Y vos, que sos tan sorora, ¿ahora qué pensás?
El exfutbolista y vicepresidente de Estudiantes de la La Plata, Juan Sebastián Verón, cuestionó al activismo del movimiento feminista por no referirse al caso de Lucio Dupuy.

Lunes 30 de Enero de 2023

Al pedir justicia por el horroroso crimen de Lucio Dupuy, el exfutbolista y vicepresidente de Estudiantes de la La Plata, Juan Sebastián Verón, también cuestionó al activismo del movimiento feminista. Y creo que quienes militamos en el feminismo debemos recoger el guante, pero no solo por voces como las de Verón, una personalidad del deporte más machista, rico y popular del planeta que equivoca o desconoce las peleas por los derechos y contra las violencias del feminismo. Debemos hacerlo porque muchas feministas somos adultas, debemos hacerlo por quienes conviven y trabajan con nosotras, nos atienden en un consultorio, son de nuestro entorno de afectos o apenas nos conocen: varones, mujeres y niños y jóvenes por quienes exigimos la aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI), para seguir debatiendo estos y otros tantos temas que hacen a nuestra más intima y colectiva humanidad.

Una mujer me preguntó días atrás: "Y vos, que sos tan sorora, ¿ahora qué pensás?".

Que el caso Lucio Dupuy es todo lo que está mal. No solo porque se supo durante el juicio que fue maltratado hasta la muerte por su madre y su pareja, y también abusado; hechos sobre los que la Justicia deberá resolver el jueves 2 de febrero, sino porque hubo un sinnúmero de denuncias y evidencias previas a la muerte del nene y ningún adulto o adulta, las vio o escuchó: ni en su hogar ni en las reparticiones de salud, ni en la escuela, ni en la Justicia que ahora, tarde, se expedirá.

Es todo lo que está mal porque los vecinos de Lucio y las adultas que estaban con él, callaron y los Estados comunales, municipales, provinciales y nacionales, deberían contar con sus mejores cuadros y con más, mucho más, presupuesto para proteger realmente a las infancias y dejar de redactar hermosos slogans o repetir vacíamente que "los niños son el futuro". O "con mis hijos no".

Acá se ve palpable ese sinsentido, que sostiene que siempre una madre o un padre son la mejor salida para la crianza. Si el Estado hubiera seguido de cerca el caso Lucio y hubiera dicho con "tu hijo sí", tal vez, solo tal vez, la historia sería otra.

Acá en la plaza San Martín, en pleno centro de Rosario, hace desde antes de la pandemia que vive una familia formada por Milton, de un padre lavacoches; Clara, la madre y dos hijitos: Yahir de 4 años y Alma de dos, una historia de pobreza, vulnerabilidad, consumo y marginalidad que La Capital retrató ya en 2021.

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Infancia de la provincia está al tanto del caso, la Municipalidad también, los vecinos asistimos a la familia con "parches" de juguetes, comida, ropa, dinero, charlas. Ahora madre, que con todas sus dificultades es muy maternal, y sus niños comenzaron a asistir al centro de día Nora Cortiñas de Urquiza 2217, que reúne a personas vulnerables: lesbianas, travestis y trans (mujeres y disidencias). Pero esos dos pibitos desde hace más de tres años pasan las noches en la plaza, en un banco, en el suelo, con frío, lluvias y un calor endemoniado. ¿Cómo puede ser que no haya una salida rápida y mejor para la infancia rosarina que está en situación de calle?

Vuelvo al espantoso caso Lucio y seguramente mientras empiezo este párrafo alguien que esté leyendo esta opinión ya haya dicho o pensado "encima la novia de la madre es mujer".

Sí, no lo remarqué antes porque no me parece que sea una novedad que las mujeres y trans podemos ser malas, asesinas, injustas y machistas y porque ya se encargaron muchos de subrayarlo gozosos y coherentes con su práctica antiderechos y su sádico antifeminismo, lesbofobia u homofobia.

Magdalena Espósito, la mamá del chiquito, y Abigail Páez, su pareja, son las acusadas y seguramente irán a la cárcel por homicidio calificado y abuso sexual gravemente ultrajante. Compartirán ese encierro junto a muchas mujeres, en su mayoría pobres y con consumos muy problemáticos de drogas, y este dato es fáctico, no pide su liberación por ser mujeres ni mucho menos.

Porque podremos denunciar periodísticamente o como lo hicieron algunas militantes la semana pasada en Rosario, situaciones como la de los 70 casos con gastroenteritis en la cárcel de mujeres por condiciones patéticas de encierro. Pero más allá de las diferencias dentro de los feminismos, que las hay, nunca será el objetivo llegar hasta allí, sino mucho antes.

Entonces, ¿qué pienso ahora señora? Que allí, desde la niñez, será necesario que estemos siempre con los Lucio, Yahir y Alma, las feministas, como podamos: escuchando, debatiendo, escribiendo, reflexionando, interpelando, marchando, y accionando contra el patriarcado, las desigualdades, discriminaciones y abusos.