Tres generaciones de una misma familia con partes de la historia Charrúa: dos asientos del Gabino Sosa

Juan Carlos Ramos, junto a su hijo y nieto, fue uno de los históricos hinchas que se quedaron con el preciado objeto que la dirigencia cedió a sus socios en la renovación que lleva adelante en el estadio

Jueves 19 de Junio de 2025

La pasión, ese sentimiento intenso y profundo, no tiene límites. El amor por un club y los colores son eternos y no existen los "divorcios" en esa materia. "El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión... pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión", fue la icónica frase de Guillermo Francella en la película "El secreto de sus ojos". Y esas palabras reflejan con fidelidad lo que sucede en Argentina y en este caso particular en Rosario, con un eterno simpatizante de Central Córdoba -como tantos otros- que se quedó con parte de la historia de su amado Charrúa: dos viejos asientos de chapa.

La historia comenzó con la determinación de la dirigencia de Tablada de renovar los históricos asientos por butacas de plásticos y como idea surgió ceder esos preciados objetos. "Sabemos lo que significan para muchos hinchas, por eso te invitamos a que pases a buscar por el Gabino la tuya, o la de tu viejo o la de tu abuelo. Para que terminen en buenas manos, en las manos de un Charrúa", informó la entidad con buen tino y en pocas los mismos volaron.

Juan Carlos Ramos, de 84 años, se quedó con los dos últimos que quedaban en el Gabino Sosa y se aferró a parte de la gran historia escrita a lo largo de los más de cien años de vida. En la tarde de este miércoles bajaba del auto junto a su hijo Julián (47) y su nieto Emanuel (16), a los que contagió con el virus Charrúa, los dos asientos que quedarán en el jardín de su casa del barrio de la República de la Sexta como uno de los objetos decorativos más importantes en su poder. Esos asientos de latas viejos, pero históricos, en los que decenas de veces se sentó para ver en acción a Francisco y Vicente "Capote" de la Mata o al enorme Trinche Carlovich.

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"Mi papá Paulino fue amigo de Vicente y del gran Capote de la Mata", recordó Juan Carlos, quien mostró orgulloso su carnet de socio vitalicio de la entidad de Tablada.

El Trinche Carlovich, ese ídolo eterno

"Verlo al Trinche era una alegría y fue mejor que (Diego) Maradona", disparó sin dudar uno de los tantos Charrúas que siguen recordando la exquisita gambeta de Carlovich, ese que dejó en su historia un momento inolvidable jugando para la selección rosarina en el 74 ante el combinado nacional de Vladislao Cap. "Lo recuerdo a ese partido. El Trinche la rompió y es verdad que pidieron que lo sacaran", detalló.

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Juan Carlos logró trasladar toda su pasión por Central Córdoba y son tres generaciones las que comparten el amor por la centenaria entidad de Tablada (fundada en 1906). Y ahora se quedó con un objeto preciado como lo son dos asientos de chapa, despintados y con escaso color azul, pero con una enorme historia. Y eso no tiene precio.

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