Domingo 26 de Noviembre de 2023
Está comprobado científicamente que viajar estimula el cerebro, lo vuelve más práctico y creativo, logrando ampliar la capacidad de comprender la realidad desde nuevas perspectivas. La novedad y la variedad son las claves para estimularlo, entrenarlo y notar los placenteros beneficios.
Así lo explica Lucía Crivelli, jefa del área de europsicología del Fleni, al retomar diversas investigaciones vinculadas al impacto que generan los viajes en el cerebro humano. “Dos aspectos que han ganado relevancia en la investigación científica en este sentido son la salida de la zona de confort y la práctica japonesa del “shinrin-yoku” o baño forestal. Ambos se revelan como potentes impulsores de la agilidad emocional, la flexibilidad cognitiva, la creatividad y la salud mental”, introduce.
Y enseguida detalla: “La flexibilidad emocional, definida como la capacidad de gestionar las emociones reflexivamente, surge como una ventaja clave al exponernos en situaciones fuera de nuestra zona de confort. La creatividad, vinculada a la neuro plasticidad cerebral, y la salida de la zona de confort, viajando y conociendo nuevos territorios, promueven, además, la empatía al suspender el juicio superficial y alentar la apreciación de la diversidad cultural. Sin embargo, es importante destacar que la flexibilidad cognitiva, esencial para la creatividad, requiere una inmersión profunda en la cultura local y no simplemente una visita turística”.
Distintos estudios liderados por Adam Galinsky, psicólogo y profesor de la Universidad de Columbia, durante la última década han demostrado que los ejecutivos que han vivido en varios países (expuestos a otras culturas y otros idiomas), son más creativos y audaces al abordar su trabajo.
Al mismo tiempo, investigaciones realizadas en los años 80 y 90, anticiparon conclusiones complementarias. “Según la Teoría de la Conservación de los Recursos (Hobfoll, 1989) y el Modelo Esfuerzo-Recuperación (Meijman y Mulder, 1998) –continúa Crivelli-, las altas exigencias laborales, como la presión del tiempo, la ambigüedad de roles y las exigencias emocionales, agotan los recursos psicofisiológicos. Esta falta de recursos puede interferir con los pensamientos y acciones creativas”.
“En su modelo de creatividad de red neuronal, Martindale (1999), se planteó la hipótesis de que las personas estresadas muestran principalmente patrones de comportamiento rutinarios, habituales y bien ensayados, porque su atención se centra en los factores estresantes, con el resultado de que es menos probable que las ideas creativas lleguen a la conciencia. Por el contrario, la atención de las personas que no se sienten estresadas o tensas no se ve cautivada por estímulos negativos. En consecuencia, su pensamiento puede ser más divergente y flexible (Baer y Oldham, 2006; Ohly, Sonnentag y Pluntke, 2006; Van Dyne, Jehn y Cummings, 2002)”, puntualiza.
Como dice Claudia Feler, psicóloga clínica y directora de OH! Panel, “los cambios nos cambian”. Viajar hacia nuevos destinos es una condición primordial que despierta experiencias y emociones nuevas que modificarán nuestro cerebro queramos o no.
“Todos podemos percibir lo complejo que parece el mundo cuando es desconocido. Los viajes nos sacan de nuestra cómoda (no por eso placentera) rutina y nos llevan a lugares diferentes que en algunos casos nos encantan, en otros nos aterran. Nuestro cerebro tiene un objetivo claro y ancestral: que sobrevivamos”. detalla Feler.
Y continúa: “Exponernos a estímulos nuevos como introducirnos en una nueva cultura, animarnos a hacer cosas que normalmente no haríamos, vincularnos con personas que manejan otros códigos, perdernos en calles, probar comida para nosotros ‘raras’ entre otras situaciones posibles, modifican inevitablemente nuestro cerebro y así también la forma de percibir el mundo exterior y nuestro mundo interior”.
A su vez, hay que destacar que hay diferencias sustanciales cuando el viaje es hacia destinos nuevos donde no “controlamos” lo que va a suceder en cada paso que demos. Y es entonces, cuando en términos psicológicos, también sucede un gran cambio interno.