Miércoles 30 de Enero de 2008
El rayo verde puede verse en ciertas condiciones en el momento en que el sol desaparece en el
horizonte del mar y según cuenta la leyenda, dos personas que lo vean a la vez quedan enamoradas.
Pero los rayos verdes y los arco iris no son los únicos fenómenos que provoca el sol al interactuar
con la atmósfera, mediante la refracción y difracción de la luz.
El tema es tratado desde hace siglos por científicos, escritores y poetas: el origen del rayo
verde, el arco iris y otras luces del sol. La novela de Julio Verne "El rayo verde" relataba la
difícil búsqueda de un fenómeno óptico, que puede verse en ciertas condiciones en el momento en que
el sol desaparece en el horizonte del mar. La leyenda dice que dos personas que lo vean a la vez
quedan automáticamente enamoradas la una de la otra. Es un momento mágico en que dos personas
descubren el amor a la misma vez. Tras una serie de peripecias, los protagonistas asistían a la
visión del mágico rayo verde cumpliéndose de este modo su anhelo.
Hoy la novedad es que además de rayo verde y arco iris, hay halos,
Aunque a veces extraños y raros, el
cielo se puede poblar de luces de colores de aspectos muy diversos. Es el caso de los halos
causados por la presencia de cristales de agua. Recientemente se ha fotografiado por primera vez un
arco de Kern, un débil círculo alrededor del cénit. Este tipo de fenómenos también pudiera estar
presente, con una morfología distinta, en varios planetas del Sistema Solar.
Hace unos días se difundió una bellísima e impresionante imagen de un rayo verde, un fenómeno
atmosferico que tiene que ver con la difracción y refracción de la luz solar (o lunar). El arco
iris tiene un origen similar, aunque requiere la presencia de gotas de agua. También se ha
mencionado el efecto de los pilares. Pero no son éstos los únicos espectáculos que nos brinda el
sol. Aunque a veces extraños y raros, el cielo se puede poblar de luces de colores por efecto de
cristales de formas diversas.
Algunos ejemplos son:
Hace unos meses se vió un arco circunsolar (o arco a 22 grados). Fue en la ciudad castellana
de Sigüenza, en un bonito día de junio. El fenómeno duró bastantes minutos (20 aproximadamente),
aunque la intensidad de la corona que mostró el sol varió considerablemente de intensidad.
El arco de 22 grados es un fenómeno bastante frecuente, al igual que los "sundogs" o "perros
solares". De hecho, es bastante probable que, inadvertidamente, hayamos vistos distintos tipos de
halos en más de una ocasión y los hayamos confundido con nubes con cierto cromatismo o con
segmentos de arcoiris.
Sin embargo, existen otros efectos que se pueden, con fortuna, observar alrededor del sol. Es
el caso del arco de 46 grados, supra o infrahalos, o diversos tipos de arcos, entre otros. Algunas
de estas estructuras solo se conocen de manera teórica, no se han observado nunca. O no se habían
observado hasta ahora.
Este es el caso de el Arco de Kern, un débil circulo alrededor del cenit, cuyo primer
avistamiento fue en noviembre del 2007, por Marko Mikkilä.
Por supuesto, estos efectos no tiene porqué limitarse a la atmósfera terrestre. La presencia
de diferentes cristales, por ejemplo de amoniaco en las atmósferas Saturno y Júpiter, con formas
muy distintas a los cristales de agua, pueden dar lugar a fascinantes formas.