Domingo 08 de Mayo de 2016
Cuatrocientos años de historia forjan la vida del departamento Arauco, atesorada por un olivo que comenzara su vida productiva dejando huella en el mercado internacional, y posicionando a la provincia entre las exportadoras olivícolas de mayor prestancia en todas sus variedades.
A 130 kilómetros de la capital riojana, este departamento de voz indígena que significa "agua de la Grega" es conocido como la Capital Nacional del Olivo, mientras escribe su historia entre la fecundidad de su tierra y la riqueza paisajística que lo identifican en el Corredor de la Costa.
El olivo cuatricentenario, emblema indiscutible que identifica a los arauqueños, fue reconocido como el Padre de la Olivicultura en Argentina, declarándoselo no sólo árbol histórico sino que desde 1953 es celebrado cada 24 de mayo como el Día Nacional de esta actividad agroproductiva. Empresarios, cosecheros y bellas candidatas a portar honor en la fiesta conocida a nivel internacional, se reúnen en su honor. El histórico árbol se conserva en su hábitat natural cultivado con métodos tradicionales que incluye el riego por inundación y la superficie cultivada dividida en melgas.
La producción riojana, pionera a nivel nacional, se vende en todo el país, y el principal comprador extranjero es Brasil, mientras continúa expandiéndose un mercado internacional exigente desde el mismo momento que recibió su identificación de calidad.
Las fincas olivareras rodean todo Aimogasta, conectadas por una buena red vial de asfalto que permite observar desde muy cerca las plantaciones ubicadas a la vera de la ruta. Además, la ciudad dispone de una buena red de servicios hoteleros y gastronómicos para el viajero.
Para observar los paisajes conformados por las simétricas plantaciones de aceituna, basta con salir a recorrer las zonas aledañas a la ciudad. Y de paso visitar otros atractivos como Bañado de los Pantanos, antiguo asentamiento indígena convertido hoy en un oasis productivo con plantaciones de jojoba, y algunas aromáticas aunque en menor escala. Relatos históricos aseguran que este noble árbol fue salvado de la tala masiva ordenada en toda América por el rey Carlos III (de la corona española), en el siglo XVIII, ya que celosamente se anoticiaban de la rápida multiplicación de sus plantas y la excelencia de sus productos del varietal arauco.
El colorido de la narración
–afirman– fue que la única plantita tapada por una batea que doña Expetación De Fuente De Avila, utilizó como protección. A partir de esa pequeña planta volvió a esparcirse la olivicultura no sólo en la Argentina, sino que también se llevaron estacas a Chile y Perú, justificando el atributo conferido por decreto nacional como "Padre de la Olivicultura" en 1946, mientras era declarado Monumento Histórico Nacional en 1980.
Diferentes atractivos hacen de este departamento un destino digno de visitar durante todo el año, mientras se alzan aspas de un parque eólico único en la región, que marca el camino hacia la modernidad del siglo que en energía imprime categoría en la producción nacional. Esos vientos que aprovechados también proyectan velocidad en la práctica deportiva del carrovelismo o kitebuggy, en el páramo flaqueado por la aridez del lugar, dejan
do espacio para el campamentismo, turismo aventura y ecoturismo, todo ello reunido en "Vientos del Señor", ubicado hacia el extremo sureste a 30 kilómetros de la cabecera departamental y a 90 de la capital provincial.
Este barreal de siete kilómetros de largo por cuatro de ancho, está enclavado donde hace millones de años se secó un lago entre imponentes montañas, poseedor de un hermoso paisaje que lo convirtió en uno de los mejores lugares del mundo para la práctica de deportes de vientos constantes que superan los 50 kilómetros por hora, que sumados a la magnitud de la superficie, permiten alcanzar grandes velocidades.
En el paraje Señor de la Peña, en el Barreal de Arauco, la sabia naturaleza talló en una gran roca un fuerte perfil humano, el que a través de un profundo sentir religioso hizo encontrar el rostro de Cristo. Peregrinos y promesantes llegan en busca de paz espiritual, invocando su protección, desde distintos puntos de la región y el país, cada Jueves y Viernes Santo. La profunda devoción se ve reflejada en la colocación de pequeñas cruces y encendido de velas al pie del santuario, otorgándole una atractiva vista. La iglesia riojana celebra por ello la vigilia y liturgia correspondiente.
La imagen que emerge aislada en la aridez del páramo circundante, es objeto de gran devoción desde el siglo XIX. La cruz inicialmente puesta al pie de la enorme roca representa, desde entonces, la debilidad humana que busca firmeza en Dios.
Campestre y silencioso el distrito de Udpinango, al suroeste de la ciudad aimogasteña, es una comunidad de agricultores y pastores muy interesante para conocer. Entre sus atractivos más destacables se puede visitar la antigua iglesia que venera a la Sagrada Familia, construida en 1788 y en barro amasado.
Gran productor olivícola, Villa Mazán, se destaca entre las poblaciones del valle homónimo por su desarrollo urbano, poblacional y sus servicios destinados a la cálida recepción de los visitantes. El encanto de sus paisajes se exalta como una postal de la quebrada que se extiende junto al rio Colorado. La amabilidad de los lugareños y tranquilad de su cotidianidad hacen de esta villa, un lugar para pasear en cualquier época del año.
Dantescos aerogeneradores a escasos kilómetros de Aimogasta, recortan la planicie y la monotonía del camino hacia este circuito de valles y montañas, conformando el Parque Eólico Arauco, que con la instalación de los molinos, representan el más grande de la Argentina. Alineados uno al lado del otro, sorprenden en medio del desierto, donde el blanco radiante de sus estructuras contrasta con el intenso azul de los cielos de La Rioja. Apuesta fuerte al progreso que imprimió el gobierno riojano en eficientizar el recurso energético, formando parte del paisaje en el recorrido a conocer las atracciones y lugares que pueden descubrirse en esta tierra íntegramente dedicada a la olivicultura, jojoba con las tierras en cultivo en Bañado de Los Pantanos, donde además la tierra generosa dio lugar a la cosecha de aromáticas en una amplia variedad. Visitar el parque es maravillarse con la tecnología respetuosa de la naturaleza.