Turismo

Caribe y diversión garantizados en Aruba

Seguridad, buen clima, playas paradisíacas y una inagotable oferta hotelera y gastronómica, consagran a "la Isla Feliz" como un destino turístico distinto.

Domingo 02 de Diciembre de 2018

"Hey men, deja la bolsa en el jeep. ¡Estamos en Aruba!". El mensaje fue directo y claro. Keneth, un guía arubeño moreno, tan serio como intrépido al volante a la hora de recorrer los caminos más inhóspitos de la isla, me estaba dando una orden, pero al mismo tiempo me brindaba una frase que pinta de pies a cabeza cómo se vive en, según se jactan los lugareños, "la Isla Feliz".


Con un dejo de desconfianza remolcado desde otras experiencias, igual hice caso. Aunque a medias. Dejé mi mochila en un rincón del transporte, pero en una maniobra que espero haya pasado inadvertida, saqué la billetera y el teléfono celular, y los guardé en los bolsillos de mi pantalón.

Sí. En ese momento opté por prevenir, aunque con el correr de los días me percaté de que mi movimiento de manos, que seguramente fue observado tanto por Keneth como por el resto de los turistas que participaron de la excursión, fue por lo menos innecesario. Simplemente, porque estaba pasando por alto uno de los principales argumentos turísticos de la isla: la seguridad. Ese aspecto se posiciona a la par de sus paradisíacas playas, el buen clima asegurado, y la variedad hotelera y gastronómica que ofrece, entre otros encantos.

Párrafo aparte para el hecho de que se diferencia de otros destinos ubicados sobre el mar Caribe, porque no corre riesgos de ser azotado por huracanes, y sus costas no están invadidas por las algas sargazo, que últimamente se transformaron en pesadilla en otras costas.

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Aruba es un destino distinto. Invita a enunciar la versatilidad turística de esta isla caribeña de marcada influencia holandesa, que incluso fue elegida como punto de recreación en varias oportunidades por la princesa Máxima Zorreguieta y otros integrantes de la familia real.

Esta pequeña isla de las Antillas Holandesas invita a moverse. Si bien ofrece la posibilidad de resolver el viaje enclavado en un hotel all inclusive (hay pocos de ese tipo), ese no es su espíritu. Simplemente, porque tiene mucho más que ofrecer. Principalmente, porque todas sus playas son tan atractivas como distintas, ofrece una destacada calidad y cantidad de excursiones, y cuenta con un recorrido gastronómico tan variado como cautivante

Todo eso, enmarcado en una historia muy particular. Su lengua criolla es el papiamento (una combinación de portugués, holandés, español, francés e inglés), pero todos manejan varias lenguas porque se las aprenden en la escuela.

Sus casi 200 cuadras rodeadas por un mar cristalino y playas de ensueño otorgan una abanico poco habitual, que deriva en un punto de encuentro que genera un toque distintivo.

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Pensar en un viaje a esta paradisíaca isla caribeña permite poner sobre la mesa un sinfín de variables. Y siempre con la seguridad de que el buen clima y la seguridad están garantizadas. Si bien las comparaciones son odiosas y pocas veces resultan productivas, la tranquilidad que se respira tanto en sus calles como en sus costas es muy disfrutable.

Un claro reflejo de esto fue la experiencia de meterse al mar. Sí, el hábito de "relojear" mis pertenencias que había dejado en la arena mientras estaba en el agua desapareció rápidamente. Sólo duró un par de horas. Ese fue el tiempo que me costó darme cuenta de que nadie está interesado en "llevarse" las cosas de otro.

De esta manera fue mucho más fácil disfrutar de lugares que por momentos parecían recortados de películas. Porque las playas de Aruba están posicionadas entre las mejores del mundo. Su abanderada es Eagle Beach, que según los especialistas, es una de las 10 más lindas del planeta.

A la hora de pensar en comer, las opciones no tienen límites. Por nombrar una, almorzar la pesca del día en el bar Zeerovers, con el mar a los pies, es simplemente una experiencia cautivante. Tanto por el sabor y la particularidad de sus platos como entorno. Estar sentado en ese muelle observando el horizonte celeste donde se mezclan el color del mar y el del cielo, es una postal que, casi con seguridad, es muy difícil de encontrar.

Completar la jornada con un paseo en velero hacia las aguas de la laguna Española y hacer snorkel en una zona de corales rodeado de cardúmenes de peces de todos los colores del arco iris, completan una combinación que roza la perfección. Un manojo de horas que ejercen un sacudón de estímulos, que rozan las fibras más íntimas y despiertan la profundidad de los sentidos, hace que la contemplación, el disfrute y la relajación sean ineludibles.

Hacer una pincelada de la gama de exquisitas posibilidades que ofrece Aruba como destino turístico es simple. Tal como lo fue el mensaje del guía Keneth. Pero no resulta tan fácil exponer la real magnitud de una paradisíaca isla que invita a disfrutarla y exprimirle hasta la última gota de placer. Y ese ejercicio sí resulta sencillo. Porque este cayo de la Antillas Holandesas las pone sobre la mesa. Ahí, el caribe y la diversión están garantizados.

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