Viernes 01 de Febrero de 2008
Hace ya tiempo que el teléfono celular ya no sirve para sólo hablar. Ahora toma fotografías, graba videos, recibe y responde emails, hace las veces de agenda y de recordatorio, de calendario, de alarma, de calculadora, de reproductor de música digital.
Para darle al teléfono dicha funcionalidad de mover objetos en la pantalla de la computadora, el usuario solamente tiene que moverlo en la dirección y el modo que desee. Tanto la computadora como el celular se comunican entre sí a través de tecnología Bluetooth, y la computadora traduce el movimiento y la rotación del celular (que en la vida real se realiza en tres dimensiones) a acciones concretas del cursor sobre la pantalla.
En resumen, el prototipo de los de York funciona de un modo muy parecido a como lo hace el controlador de la consola de videojuegos Nintendo Wii.
Creo que es una manera mucho más natural de interactuar e intercambiar datos -opina Nick Pears, el creador del sistema, junto con Patrick Olivier, que trabaja en la Universidad de Newcastle-. La mayor parte de la gente que lo ha visto en acción dice que es muy interesante.
Según sus creadores, el prototipo es sólo el primero de una serie de herramientas cuyo fin es el de permitirle al ser humano interactuar de un modo más sencillo y cómodo con su computadora personal.
Para comprender mejor la utilidad de la idea, Pears y Olivier mencionan el hecho de que las pantallas de las computadoras actuales tienden a ser cada vez más grandes, por lo que el mouse de toda la vida ya va quedando un poco limitado. Este software, por ejemplo, permitiría al usuario de computadoras interactuar con un anuncio en formato de video, por ejemplo.
El funcionamiento
En principio, todo lo que hay que hacer para que el teléfono celular se transforme en un control remoto de lo que hay en pantalla, es apuntarlo hacia la misma.
A partir de entonces, y conectividad Bluetooth mediante, la computadora es capaz de saber exactamente hacia dónde apunta el móvil porque sitúa un objetivo de referencia en la parte alta de un video y lo compara con la fotografía que aparece en el teléfono.
La distancia entre el móvil y la pantalla se basa en el modo en que el tamaño de la pantalla varía debido al perspectiva.
Luego, la computadora traduce el movimiento y la rotación del celular en tres dimensiones a acciones concretas del cursor sobre la pantalla. Esto es lo que permite usar el telefonito como si fuera un mouse en 3D, interactuando con los objetos que aparecen en la pantalla apretando las teclas de móvil, o rotándolo.
En las pruebas que sus creadores han llevado a cabo, pidieron a los voluntarios que cambiaran el tamaño de una imagen. Para ello, seleccionaron la imagen usando el botón y manipulándola moviendo o rotando el teléfono. Acercando el celular a la pantalla, la imagen se agrandaba, mientras que si se alejaban, la imagen se hacía cada vez más pequeña.
Una de las ideas que manejan sus creadores es que en un futuro, el teléfono móvil nos pueda servir, por ejemplo, para bajarse información e interactuar de un modo u otro con, por ejemplo un anuncio que encontremos en la calle.
Necesitamos que la gente pueda conseguir información y pasarla a sus dispositivos móviles. Por ejemplo, descargarse el horario de trenes en un panel luminoso en una estación.