri. Sus techos muy inclinados fueron diseñados para soportar las nevadas y muestran cómo la arquitectura se adaptó al entorno. Es un contraste con el Japón de rascacielos y trenes veloces: un paisaje rural donde las construcciones mantienen otra escala.

En Kanazawa, el jardín Kenrokuen reúne senderos, estanques y composiciones que cambian con las estaciones. El barrio histórico de Higashi Chayagai, vinculado con las tradicionales casas de té, completa la visita antes de continuar hacia Tokyo.

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Tokyo, una ciudad que no se detiene

La llegada a Tokyo devuelve al viajero a una gran metrópoli. El itinerario combina Asakusa y el templo Senso-ji, el ambiente comercial de Ginza, el santuario Meiji Jingu y el cruce de Shibuya. Una clase de preparación de sushi suma una experiencia gastronómica a las visitas.

También está prevista una excursión a Hakone, región de montañas, aguas termales y paisajes volcánicos. El recorrido incluye Owakudani, un trayecto en teleférico y una navegación por el lago Ashi. Si el tiempo acompaña, desde algunos puntos puede divisarse el monte Fuji, aunque la visibilidad depende de las condiciones de la jornada.

Dos países, muchas formas de descubrir Asia

En 22 días, el viaje enlaza capitales contemporáneas, ciudades antiguas, aldeas tradicionales, templos y paisajes costeros y montañosos. Free Way propone esta salida grupal acompañada desde Buenos Aires, con vuelos de Turkish Airlines y un itinerario que conecta Seúl, Jeonju, Gyeongju y Busan en Corea del Sur, y Osaka, Kyoto, Gifu, Kanazawa y Tokyo en Japón, además de visitas a otros puntos destacados.

Seúl y Tokyo son puertas de entrada; aldeas, templos y ciudades históricas completan una experiencia más amplia.

Datos útiles

Cómo llegar Desde Buenos Aires hay una salida grupal acompañada con guía especializado el 21 de marzo de 2027. El recorrido es de 22 días y los vuelos internacionales son a través de Turkish Airlines, además del aéreo entre Corea y Japón y trenes bala en Japón. También están incluidos el alojamiento con desayuno y todo lo necesario para concentrarse en la experiencia y disfrutar del viaje.

Cuándo ir

La primavera, entre marzo y mayo, suele ser atractiva por las temperaturas moderadas y la floración de los cerezos, cuyas fechas varían según el clima y la región.

Tips de viajes

  • Llevar calzado fácil de quitar: en algunos alojamientos tradicionales y espacios religiosos japoneses se ingresa sin zapatos.
  • Adaptar el ritmo del paseo: templos, barrios históricos y estaciones pueden implicar recorridos largos y escaleras.
  • Respetar las normas locales: en templos y santuarios conviene seguir la señalización y mantener un tono de voz bajo.
  • Ser flexible con los cerezos: la floración depende del clima; el viaje ofrece otros atractivos, aunque los árboles no estén en su punto máximo.
  • Llevar una campera liviana: la primavera puede presentar mañanas frescas, especialmente en zonas montañosas.

Una casa que cuenta el clima

En Shirakawago, las viviendas de estilo gassho-zukuri llaman la atención por sus techos inclinados, diseñados para soportar las nevadas. No son un simple rasgo pintoresco: muestran cómo la arquitectura se adaptó al clima y a los recursos disponibles. Allí, el paisaje no funciona como decorado; también explica una forma de vida.