Turismo

Aislados, pero no tanto

Dos fortalezas circulares de la época victoriana ofrecen una manera única de disfrutar Portsmouth. De protección contra una posible invasión naval han pasado a convertirse en hoteles del más alto nivel.

Domingo 02 de Febrero de 2020

Se llaman Spitbank Fort y No Man’s Fort y están localizadas en el Canal de la Mancha, aguas afuera de la costa de Portsmouth y cimentadas en el fondo marino del estrecho de Solent (El Solent), que separa las islas de Wight y de Gran Bretaña. Probablemente son las islas privadas más exclusivas, íntimas e inusuales del Reino Unido. Junto a ellas se encuentra Horse Sand Fort, otro recinto histórico reconvertido ahora en museo.

   Las experiencias que se pueden vivir en estas tres históricas fortalezas navales circulares, situadas a más de un kilómetro mar adentro, construidas a finales del siglo XIX y destinadas originalmente a proteger a Gran Bretaña de una invasión marítima desde Francia, son únicas, pero diferentes entre sí.

   De estas tres fortificaciones, que fueron una proeza de ingeniería en la época en la que fueron construidas, dos de ellas han sido reacondicionadas para transformarlas en hoteles de lujo, un lugar inusual para celebrar bodas y eventos, mientras que la tercera alberga ahora un museo para efectuar un recorrido histórico.

   Un servicio de embarcaciones-transfer, que parte desde el puerto comercial de Portsmouth se encarga de llevar y devolver a tierra firme a los huéspedes e invitados que visitan estas fortificaciones de la época victoriana británica.

Spitbank Fort, rehabilitado por completo

Spitbank Fort, abierto en junio de 2012 y el más pequeño de los recintos fortificados del Solent, ofrece a los huéspedes “ocho habitaciones en suite, lujosamente equipadas con los más altos estándares y características, incluyendo una piscina de agua caliente al aire libre, sauna, bodega y salas de juegos”, informó Tracey Clinton, en representación de Solent Forts (SF).

   “También dispone de cuatro salones funcionales con capacidad de hasta 60 invitados, un bar de champán, gimnasio, bañera de hidromasaje, biblioteca, un pequeño faro y cubiertas para tomar el sol. Además, desde sus instalaciones se puede pescar, disfrutar de fogatas o efectuar paseos en bote”, según informó la portavoz.

   Según Clinton, Spitbank Fort fue comprado por Mike y Carol Clare en 2009 y remodelado por completo, ya que esta fortaleza no tenía dormitorios ni baños y estaba abandonada. También carecía de sistemas de alcantarillado y agua corriente potable, que fueron instalados durante una reforma que, según el diario británico Daily Mail, ha costado alrededor de tres millones de libras esterlinas (3,66 millones de dólares).

   Spitbank fue terminado en 1878 y construido como una línea de defensa adicional contra los barcos enemigos complementaria a los dos fuertes principales, No Man’s Fort y Horse Sand Fort. “Originalmente estaba equipado con nueve cañones navales, hasta que en 1898 cambió su papel militar cuando fue destinado a defender la costa británica de las incursiones de las embarcaciones ligeras y su techo fue equipado de piezas de artillería naval de menor calibre y con reflectores”, según Clinton.

   Uno de sus visitantes más famosos ha sido el presentador de la televisión británica Phillip Schofield, que una vez contrató su uso exclusivo para una escapada con su familia. También ha sido visitado por el elenco de la película Skyfall, de la saga cinematográfica de James Bond, según el Daily Mail.

No Man’s Fort, 7.000 metros cuadrados

Por su parte, No Man’s Fort, inaugurada en abril de 2015, es la más nueva y la mayor de las tres fortalezas marítimas victorianas, con sus 7.000 metros cuadrados de superficie. Su renovación ha incluido algunas mejoras destinadas a complementar las características originales de la edificación.

   Este fuerte, destinado principalmente a reuniones de negocios, citas corporativas, espectáculos y eventos como bodas, banquetes y fiestas privadas -aunque también para disfrutar de escapadas lujosas- dispone de 23 dormitorios en suite, helipuerto, un spa, una zona de fogatas en el tejado, sauna e hidromasaje, así como un bar con espectáculo de cabaret y restaurantes.

   Además de faro, gimnasio, local de cata de vinos, solarios, piscina y zona de pesca, esta edificación tiene una zona para laser quest (juego en el que los participantes deben hacer diana en sus oponentes con un haz de luz), un salón con capacidad para 200 invitados sentados y siete salones para distintas funciones, informa la compañía británica SF.

   En este fuerte, al igual que en el de Spitbank, se puede pasar la noche, disfrutar de las vistas del Solent, tomar una deliciosa comida o cena o realizar una visita guiada por la fortaleza, con el añadido de que se organizan fiestas de disfraces y noches temáticas, ambientadas especialmente, por ejemplo para el Día de la Madre, el Domingo de Pascua o el Día de San Jorge.

   Desde sus dormitorios con sus ventanas “del suelo al techo” se pueden contemplar unas vistas espectaculares del paisaje marino, y a través de su tejado de cristal ubicado en el corazón del fuerte se ven las estrellas desde una perspectiva única.

   Tanto esta fortaleza -donde se filmaron varias escenas de la serie Doctor Who? como sus dos “hermanas” se construyeron para mejorar la fortificación de Portsmouth, un núcleo naval estratégico desde que Enrique VIII construyera el castillo de Southsea, en 1544, para proteger la entrada al puerto de la ciudad.

   Llamado inicialmente No Man’s Land Fort y construido entre 1867 y 1880 para proteger Portsmouth de los franceses liderados por Napoleón III, esta fortificación costó el equivalente a 43,4 millones de libras esterlinas de 2010 (52,8 millones de dólares).

Dentro de una joya de la arquitectura naval

La última incorporación de la cadena Solent Forts a su colección de fortalezas navales ha sido Horse Sand Fort, que tiene el mismo tamaño espectacular que No Man’s y comparte su singular pasado, pero que ha sido sometida a una remodelación menos profunda.

   Mark Watts, gerente general de Solent Forts, asegura que para mostrar la historia de estos fuertes navales decidieron conservar la belleza de este monumento histórico transformándolo en un museo vivo, donde los visitantes pueden recorrer 100 cámaras y cuartos, para vivir y admirar los carros para el transporte de armas originales y sus paredes blindadas de casi medio metro de grosor.

   “Esta fascinante fortaleza ha permanecido prácticamente intacta desde su última ocupación durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo ha sido despejada y reformada para hacerla segura para sus visitantes, que pueden experimentar cómo funcionaba esta base de defensa marina cuando estaba activa”, según Watts.

   Cuando los tres fuertes terminaron de completarse, la amenaza de la “invasión” francesa ya había pasado desde hacía tiempo, y aunque estas edificaciones fueron rearmadas a medida que avanzaba la tecnología, nunca llegaron a operar con toda la capacidad de la que fueron dotados, según SF.

   Pese a que permanecieron artilladas durante la Primera Guerra Mundial, las fortificaciones del Solent sólo se utilizaron como estaciones de señalización naval, mientras que la costa y el puerto de Portsmouth fueron protegidos de los ataques enemigos por medio de una línea de pilares y bloques de hormigón, añade.

   Los fuertes fueron desactivados militarmente después de la II Guerra y, en la década de 1960, se pusieron a la venta. Ahora, en vez de repeler los posibles ataques de la Marina francesa, estas fortificaciones -que según el Daily Mail alojaron cada una en su momento hasta centenar y medio de soldados que dormían en hamacas- dan la bienvenida a sus adinerados visitantes, que buscan (y encuentran) máximo lujo y privacidad.

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