Voto joven: entre TikTok y el consumo de videos cortos e información fragmentada
Según el Observatorio de Medios de la UNR, los chicos y chicas llegan a las propuestas de los candidatos a través de las redes sociales y el contenido audiovisual.

Sábado 14 de Octubre de 2023

Videos fugaces, consignas que se repiten en forma sistemática y debates que eximen a los participantes del compromiso cara a cara, son algunos de los fenómenos comunicacionales propios de la virtualidad que caracteriza a la campaña electoral presente. Una investigación realizada por el Observatorio de Medios de la UNR se propuso dar respuesta al interrogante acerca de cómo se informan chicos y chicas sobre las propuestas de los candidatos políticos. El informe analizó también las nuevas formas de comunicación política y su impacto sobre la ciudadanía joven.

En los meses de junio y julio —y en el marco de la contienda electoral— el Observatorio se abocó a investigar de qué modo la población de 18 a 30 años recibe información vinculada a la campaña política y a las próximas elecciones. Para ello realizaron unas 70 entrevistas semiestructuradas y algunos focus groups. Una metodología que indagó sobre sus formas de consumo y los canales de información elegidos, entre otros temas.

De la investigación surgió que las redes sociales son la arena donde todo parece suceder. Un espacio intangible donde los jóvenes suelen toparse con información fragmentada y muchas veces descontextualizada. En este marco, TikTok aparece como la red social más elegida, donde prima el consumo de producciones audiovisuales cortas y fácilmente viralizables.

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María Inés Carreras es integrante del Observatorio y cuenta a La Capital que este equipo de investigación funciona desde hace diez años radicado en la carrera de comunicación social. Y que desde sus primeros informes se ocupó de analizar las campañas políticas en redes sociales y cómo los candidatos y candidatas habitaban estos espacios. “En 2013 fueron las primeras campañas que vimos en redes sociales, en ese momento en Facebook y Twitter. Y en los últimos años fuimos girando un poco la investigación a los usuarios. Es así que este año decidimos trabajar en articulación con una cátedra de la carrera de comunicación en la que los propios estudiantes se sumaron a las observaciones”, indica la especialista en comunicación digital Interactiva, para hacer referencia al trabajo conjunto con el seminario ciberculturas, de la licenciatura en comunicación social.

Entre otras cosas, Carreras indica que las investigaciones de una década realizadas por el observatorio dan cuenta de las transformaciones acontecidas en las formas de la comunicación política, que viraron de la campaña tradicional en la vía pública y la llegada de la imagen de los candidatos a las redes, hasta el fenómeno actual de la producción de contenido viral, donde la información llega de manera incidental y se produce su consumo en forma fragmentada.

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María Inés Carrera es docente de la UNR e integrante del observatorio de medios.

—¿Los jóvenes van en búsqueda de información o el contenido los encuentra?

—Hay que diferenciar tres tipos de usuarios. Justamente con esta tendencia de los tres tercios, en donde hay un porcentaje que quizás por tener una militancia es más política en distintos espacios y va en búsqueda de la información. Después hay otro sector a los que no les interesa para nada la política, se dicen apolíticos y no buscan ese contenido. Y también están los que ven como un mandato social que tienen que estar informados, entonces de algún modo la buscan. Lo que sí es cierto es que en todos esos casos aparece lo que nosotros denominamos el consumo incidental de noticias.

—¿Qué significa?

—Consumo incidental es cuando ellos no van en busca de la información sino que la información los encuentra a ellos. Y esto tiene que ver con la lógica de las redes sociales y los algoritmos, en donde cada uno de nosotros tiene un perfil creado y el algoritmo detecta —por edad, por ubicación geográfica, por consumos culturales y económicos que realizamos— la información que es relevante para mostrarnos. Por eso decimos que la información llega de manera incidental, sin buscarla, y de algún modo eso nos permea y nos deja una idea de estos temas.

—¿Lo que mas consumen adolescentes y jóvenes a la hora de informarse son los videos que circulan en las redes?

—Exacto. En otras épocas decíamos que lo que más aparecía era Twitter, la lectura en redes sociales o las noticias a través de portales. En los últimos dos años, sobre todo con la aparición de TikTok, hubo un incremento muy grande del consumo de lo que es contenido audiovisual. Instagram también tiene incorporada esa función del video, hace dos años sumó los reels (videos cortos que se pueden crear). Lo que más consumen los jóvenes es ese tipo de contenido informativo que se caracteriza sobre todo por ser breve y fragmentado. Las propias redes propician que ese contenido dure entre 15 segundos a un minuto, hasta tres como máximo. Cuando le consultamos a los jóvenes cuánto tiempo están dispuestos a tolerar en pantalla mirando un contenido, nos contestaron que muy poco, y que si duraba más de un minuto tenían que estar realmente atrapados y enganchados como para continuar mirando.

—Mencionaste a TikTok como uno de los espacios preferidos, ¿qué sucede en este universo que marca una diferencia de otras redes?

—Las otras redes tienen una convergencia: hay video, imagen, texto y audio. En cambio TikTok es exclusivamente video, de forma vertical, del mismo formato del celular. Con esa sensación de poder pasar el contenido con el pulgar, scrolleando y en ese tiempo muy fragmentado. Cuando surgió TikTok todo estaba más abocado a lo que eran los challenge (desafíos), la música, que estuvieran famosos y mucho contenido también de do it yourself (hazlo tu mismo). Hoy en día los políticos también migraron ahí y los jóvenes se los empiezan a encontrar con este algoritmo y les aparecen sus videos. Todos se adaptaron muy bien a esta red social, entendiendo que el tipo de contenido que tenían que hacer tenía que tener esta lógica y sobre todo ser viralizable. TikTok tiene esto de poder compartirlo en otras redes, reenviarlo y reaccionar al propio video. Si hay algo distintivo en esta campaña es que justamente se ha generado contenido con la intención de que sea viral, por parte de los candidatos y también de los propios usuarios, algo que se vio mucho cuando fue el debate presidencial.

—¿Qué efectos tiene el consumo de estos videos cortos a la hora de informarse o de formar opinión?

—El impacto es grande. Ya en 2019 apareció lo que caracterizamos teóricamente como las fake news, y que tiene que ver con el hecho de que al haber poca profundidad y una circulación de información muy rápida y viralizada, caemos en consumir información que a veces no está verificada, que la gente comparte y genera un imaginario en algunas temáticas que no siempre es fidedigno.

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Las plataformas son el escenario donde hoy se desarrollan la mayoría de los debates políticos.

—O sea que esta forma de consumir información favorece la circulación de noticias falsas.

—Exacto, la favorece. Cuando le preguntamos a los jóvenes sobre este tema, vimos que muy pocos se detienen a verificar la información. Recién la verifican si eso cobra mucha dimensión mediática o cuando ya se encuentran hablando con sus pares y algo les hace ruido. Una forma de verificar la información es a través de una figura que aparece mucho en el consumo de los jóvenes: el influencer, periodistas o personalidades que para ellos tienen cierta credibilidad.

—¿Esta forma de informarse tiene algún impacto sobre las habilidades para debatir o aceptar puntos de vista diferentes?

—Creo que sí. Si pensamos en el debate, hoy lo mas usual es el debate en las redes sociales a través de los comentarios. Cuando les preguntamos a los chicos, gran parte de ellos decían que no participaban cuando se armaban debates en las publicaciones de los candidatos, porque sienten que es una forma de exponer públicamente su punto de vista, su adhesión o no a un candidato. Dejó de existir ese debate de ideas cara a cara, hoy el debate se da en las redes y ahí hay un porcentaje que no participa, y otro que utiliza consignas como caballitos de batalla a la hora de debatir.

—¿Es un debate que se limita a la repetición de consignas?

  —Exacto, ese tipo de debate es lo que se da en las redes sociales, donde también hay que destacar, se produce la aparición de cuentas falsas, trolls y haters, que hemos detectado en el último tiempo. Cuando fue el debate presidencial, muchos canales lo streamearon porque entienden que los jóvenes ya no consumen televisión y noticieros, sino que ven todo a través de sus propias redes. Hoy en día YouTube es uno de los canales donde ven streaming, el que más tiene preponderancia además de Twitch. Eran miles de personas comentando sobre el candidato que querían que gane. Es repetir, repetir, repetir, repetir, para que ese comentario quede más arriba, tenga más visibilidad, y quienes están mirando la transmisión lean tu comentario.

—Además de las fake news, otro fenómeno que aparece a la hora de informarse son los trolls.

—Sí, que de algún modo también forman opinión. Este es un fenómeno nuevo que hay que investigar y estudiar, y que con el tiempo vamos a poder entender sus efectos. Pensar que solamente las redes sociales son las responsables de un resultado electoral es erróneo. Son muchas las variables, hay variables económicas, sociológicas, ideológicas. Las redes hacen su parte pero no son determinantes. Sí creo que quienes desarrollan las campañas políticas han sido muy astutos en adaptar sus contenidos a estos medios. En campañas pasadas analizábamos la pauta que pagaban los candidatos en publicidad digital, y en esta campaña se vio que si bien hubo mucha inversión, también hubo mucho contenido orientado a la viralización. O sea, que la información aparece por otros usuarios, por sus amigos, por sus familias, y no necesariamente porque el candidato pagó en publicidad.

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Entre rutinas, redes y memes de campaña

A través de la cuenta de Instagram de la Escuela de Comunicación Social de la UNR (@comu.unr), el Observatorio de Medios publicó algunos testimonios acerca de cómo se informan las y los jóvenes sobre las propuestas de candidatos en campaña. “Generalmente cuando me levanto me tomo unos minutos, suele haber mucha información política en Twitter”, dice uno de los estudiantes encuestados. Una chica cuenta que se informa cuando mira las noticias mientras come o mediante las redes sociales, como TikTok, Twitter e Instagram. Y otra joven apunta: “Mucho Twitter, esa es mi rutina informativa. Tendencias y a Twitter”. Otra estudiante aporta también como fuente de acercamiento informativo a los memes: “Consumo muchos memes también, me parecen muy informativos”, expresa.